domingo, 5 de julio de 2020

Quien descansar deja, honra merece

Continuamos con la serie Pandemia Productiva o Productividad Pandémica que nos está llevando a observar una nueva serie de hábitos productivos puestos en marcha durante la pandemia y el confinamiento (que por cierto, ya pronto se acaba y vuelvo al trabajo presencial). El tema detrás del hábito de hoy ya estaba comentado en el artículo de este mismo blog sobre el derecho a la desconexión digital, si bien el hábito como tal no está descrito en el mismo. De hecho, y como ya he señalado, es una nueva práctica implantada a mitad de este encierro laboral.

Es sencillo. Yo sigo trabajando los fines de semana, no por obligación, sino como forma de adelantar cosas de la semana: hago mi revisión semanal de GTD, vacío la bandeja de entrada, si tengo que montar una presentación importante dedico momentos a pensar... Y muchas veces, de este trabajo, surgen muchos e-mails que escribo viernes por la tarde, sábados y domingos.

Y he de reconocerlo, soy culpable. Hasta hace muy poquito yo enviaba estos correos tal y como los escribía, sin más dilación. Y aquello provocaba un constante ir y venir de e-mails porque todo el mundo intentaba dar respuesta lo antes posible y de un e-mail que no tenía que haber salido, pasábamos a varias respuestas y cadenas de mensajes. Grave error.

No me acuerdo ya si fue el principio o si tardé varias semanas en aplicarme el cuento. Todos los correos electrónicos que surgen de mi trabajo de fin de semana están programados para entregarse a partir de las 8:00 del lunes siguiente. Y por cierto... aplico el mismo tratamiento a todos los e-mails que recibo durante el fin de semana. Yo puede que los responda, pero no inician el trayecto desde mi carpeta de salida antes del lunes a las 8:00. Acabando también con esas interminables cadenas de correo.

Y es que todo el mundo tiene el derecho a descansar el fin de semana y fuera de las horas de trabajo, la desconexión digital tan manida y comentada. El reto (o mi reto particular) es aplicar lo mismo a los mails que salen fuera del horario laboral de un día de diario. Por cierto... que no he debido de ser el único en ponerlo en marcha, porque yo ya no recibo tampoco correos más allá de los viernes por la tarde. Y he de decirlo, en algunas unidades, cuando vas a enviar un correo "fuera de horas", un aviso te recuerda que estás llevando a cab una mala práctica y si realmente es necesario enviar ese e-mail en ese momento.

Ah, una vez implantado este comportamiento, sigue existiendo el verdadero canal de las urgencias: el teléfono. Y ese es el que sigue siendo válido para contactar en caso de extrema necesidad (que de momento no los ha habido).

¿Y vosotros? ¿Seguís escribiendo y enviando e-mails fuera del horario laboral? ¿Tenéis otra forma para resolver este tema y que tanto afecta a la desconexión digital? Recordad que "quien descansar deja, honra merece".

Ps: Por cierto, en Outlook 2016, que es el programa que uso en la empresa en que trabajo, la forma de programar un correo para enviarlo más tarde es a través del Menú "Etiquetas" y permite explicitar qué día y a qué hora se debe mandar el correo. Eso sí, exige estar on-line en dicho momento y si no se está, no se enviará hasta que no estemos de nuevo conectados con el outlook en el que lo hicimos.

Ps2: Image by mohamed Hassan from Pixabay 


domingo, 14 de junio de 2020

Otros vendrán, que a GTD y a FacileThings volverás

Nuevo capítulo de esta miniserie de la #pandemiaproductiva. Y es que he de reconocerlo, durante el confinamiento vuelvo a abrazar GTD y de la mano de FacileThings. Para los que lleváis tiempo siguiendo este blog no es novedad que mi encuentro con la productividad personal se debió a la frase “ojalá el día tuviera más de 24 horas” y a su búsqueda en Google. Así encontré GTD y bueno... poner en marcha tu sistema GTD no es difícil... yo lo he hecho muchas veces. :-) Es verdad que a menudo te caes de la tabla y que no siempre es sencillo subirse otra vez a la misma. Pero he de reconocer que merece la pena

En este periodo pandémico mi sensación era otra. Me veía como un malabarista de platillos chinos, intentando que todos girasen y que ninguno se fuera al suelo. Y lo peor de todo, es que ni siquiera sabía cual era el que, si se rompía, pudiera hacer más ruido. Así que aprovechando las largas jornadas en casa tocaba volver a ordenar y a subirse a la tabla.

Para los que no lo conozcan, GTD es una completa metodología de productividad personal. Un conjunto de hábitos que organizados en varios niveles y en varios pasos te permiten ser más efectivo, qué es ir un paso más allá de ser productivo. Como este es un artículo corto y explicarlo sería muy largo os voy a llevar al referente de la metodología en España que seguro que sabe explicarlo mejor que yo (@jmbolivar y a la red Óptima LAB encargados de la formación oficial de GTD).

Para volver a subirme a la tabla empecé por el papel y el lápiz y unos mapas mentales que me han permitido volver a entender mis áreas de responsabilidad, mis objetivos y los proyectos en los que estoy metido (ojo que la definición de proyecto en esta metodología es muy diferente). Y una vez que tenía claro el estado de las cosas, volví a buscar una herramienta que me ayudara.

Dicen los que conocen GTD que la herramienta es lo de menos, que el sistema puede funcionar en papel y lápiz. Y tienen razón. De hecho, lo que puede suceder es que las herramientas te tiren de la tabla. La búsqueda de la herramienta óptima te hacen ir probando y cambiando de una a otra. Le pasa a @jordifortuny y lo comenta en este artículo de esta misma semana, pero nos pasa a casi todos. En este deambular en la búsqueda de LA herramienta yo he probado un montón de ellas. Things, Nirvana, Todoist, Notion... pero he de reconocer que durante la pandemia he vuelto a probar FacileThings y (ojo, esto es una opinión) para mí no hay color.

Te conduce por todos y cada uno de los pasos y además te hace más sencillas esas partes de la metodología que pueden ser más tediosas (véase por ejemplo la revisión semanal). Para aquellos que no somos expertos en la misma es una grandísima ayuda. Y he de decir que además, desde que la dejé, ha incluido un huevo de mejoras. Gran trabajo el de @franciscojsaez y equipo.

Así que hoy domingo puedo decir que creo que tengo las cosas bajo control. Todo está dentro del sistema, las cosas del trabajo pero también las personales (sí, hasta la humedad que ha salido en la buhardilla) y los platillos siguen girando. Y si os digo la verdad, de momento no parece que ninguno se vaya a caer, ni siquiera la vajilla de 24 piezas que hay girando sobre uno de los palitos.

¿Y vosotros que metodologías utilizáis? ¿Y herramienta? ¿Os habéis caído de la tabla? ¿Os habéis vuelto a subir? Nos leemos.

Ps: Por si alguien se lo pregunta: No, este no es un artículo patrocinado, es un post agradecido. La sensación de control no se paga con dinero!!!




domingo, 7 de junio de 2020

Quien buenas horas bloquea en su agenda, buena sombra le cobija.

Nuevo artículo de esta serie #PandemiaProductiva y nuevamente le vamos a prestar atención a la agenda. Mira que yo de normal no le hacía mucho caso, pero vamos, en estos días de confinamiento ha resultado ser una herramienta fundamental. Si la pasada semana veíamos cómo madrugar me ha permitido sacar dos horas todos los días, esta semana vamos a bloquear horas a media jornada, para poder tenerlas para nuestro "uso y disfrute".

La semana pasada os enseñaba una foto de mi agenda del lunes. Una sesión de Teams y Zoom detrás de otra hasta completar todo el horario de 9 a 19. Mi solución, para encontrar tiempo de calidad, tiempo de concentración ha sido ponerme a trabajar dos horas antes (sí, a las 7,00 estoy delante del ordenador) y ahí sí, disfrutar del silencio. A esa hora hay muy poca gente conectada y tampoco entran chats. 

Pero existe otra solución que yo estoy aplicando y es bloquear horas intermedias en la agenda. Son horas para "mis asuntos" y su único cometido es que el resto de usuarios vean tu agenda bloqueada a dichas horas y por lo tanto no te metan ninguna videoconferencia a esas horas. Eso los que la miran antes de convocar una reunión... pero esa es otra historia. La imagen de esta semana muestra todos los timeblock de la semana entrante en amarillo. Veremos cuantos se pueden mantener de aquí al viernes...

Yo intento bloquear una hora cada mañana y luego hago lo que quiero con ella. De hecho, si es necesario convocar una reunión en dichos huecos, si las reuniones son relevantes, entonces yo soy el primero en disponer de dichos bloques de tiempo para ello. Pero soy yo el que decide la relevancia de la reunión y si amerita ese tiempo o no. De hecho, también me bloque la hora de 18 a 19, pero he de reconocer que esa es bastante más complicado de mantener...

Y si llegado el momento, no hay nada relevante que me impida disfrutar de esa hora para mí, me he ganado una hora de tiempo de concentración y atención... aunque eso sí, en estas horas es más posible que entren llamadas, o chats o "cosas urgentes" (siendo urgente lo que quien sea que te lo endiña considera urgente). 

Resumiendo que es gerundio, la combinación de los madrugones y de las horas bloqueadas me permiten avanzar en esas tareas relevantes que exigen concentración y atención máxima. Esas de "energía alta" en GTD.

¿Y vosotros? ¿Utilizáis el bloqueo de horas en la agenda para evitar que os molesten?

Nos leemos.


sábado, 30 de mayo de 2020

A quien madruga zoom y teams no le molestan

Me han venido a la cabeza tres o cuatro ideas para escribir artículos cortos que voy a llamar "Productividad pandémica" o "Pandemia productiva". Y es que el coronavirus nos ha traído varios cambios en nuestras costumbres laborales. No todos buenos, que todo hay que decirlo. Y hemos trasladado varias malas prácticas de nuestra vida presencial a nuestro trabajo a distancia. ¿Teníamos reunionitis? Pues ahora padecemos la videoconferencitis!!!! 




Os paso una foto de mi calendario de Outlook de este lunes. Las "vídeos" empiezan a las 9,15 y acaban a las 19... Con dos horas para comer. Que eso, de momento, los vamos respetando, más o menos, entre todos (bajo posiblemente la amenaza de nuestras familias de mandarnos a la mierda, con todos los motivos del mundo). Ojito, que yo me cuido mucho y digo que no a muchas de ellas, y os prometo que intento convocar las estrictamente necesarias, y a pesar de eso...

Pero... ¿Y si estás reunido todo el día... Cuando trabajas? Algunos dirán que cuando pintan poco en las vídeos apagan la cámara y se ponen a hacer otras cosas. Sí, yo también los hago. Pero claro, eso sirve para contestar cuatro correos, vaciar la bandeja de entrada, y trabajillos de poca duración y escasa concentración. 

¿Pero aquello que necesita tiempo y atención plena? Pues cuando todos duermen. Es decir, una vez que no hay que llegar al colegio a las 8 ni hay que chuparse una hora de atasco para llegar al curro... Ahora me levanto a eso de las 6,30 (que tampoco es mucho cambio respecto a la hora de nuestra vida anterior) y a eso de las 7,15 ya estoy, yo solo, frente al trabajo. Y a esa hora no entran llamadas, ni se convocan videos, ni nadie molesta... Atención plena para tareas "tochas".

¿Y por qué no a las 19? Porque a esa hora pueden seguir entrando llamadas y además ha llevado ello fue de toda la jornada, y porque en mi caso tengo un hijo que a esa hora está plenamente activo y al quiere quiero hacerle caso.

¿Y vosotros? ¿Cómo os escapais de esa marea de videoconferencias? 

Nos leemos.

domingo, 15 de marzo de 2020

Lecciones aprendidas tras 4 días de teletrabajo

Bueno, pues si en mi artículo anterior señalaba que el coronavirus podía ser el pistoletazo de salida para esta carrera del teletrabajo, no hemos tenido que esperar mucho tiempo. En mi caso, desde el pasado martes estoy trabajando desde casa. Para aquel día estaba preparado un ensayo con parte de la plantilla fuera de nuestro centro de trabajo y con otra parte aún desde las instalaciones. Pero la realidad fue más rápida y el lunes por la noche ya recibimos un comunicado señalando que se recomendaba que todos nos quedáramos en casa. Y así que lo hicimos.Así que mañana lunes, cumpliremos nuestro quinto día de teletrabajo. ¿Que conclusiones he sacado hasta ahora de la experiencia?

No es lo mismo teletrabajar sólo en casa que con toda la familia.

Primera gran diferencia entre esta experiencia y otros momentos de teletrabajo. Esto está siendo totalmente diferente y algo más complicado. No es lo mismo estar tu sólo en casa, que estar tres intentando hacer lo mismo (porque claro, Pablo de 10 años ya está telestudiando). Lo que habréis vivido todos en esta situación actual. Hay que preparar desayuno, parar para dar los buenos días, resolver las dudas de mates, resolver problemas de conexión (que han sido bien pocos), aguantar los momentos de pánico por el crash bursatil (mi mujer es la que se dedica a esos temas), hacer un descanso para que todos nos pongamos al día y comentemos las últimas cifras del virus... La parada para comer no es de 45 o 50 minutos; sino que puede llevarte dos horas si no tienes ayuda...
Algunas de estas dificultades se han ido reduciendo con el paso de los días, la situación se va normalizando, aunque empieza a notarse el agobio de tanto día en casa (y eso que hasta ahora todavía podíamos salir al monte un rato)

No es lo mismo teletrabajar uno sólo a que lo haga todo el equipo.

Para mí esta es la dificultad mayor. Cuando uno decide teletrabajar un día, todo lo demás sigue en el mismo sitio. Las reuniones son presenciales y tú no estás (o sólo tú entras por teléfono); si alguien te está buscando el resto del equipo le echa una mano o le dice donde andas; las conexiones seguras con la empresa funcionan sin problemas... Pero claro... es que ahora estamos todos fuera y organizar esto conlleva un poco de esfuerzo por parte de todos. Porque no es así tan fácil. ¿A que todos los que estamos en esta situación hemos pasado más o menos por estos problemas?

Caídas de la VPN: el martes todo fue como un tiro. 0 problemas... o unos pocos, pero muy pocos. Las malas lenguas dicen que es que no todo el mundo estaba conectado (esa es la falta de confianza de la que hablaba en el artícuo anterior). Pero el miércoles... el miércoles la VPN dejó de ser funcional. A unos no los dejaba entrar, a otros los tiraba a mitad de la sesión, los que estaban conectados decían que la velocidad era horrorosa. Primeros momentos de crisis. Nosotros, que estamos en un momento clave de entrega de información, sufríamos viendo lo que se venía encima para jueves y viernes, dos días clave. Seguro que hubo comités de crisis y reuniones al más alto nivel. Varios planes diferentes y soluciones posibles y factibles bajo análisis. Pero el jueves volvió la normalidad y el viernes todo corrió perfectamente. Veremos mañana, pero entendamos que son las "cosas del directo" y que estamos en un escenario de crisis (el otro día volví a ver "Juegos de guerra" con mi hijo y estaban con aquello del DEFCON3)

Uso de "nuevas aplicaciones". No, yo creo que a mí no me han instalado nada nuevo, pero... ¿cuanta gente no sabe cómo funciona el programa de videoconferencia? ¿cuanta gente sabía que hay tres programas que permiten hacer videoconferencia (es nuestro caso)? ¿Y los programas de trabajo colaborativo? ¿Habéis visto la cantidad de cosas que se pueden hacer con Teams? ¿O Slack, quien lo use? Esto va dependiendo un poco del uso de estas herramientas en el pasado, pero os prometo que hay gente que estamos (el burro delante para que no se espante) aprendiendo una ingente cantidad de capacidades de los programas informáticos. Y eso que no nos metemos con Asana, Trello y demas herramientas de trabajo colaborativo y en remoto.

Temas organizacionales. Sin duda el mayor problema es organizarse entre todos, y aquí es donde posiblemente estén quedando retratadas las "malas prácticas" de nuestro día a día en oficinas físicas. Y aquí me voy a centrar en tres puntos que se me han hecho muy evidentes estos días.

1. El aquí te pillo aquí te mato: me refiero a ese momento en que te pilla un compañero, un jefe, un alguien venido desde la otra punta de la planta y se pone a tu lado y "ahí te pilla ahí te mata". Ese "tienes un minuto", o ese, como pasaba por aquí pues te suelto dos mil marrones. Los programas que estamos usando para comunicarnos, incluyendo el correo electrónico, tienen una característica común: no son obligatoriamente síncronos. Es decir, el receptor del mensaje puede estar a otra cosa y no es obligatorio que te responda en el momento, ni se de por aludido. Por eso no vale con soltar un mensaje en el chat del Teams para decir, "nos reunimos en dos minutos". A lo mejor, este hecho nos permite comprender que esos comportamientos no siempre son necesarios, o al menos no tan a menudo como los solemos poner en práctica. Pero ojo, existe una función en el móvil que si permite esa sincronía o que al menos, nos permitiría conocer que el receptor si ha visto el mensaje y lo ha comprendido (ojo, da algo más que el doble check azul) y es una de las que menos he utilizado estos cinco días: ¡¡¡¡¡El teléfono!!!!! Bueno, estamos todos aprendiendo

2. El mal uso de los calendarios y las agendas. Es bueno, ahora más que nunca, que todo el mundo tenga actualizadas las agendas. Y en momentos como este, incluso las obligaciones familiares o la hora en la que tienes previsto parar a comer o salir a comprar. Dado que todos estamos en videoconferencias y reuniones no presenciales, es bueno además comprobar, al convocar una reunión, que los asistentes están disponibles. Eso es una obligación para quien convoca; pero los posibles convocados es bueno que tengan las agendas actualizadas para evitar problemas de no asistencia. En la vida normal también debería hacerse así, pero en estos momentos es aún más relevante. 

3. El exceso de mensajes y de canales de mensajería. El primer día tuve muchos problemas con esto y acaba siendo un poco más de lo mismo. Como todos, imagino que los mensajes en el whatsapp se han visto multiplicados y por ejemplo yo vi uno enviado por mi jefe a las 17,30 unas tres horas después. Así que he aprendido a "fijar conversaciones". Es decir, los tres grupos más relevantes de trabajo están siempre arriba del todo, por lo que siempre cuando entro a la App. El Skype empresarial si que te llama la atención cuando tienes mensajes sin leer y además te envía un email si no te conectas en mucho rato. Pero al Teams no le tengo para nada pillado el truco y hay veces que me pierdo varios mensajes sin leer durante horas, algunos más importantes que otros. Y por supuesto... sigo con las notificaciones apagadas, lo siento. Si me pitase el movil con cada mensajito... Ya lo sabéis... para lo urgente, se llama por teléfono (y ojo, cuando todo es urgente e importante, entonces nada lo es).

Acabando que es gerundio.

Y ya para acabar, que esto se me alarga demasiado, algunas cosillas de las que me he dado cuenta en estos días y que quiero compartir.
- Cambiarse de ropa: Joder que relevante es mantener estas costumbres. Nada de currar en pijama. Vestirse, aunque sea ponerse un chandal, y afeitarse (si se hacía antes) para que realmente te parezca que no estás de vacaciones o fin de semana.
- Deporte: hasta hoy ha hecho buen tiempo y antes del estado de alarma he estado saliendo a pasear todos los días por el monte, una muy buena forma de desestresar. Pero a partir de ahora tocarán otras cosas como hacer estiramientos o bajarse apps de esas de ponerse en forma en 7 minutos y sin salir de casa. Todo sea por relajar un poco este estado.
- Espacio de trabajo: Yo tengo mucha suerte porque no tengo problemas. Tenemos espacios diferenciados y todo va bien. Tengo una pantalla enorme que me soluciona muchas cosas, pero sé que no todo el mundo tiene estas condiciones. Buscar un lugar cómodo en casa y dedicado sería lo correcto, pero aquí no es cuestión de lo que se quiere sino de lo que se puede.
- Horarios y pausas: No lo voy a negar, no echo de menos los atascos mañaneros y me ahorro dos horas de coche todos los días. Pero no he cambiado el horario de levantarme. Intento ponerme a las 7,15 o 7,30 y hago pausas. Muchas. Cortas y medias. A veces porque necesito descansar yo y a veces porque alguien necesita algo por casa. Mañana veremos como se plantea todo sabiendo que ya no podemos salir.
- Relajar las formas: Bueno, la primera vez que Pablo vino en medio de una vídeo fue un poco cortante, para mí y para los que estaban al otro lado. Sabéis lo que os digo, que toca relajar las formas y los modales. Vamos, que no te diré que esto sea un despiporre, pero que tenemos que entender que estamos en un estado excepcional (que no de excepción). Hay bebés que gritan en las conversaciones, adolescentes que cruzan las habitaciones, suegras a las que se les oye preguntar por la comida y críos que vienen a preguntar dudas por las matemáticas. Y sabéis que, bienvenidas sean estas cosas porque al fin y al cabo, es lo que tenemos que vivir en estos días de virus.

Seguro que se me olvidan un millón de cosas y que habéis tenido experiencias para contar. Pues para eso están los comentarios, que son todos bienvenidos. Nos leemos, o si queréis, montamos una videoconferencia.

#YoMeQuedoEnCasa #RetoTeletrabajo #DeEstaSaldremosMásFuertes


domingo, 1 de marzo de 2020

El teletrabajo en tiempos del coronavirus

Workshifting: Diahana's Workshifting Setup Desde hace años el teletrabajo es una opción más, no es nada extraordinario ni ciencia ficción, o al menos no debería serlo. Las capacidades tecnológicas están ahí, disponibles, a un coste bajo, muy bajo. Un portátil y una conexión a Internet a través del móvil y ya está, un centro de trabajo en casi cualquier lugar del mundo. Y sin embargo, no parece que el teletrabajo sea una opción tan extendida como creemos, por lo menos en el país desde el que escribo. Puede que el coronavirus sea una excusa perfecta para que el teletrabajo se empiece a ver como una opción factible y verdaderamente productiva para muchas empresas. No claro, esto no vale para todas las empresas ni para todos los puestos de trabajo de una empresa, pero... ¿y si le damos una oportunidad? 

 ¿Que es el teletrabajo? 

El teletrabajo puede definirse como una forma de organización y/o ejecución del trabajo realizado a distancia, en gran parte o principalmente, mediante el uso intensivo de las técnicas informáticas y/o de telecomunicación. De esta manera quien contrata el trabajo no puede vigilar físicamente la ejecución del mismo (puedes ampliar información en esta web).

Sólo con la definición ya nos damos cuenta de que hay muchos trabajos que no se pueden hacer fuera de las instalaciones del empleador, pero hay otros tantos que sí. Con un ordenador y una conexión a Internet podemos replicar nuestro trabajo en nuestro domicilio, en un centro de trabajo compartido o en una cafetería incluso. Es cierto, que dependiendo de los trabajos, será necesario además de lo mencionado, ciertos sistemas de seguridad de la información: conexiones cifradas, acceso a los datos en servidores remotos... 

Y por supuesto es necesario cierta organización y regulación en la empresa para la que se trabaja. ¿Todos teletrabajando todo el tiempo? ¿Sólo una parte de la plantilla? ¿A tiempo parcial o jornadas completas? Sin duda, la falta de una organización del teletrabajo puede llevarnos a una entropía bastante potente, pero ¿hasta donde podríamos llegar con un teletrabajo bien organizado?.

¿Qué ventajas tiene el teletrabajo?

El teletrabajo aporta ventajas para el empleador y para el empleador, para ambos, no sólo para el trabajador. Empezamos por el currante: ahorro en tiempos de deplazamiento, productividad, organización... Pero ojo, que el empleador no se queda atrás: espacio, talento, compromiso... Vayamos poco a poco.

Desplazamiento: El trabajador se ahorra tiempo de desplazamiento hasta las instalaciones de la empresa. En ciudades pequeñas esto es menos relevante, pero para quienes vivimos en grandes urbes y en sus regiones metropolitanas... Voy al caso personal. Sin contar días en los que un camión de transporte de animales vivos tiene un accidente y corta tres de cuatro carriles, mi tiempo medio de ida a trabajo son unos 45 minutos ida y 45 minutos vuelta. Cinco días a la semana, y pongamos que 47 semanas al año. Unas 350 horas aproximadamente en desplazamientos. Eso son unos 14,5 días conduciendo. Si pudiera reducir mis desplazamientos al trabajo a la mitad de días y si pudiera hacerlo en horas "no punta"... ¿Podría ganarle unos 10 días a mi vida al año?

Productividad: Llegas al trabajo, subes en el ascensor, te juntas con los compañeros, el gol de Messi o el de Benzemá, la serie o el programa de la tele, las preguntas por la familia, o la movida del día anterior con el otro compañero. El cafetito al llegar y el de la media mañana con otra charla en la máquina del café. Las preguntas a la persona que tienes al lado sobre como se hace esto en el excel. El que viene desde la otra punta de la planta con el "¿tienes un minuto?". Las reuniones de "vamos a juntarnos un momento"... Quizás no sean sencillas de medir, pero estas interrupciones haberlas, haylas como las meigas. Y eso, cuando uno teletrabaja se puede reducir bastante, con el consiguiente beneficio

Organización: Me he ahorrado 45 minutos de ida al trabajo y pongamos que 20 minutos de interrupciones (he sido bueno en el cálculo, que seguro que son más) y posiblemente el ritmo de trabajo sea mucho mejor. Digamos que tengo 60 minutos para "hacer mis cosas". Igual aprovecho para acudir al ayuntamiento a llevar un papel o para hacer deporte calzándome unas zapatillas y saliendo a correr. Igual aprovecho y acudo todas las tardes a buscar a mis hijos al colegio. Igual me voy por las tardes al teatro, o al fútbol, o a un acto en la biblioteca...

Espacio: Esta es la primera de las ventajas del empleador. Si tengo bien organizado el teletrabajo. Si tengo rotando al 40% de la plantilla que no está físicamente en mis oficinas... ¿puedo tener unas oficinas más pequeñas? ¿Cuanto me supone el alquiler de las oficinas al año? EN esto no sabré hacer del todo bien los cálculos, pero seguro que puede ser una pasta.

Talento: La flexibilidad atrae el talento. Las condiciones flexibles en un puesto de trabajo atraen más que repelen al talento. Al nuevo y al ya existente (vamos, a los recursos humanos de toda la vida). Que seguro que hay quien prefiere tener una oficina donde acudir y tener un horario fijo a rajatabla, pero seguro que hay quien prefiere la flexibilidad en las condiciones laborales y os aseguro que este grupo crece por momentos. Sin duda que este punto puede ser discutible y más por lo que uno va leyendo en las ofertas de trabajo, pero esto da para otro artículo.

Compromiso del empleado: Si, "ceteris paribus" (como les gustaba esta expresión a mis profesores de economía para decir que el resto de condiciones eran similares), mi empleador me ha evitado los atascos, me permite organizarme en muchos aspectos de mi vida, me da libertad y encima descubro que confía en mí... ¿Como evolucionará mi satisfacción con la empresa? ¿Mi compromiso? ¿Estaré más contento? ¿Repercutirá esto en mi productividad? Vamos, yo creo que la relación es casi directa.

Desventajas del teletrabajo.

La verdad es que lo he pintado bonito, ¿eh? Seguro que no todo es de color de rosa. Seguro que hay elementos que hacen que esto del teletrabajo no sea tan maravilloso. Pues claro. Y además, y nuevamente, afectan a todos los intervinientes.

Socialización: el gol de Messi, el de Benzemá, las series, la familia, el programa de la TV, todo ello es parte de nuestra vida social. ¿Lo podemos eliminar así? ¿De forma tan directa y seca vas a quitar todo eso de tu vida? En el trabajo se socializa y existen las cervecitas a la salida del trabajo, el "afterwork" que lo llaman los modernos. Es algo que va con el trabajo y que podemos perder con un "teletrabajo extremo". ¿Os acordáis de una película de hace unos años (1995) de Sandra Bullock, La Red, donde a ella le suplantan la identidad porque nunca había ido a su puesto físico de trabajo?

Gastos personales: posiblemente, el teletrabajo casero obligue al empleado a unos gastos personales adicionales. No todo el mundo tiene un despacho en casa, un lugar tranquilo para trabajar, fibra óptica, etc Habría que incurrir en una serie de gastos para adaptar el entorno y además de aumentar una serie de gastos recurrentes, como la luz, o el gasto en comida (en algunos casos...)

Desvinculación: Del lado de la  este es un coste relevante también. Las personas pueden empezar a desvincularse de la empresa una vez que no están en sus instalaciones todos los días, rodeado de compañeros, mensajes institucinales, etc... algo a tener en cuenta.

Pérdida de control: Sin duda el mayor inconveniente del lado de la empresa y actualmente puede ser considerado el principal freno a la implantación del teletrabajo de forma generalizada a día de hoy. Esa pérdida de control sobre "donde están los empleados", que no sobre "que están haciendo" porque pueden estar sentados en la pradera de trabajo, a tu lado, pero estar pensando en la luna de Valencia, nace de una desconfianza previa del empleador sobre el empleado. Considerando que si no está en su sitio, no estará trabajando y, en mi opinión, es el principal motivo por el que el teletrabajo no despega en nuestra sociedad. Y sin duda, sea posiblemente equivocado. O eso o es que "piensa el ladrón..."

Las primeras veces que yo teletrabajé, solicitando el día para trabajar desde casa, anoté mis jornadas laborales al minuto. Recuerdo varias cosas: Empezar más pronto, pasar por varios momentos de "flow", tener una sensación de ser terriblemente más productivo y estar muy agradecido a mi jefe por haberme dado la posibilidad de teletrabajar, lo que implicó dos días seguidos ir a por el crío al colegio y tener toda la tarde para estar con él.

¿Y que puede aportar el Coronavirus a esta forma de trabajar?

A un amigo italiano, que vive en Milán, le han enviado a casa dos semanas y le ha pedido que teletrabaje desde allí. Ya no es una cuestión de confianza, es que en el momento en que escribimos hay un elemento que afecta a una necesidad más básica que el trabajo, la salud, y contener la infección es más importante que sacar el trabajo adelante. Pero... ¿y si resulta que con todo el mundo teletrabajando nos damos cuenta de que se puede confiar en nosotros, los trabajadores? ¿Y si el trabajo sale adelante con todo el mundo deslocalizado?

De hecho, para que negarlo, mucas empresas confían en el teletrabajo... en el teletrabajo desde las 21 horas en los días laborales y de 8 a cierre en los festivos o fines de semana. Quien sabe, quizás esta epidemia nos obligue a aceptar el teletrabajo como única solución (ojo a la consideración de la cuarentena como un estado de baja - esto da para otro artículo enterito) y el cumplimiento de los objetivos en este tiempo nos ayude a confiar en esta forma de trabajo en el día a día y podamos ayudar a mejorar la productividad de los empleados, de las empresas, mejorar el clima laboral y aportar en esa conciliación de la vida personal y laboral que tanto llena las bocas de muchos actores del mundo laboral pero que en muchos casos no pasa de ser un deseo.

¿Y vosotros? ¿Teletrabajáis? ¿O sois presencialistas? ¿Confiáis en las personas a vuestro cargo? ¿O preferís tenerlas en frente todo el día? Nos leemos.

domingo, 12 de enero de 2020

9 citas de "El pequeño libro de la superación personal" de Josef Ajram

Empiezo el año intentando cumplir uno de esos objetivos que se caen cada año de mi lista de propósitos. Mi hijo, en el festival del colegio, tenía dos frases para decir, una de las cuales era: "Mis padres siempre se ponen propósitos para el nuevo año que luego se olvidan de cumplir". Vamos, que incluso sus profesores me han dado caña hasta los últimos días del mes de diciembre. Aunque sea, este nuevo tropiezo ha dado para escribir un artículo y del mismo salieron mis recomendaciones de libros para 2020.


He empezado, aprovechando los días de vacaciones, leyéndome las 100 frases que @Josef Ajram  ha incluido en "El pequeño libro de la superación personal 3". Y aunque las frases tratan de muchos temas es cierto que este volumen hace mucha referencia al amor, al tiempo y a la felicidad. Gracias desde estas líneas Josef, porque me has dado grandes temas en los que pensar y reflexionar.

Os paso mi selección de frases, que en mi caso se centran en la felicidad, el tiempo y el hacer, tres temas muy relevantes para mí en los últimos meses, será que yo había pasado de los 40 hace unos años y estaba tan ocupado que no me había dado cuenta de que tenía que pasar por esa crisis existencial. Por cierto... que no son cinco como en ocasiones anteriores, sino que he tenido que aumentar el espacio y eso que he dejado alguna sin poner. La verdad es que es un libro muy recomendable.

Sobre la felicidad.

1. Cuando fui a la escuela me preguntaron qué quería ser de mayor. Yo respondí "Feliz". Me dijeron que yo no entendía la pregunta y yo les respondí  que ellos no entendían la vida. (John Lennon).
Me encantó esta frase. Es brutal. Es el objetivo máximo. Ojo, pero en realidad yo creo que la felicidad no es el objetivo final, es el camino lo que tiene que ser feliz. El objetivo no es ser feliz mañana, o dentro de 10 años. El objetivo es ser feliz hoy, mañana, pasado y cuanto más tiempo mejor. Como dice el profesor de mi hijo, tendremos que aprender a ser resilientes, porque hay gente fuera que se empeña en que no seamos felices cada día, que ni siquiera buscan las felicidad para ellos. Pero es cierto, el objetivo en esta vida esas pasar por ella lo más feliz que se pueda. Y aquí entendamos que la definición de felicidad es personal e intransferible. Lo que a mí me hace feliz puede que no sea lo mismo que las haga felices a vosotros. 

2. No quiero grandes cosas en mi vida, sólo esas pequeñas cosas que la hacen grande. (Anónima).
Si has tenido la suerte de ver una sesión en directo de @Victor Kuppers habrás podido escuchar como hay que sacar las felicidad de todas las pequeñas cosas que nos rodean. Y me estoy acordando de la cerveza y la espumita y ese primer trago... Que él, que es del Barça, tiene a Messi, pero los que no... Estamos rodeados de cosas que nos hacen felices pero es que muchas veces nos empeñamos en no verlo. La cerveza con los amigos, el paseo por el monte, esa charla con los amigos que se alarga hasta la madrugada... Hay hasta quien consigue ser feliz en el trabajo (lo que debería ser un objetivo para todos desde ya mismo). Pues es en eso dónde está la felicidad (ojo, lo dice alguien que tiene todas sus necesidades básicas cubiertas, por si acaso lo digo).

3. Ser feliz es una decisión que hay que tomar todos los días. (Frida Khalo).
Hay días en los que nos empeñamos en ser infelices, que nos levantamos con el pie cambiado y ya... Se jodió el día. Esos días en los que no te aguantas ni siquiera a ti mismo. Pues intentemos que sean los menos posibles e intentemos darles las vuelta. Además... ¿Recuerdas que es lo que te ha jodido el día? Igual te quemaste con el café, o has tenido que rascar porque tenías el coche en la calle y ha helado esta noche, o el niño se ha quedado remolineando en la cama y sales 5 minutos tarde... ¿Y? ¿Te permite eso poner esas cara de aguafiestas e ir con esas nube gris encima todo el día? Ojo, que la persona que va sentada a tu lado en el bus quizás si tenga verdaderos motivos para quejarse y lleva una sonrisa que ni tú se las has chafado cuando te has sentado con tu nube en el asiento contiguo. 


Sobre el tiempo


4. El problema es que crees que tienes tiempo. (Buda)
MañanaEse es el momento en el que siempre dices que vas a hacer algo que va a cambiar tu vida. Mañana empezó la dieta, el gym, comienzo a pensar en el modelo de negocio de mi empresa, me pongo a estudiar... ¿Te has dado cuenta de que ya han pasado 10 días del mes de enero? Si ya, bueno, es que... Mañana mismo me pongo. Mañana... ¿Por qué no ahora? Creemos que tenemos mucho tiempo por delante y por eso dejamos de vivir el ahora. Deja de ver la tele o de mirar el Facebook y ponte a hacer cosas, disfruta de la vida, de tus amigos, de tu familia... Que el mañana llegué con esas cosas hechas y que te quien lo bailado

5. Yo nunca miro atrás. Me distrae del ahora. (Edna Moda).
Si, Edna Moda es la modista de la película de dibujos animados "Los increíbles". Algún día tendría que sacar un artículo acerca de la gestión empresarial en las películas de dibujos animados, puede ser brutal. En este momento de profunda reflexión por el que estoy pasando, un amigo, me ha explicado que el coaching no miras hacia atrás, que no busca entender cómo has llegado a la situación actual, sino que se centra en el presente y en tomar decisiones ahora. En que puedes hacer ahora. Y yo esta frase la he tomado por ahí. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Pues posiblemente tomando las decisión que consideras más oportuna con las información que tenías en cada momento. No, no puedes ir hacia atrás y cambiar aquellas decisión, pero puedes analizar las situación en la que te encuentras, marcar un destino y empezar ahora a tomar decisiones que te hagan llegar a ese punto. Es en el ahora donde se pueden tomar nuevas decisiones.

6. Vosotros los europeos tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo. (Proverbio africano).
Existe un cuento, una historia, del europeo que se va de vacaciones a un pueblo de costa, pongamos que africano o de algún lugar cualquiera donde parecer que no hay prisa. Se junta con una de las personas del pueblo que le ofrece un pescado recién salido del Mar mientras se va a casa a jugar con su hijo. El europeo rápidamente le monta un plan de negocio. En vez de jugar con su hijo podría pescar más peces y así venderlos; enseñar a pescar a otros y montar una empresa de pescado. Y empezar a exportar peces a todo el mundo. Así podría ser más rico y tener tiempo de jugar con su hijo. Y el lugareño le responde que el ya tiene tiempo de jugar con su hijo sin hacer nada de eso. No sé si será por esta historia por la que yo empecé a valorar el tiempo que pasó con mi hijo de diez años pero me pareció BRUTAL. ¿No será que se nos está yendo la pinza? Valoremos más el tiempo.


Sobre el hacer (y el tiempo)

7. Tenemos dos vidas. La segunda comienza cuando nos damos cuenta de que sólo tenemos una. (Confucio)
¿Cuantas veces hemos leído que personas que han vivido experiencias extremas se han dado cuenta de que han estado en la vida perdiendo el tiempo? ¿Que una de esas experiencias extremas le cambió la vida? ¿Y tu sigues apático tirado en el sofá viendo la vida pasar? ¿Acaso necesitas un susto que te cagas para darte cuenta de que va siendo hora de mover el culo? (Tenía un colega de trabajo, Javier, cuyo estado en redes sociales era: E = mc^2: Energía = Mueve el Culo). Pues eso, no esperas que una mala experiencia vital te muestre que esto se puede acabar en un instante y ponte a exprimir la vida.

8. Dentro de veinte años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por las que hiciste. (Mark Twain).
Cuando ya tienes 43 años lo bueno es que no hay que esperar otros 20 años para darse cuenta de esto. Basta con echar un vistazo al pasado (rápido, para que no se enfade Edna) y darse cuenta de como te arrepientes mucho más de aquello que no has hecho. Un ejemplo muy sencillo... las calabazas que te han dado (de las que posiblemente te rías ahora en la distancia) de las que te quedaste con ganas de recibir (¿y si aquella chica o aquel chico estaban tan enamorados de ti como tu de ellos?). Pero vamos... acuérdate de la beca Erasmus que no pediste, o del viaje que no hiciste, de las juergas que no te corriste o de los proyectos que nunca montaste... Pues eso... deja de ver como pasan las ideas, los proyectos, los planes y ¡¡¡¡HAZLOS!!!!

9. Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad. (Confucio)

Pues eso, que dejes de farfullar y reclamar por todo lo que no te gusta y empieza a hacer cosas para cambiarlo. Lo primero es lo más fácil, pero normalmente tiene un impacto en resultados de cero. Es decir, nada habrá cambiado cuando hayas acabado de cagarte en todo lo cagable. La segunda es más incómoda, no mola tanto, implica esfuerzo, hacerse preguntas, cambiar hábitos, desconoces el resultado final... Pero la posibilidad de que algo cambie es mayor, bastante mayor, infinitamente mayor. Así que venga, empieza a solucionar problemas en vez de estar cabreado con el mundo por todo lo que te pasa.

Estas son las frases que yo he escogido de un libro que me ha servido, como ya podéis comprobar, para reflexionar bastante. Este libro es el tercero de la saga "El pequeño libro de la superación personal" de Josef Ajram. Al que vuelvo a dar las gracias no solo por estos tres, sino por varios de sus libros anteriores que tanto me han ayudado a mejorar en mi desempeño profesional y personal.

Y vosotros, ¿conocéis el libro? ¿La serie? ¿Cuáles han sido las frases que más os han impactado? Nos leemos.