domingo, 12 de enero de 2020

9 citas de "El pequeño libro de la superación personal" de Josef Ajram

Empiezo el año intentando cumplir uno de esos objetivos que se caen cada año de mi lista de propósitos. Mi hijo, en el festival del colegio, tenía dos frases para decir, una de las cuales era: "Mis padres siempre se ponen propósitos para el nuevo año que luego se olvidan de cumplir". Vamos, que incluso sus profesores me han dado caña hasta los últimos días del mes de diciembre. Aunque sea, este nuevo tropiezo ha dado para escribir un artículo y del mismo salieron mis recomendaciones de libros para 2020.


He empezado, aprovechando los días de vacaciones, leyéndome las 100 frases que @Josef Ajram  ha incluido en "El pequeño libro de la superación personal 3". Y aunque las frases tratan de muchos temas es cierto que este volumen hace mucha referencia al amor, al tiempo y a la felicidad. Gracias desde estas líneas Josef, porque me has dado grandes temas en los que pensar y reflexionar.

Os paso mi selección de frases, que en mi caso se centran en la felicidad, el tiempo y el hacer, tres temas muy relevantes para mí en los últimos meses, será que yo había pasado de los 40 hace unos años y estaba tan ocupado que no me había dado cuenta de que tenía que pasar por esa crisis existencial. Por cierto... que no son cinco como en ocasiones anteriores, sino que he tenido que aumentar el espacio y eso que he dejado alguna sin poner. La verdad es que es un libro muy recomendable.

Sobre la felicidad.

1. Cuando fui a la escuela me preguntaron qué quería ser de mayor. Yo respondí "Feliz". Me dijeron que yo no entendía la pregunta y yo les respondí  que ellos no entendían la vida. (John Lennon).
Me encantó esta frase. Es brutal. Es el objetivo máximo. Ojo, pero en realidad yo creo que la felicidad no es el objetivo final, es el camino lo que tiene que ser feliz. El objetivo no es ser feliz mañana, o dentro de 10 años. El objetivo es ser feliz hoy, mañana, pasado y cuanto más tiempo mejor. Como dice el profesor de mi hijo, tendremos que aprender a ser resilientes, porque hay gente fuera que se empeña en que no seamos felices cada día, que ni siquiera buscan las felicidad para ellos. Pero es cierto, el objetivo en esta vida esas pasar por ella lo más feliz que se pueda. Y aquí entendamos que la definición de felicidad es personal e intransferible. Lo que a mí me hace feliz puede que no sea lo mismo que las haga felices a vosotros. 

2. No quiero grandes cosas en mi vida, sólo esas pequeñas cosas que la hacen grande. (Anónima).
Si has tenido la suerte de ver una sesión en directo de @Victor Kuppers habrás podido escuchar como hay que sacar las felicidad de todas las pequeñas cosas que nos rodean. Y me estoy acordando de la cerveza y la espumita y ese primer trago... Que él, que es del Barça, tiene a Messi, pero los que no... Estamos rodeados de cosas que nos hacen felices pero es que muchas veces nos empeñamos en no verlo. La cerveza con los amigos, el paseo por el monte, esa charla con los amigos que se alarga hasta la madrugada... Hay hasta quien consigue ser feliz en el trabajo (lo que debería ser un objetivo para todos desde ya mismo). Pues es en eso dónde está la felicidad (ojo, lo dice alguien que tiene todas sus necesidades básicas cubiertas, por si acaso lo digo).

3. Ser feliz es una decisión que hay que tomar todos los días. (Frida Khalo).
Hay días en los que nos empeñamos en ser infelices, que nos levantamos con el pie cambiado y ya... Se jodió el día. Esos días en los que no te aguantas ni siquiera a ti mismo. Pues intentemos que sean los menos posibles e intentemos darles las vuelta. Además... ¿Recuerdas que es lo que te ha jodido el día? Igual te quemaste con el café, o has tenido que rascar porque tenías el coche en la calle y ha helado esta noche, o el niño se ha quedado remolineando en la cama y sales 5 minutos tarde... ¿Y? ¿Te permite eso poner esas cara de aguafiestas e ir con esas nube gris encima todo el día? Ojo, que la persona que va sentada a tu lado en el bus quizás si tenga verdaderos motivos para quejarse y lleva una sonrisa que ni tú se las has chafado cuando te has sentado con tu nube en el asiento contiguo. 


Sobre el tiempo


4. El problema es que crees que tienes tiempo. (Buda)
MañanaEse es el momento en el que siempre dices que vas a hacer algo que va a cambiar tu vida. Mañana empezó la dieta, el gym, comienzo a pensar en el modelo de negocio de mi empresa, me pongo a estudiar... ¿Te has dado cuenta de que ya han pasado 10 días del mes de enero? Si ya, bueno, es que... Mañana mismo me pongo. Mañana... ¿Por qué no ahora? Creemos que tenemos mucho tiempo por delante y por eso dejamos de vivir el ahora. Deja de ver la tele o de mirar el Facebook y ponte a hacer cosas, disfruta de la vida, de tus amigos, de tu familia... Que el mañana llegué con esas cosas hechas y que te quien lo bailado

5. Yo nunca miro atrás. Me distrae del ahora. (Edna Moda).
Si, Edna Moda es la modista de la película de dibujos animados "Los increíbles". Algún día tendría que sacar un artículo acerca de la gestión empresarial en las películas de dibujos animados, puede ser brutal. En este momento de profunda reflexión por el que estoy pasando, un amigo, me ha explicado que el coaching no miras hacia atrás, que no busca entender cómo has llegado a la situación actual, sino que se centra en el presente y en tomar decisiones ahora. En que puedes hacer ahora. Y yo esta frase la he tomado por ahí. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Pues posiblemente tomando las decisión que consideras más oportuna con las información que tenías en cada momento. No, no puedes ir hacia atrás y cambiar aquellas decisión, pero puedes analizar las situación en la que te encuentras, marcar un destino y empezar ahora a tomar decisiones que te hagan llegar a ese punto. Es en el ahora donde se pueden tomar nuevas decisiones.

6. Vosotros los europeos tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo. (Proverbio africano).
Existe un cuento, una historia, del europeo que se va de vacaciones a un pueblo de costa, pongamos que africano o de algún lugar cualquiera donde parecer que no hay prisa. Se junta con una de las personas del pueblo que le ofrece un pescado recién salido del Mar mientras se va a casa a jugar con su hijo. El europeo rápidamente le monta un plan de negocio. En vez de jugar con su hijo podría pescar más peces y así venderlos; enseñar a pescar a otros y montar una empresa de pescado. Y empezar a exportar peces a todo el mundo. Así podría ser más rico y tener tiempo de jugar con su hijo. Y el lugareño le responde que el ya tiene tiempo de jugar con su hijo sin hacer nada de eso. No sé si será por esta historia por la que yo empecé a valorar el tiempo que pasó con mi hijo de diez años pero me pareció BRUTAL. ¿No será que se nos está yendo la pinza? Valoremos más el tiempo.


Sobre el hacer (y el tiempo)

7. Tenemos dos vidas. La segunda comienza cuando nos damos cuenta de que sólo tenemos una. (Confucio)
¿Cuantas veces hemos leído que personas que han vivido experiencias extremas se han dado cuenta de que han estado en la vida perdiendo el tiempo? ¿Que una de esas experiencias extremas le cambió la vida? ¿Y tu sigues apático tirado en el sofá viendo la vida pasar? ¿Acaso necesitas un susto que te cagas para darte cuenta de que va siendo hora de mover el culo? (Tenía un colega de trabajo, Javier, cuyo estado en redes sociales era: E = mc^2: Energía = Mueve el Culo). Pues eso, no esperas que una mala experiencia vital te muestre que esto se puede acabar en un instante y ponte a exprimir la vida.

8. Dentro de veinte años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por las que hiciste. (Mark Twain).
Cuando ya tienes 43 años lo bueno es que no hay que esperar otros 20 años para darse cuenta de esto. Basta con echar un vistazo al pasado (rápido, para que no se enfade Edna) y darse cuenta de como te arrepientes mucho más de aquello que no has hecho. Un ejemplo muy sencillo... las calabazas que te han dado (de las que posiblemente te rías ahora en la distancia) de las que te quedaste con ganas de recibir (¿y si aquella chica o aquel chico estaban tan enamorados de ti como tu de ellos?). Pero vamos... acuérdate de la beca Erasmus que no pediste, o del viaje que no hiciste, de las juergas que no te corriste o de los proyectos que nunca montaste... Pues eso... deja de ver como pasan las ideas, los proyectos, los planes y ¡¡¡¡HAZLOS!!!!

9. Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad. (Confucio)

Pues eso, que dejes de farfullar y reclamar por todo lo que no te gusta y empieza a hacer cosas para cambiarlo. Lo primero es lo más fácil, pero normalmente tiene un impacto en resultados de cero. Es decir, nada habrá cambiado cuando hayas acabado de cagarte en todo lo cagable. La segunda es más incómoda, no mola tanto, implica esfuerzo, hacerse preguntas, cambiar hábitos, desconoces el resultado final... Pero la posibilidad de que algo cambie es mayor, bastante mayor, infinitamente mayor. Así que venga, empieza a solucionar problemas en vez de estar cabreado con el mundo por todo lo que te pasa.

Estas son las frases que yo he escogido de un libro que me ha servido, como ya podéis comprobar, para reflexionar bastante. Este libro es el tercero de la saga "El pequeño libro de la superación personal" de Josef Ajram. Al que vuelvo a dar las gracias no solo por estos tres, sino por varios de sus libros anteriores que tanto me han ayudado a mejorar en mi desempeño profesional y personal.

Y vosotros, ¿conocéis el libro? ¿La serie? ¿Cuáles han sido las frases que más os han impactado? Nos leemos.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Los libros que no leí en 2019 y que tengo pendientes para 2020

Ya lo dije hace un par de artículos, 2019 no ha sido mi año más lector y aunque en el mundo de la novela no me he portado muy mal y he leído grandes historias en el género detectivesco, en el mundo del ensayo, en el de los libres de empresa no puedo sino ponerme un suspenso. Muchos libros en la estantería sin leer, muchos empezados sin acabar y lo que es peor, 0 ideas puestas en práctica, que al fin y al cabo es de lo que se trata cuando uno lee estos libros. Así que ahí va mi lista de recomendaciones basada en mis lecturas pendientes.

Eva Collado Durán - El mundo cambia ¿y tú?

Una reflexión acerca del cambio que se está produciendo a nuestro alrededor y como nos afecta en nuestro mundo laboral. Ahora que estoy un poco más alejado del mundo digital (ojo, me refiero al día a día, del mundo digital no se puede intentar huir) viene muy bien que alguien recopile las tendencias del momento. Además "Si quieres conservar tu empleo o conseguir uno nuevo necesitas saber cuál es el nuevo entorno profesional y las nuevas exigencias que se presentan hoy. ", lo cual me parece una excelente reflexión. Recuerdo que de Eva me comprá su libro anterior:"Marca Eres tú" y fue una delicia leerlo. A ver si me pongo las pilas y estas navidades cae.

Raquel Roca - Silver Surfers

Tras "Knowmads", libro anterior de Raquel y que analizaba la aparición de un grupo nuevo de trabajadores, los nómadas del conocimiento, Raquel se atreve a analizar la situación de los SilverSurfers "profesionales séniors de talento plateado (silver) entre 40 y 60 años, que quieren seguir estando en la cresta de la ola profesional (surfers) y no aceptan un presente-futuro invisible ni inactivo". Será que por eso de haber cumplido los 43 me parece que voy a estar totalmente representado en este análisis. Si he de ser sincero, este libro ni siquiera lo he comprado todavía porque ya había dado el año por perdido.

Andrés Perez Ortega - Monetízate

Uno de los referentes españoles hablando de Marca Personal escribió en su blog varios artículos sobre lo que el llamaba proyectos paralelos. Compatibles con tu trabajo actual, la idea es dejar de depender de un único cliente para tus servicios, tu empresa. Sin duda un libro con aspecto de obligatorio para todos aquellos que pueden tener en mente un proyecto profesional lejos de su empresa actual. Como la propia promoción del libro dice: "¿Tienes el trabajo que realmente mereces? ¿Estás haciendo lo que te gusta? ¿Estás cansado de acatar siempre las órdenes de un superior? ¿Quieres aprender a sacar partido de tus habilidades y aptitudes?" Este lo tengo empezado y varias anotaciones hechas; así que tocará retomarlo para ver si aclaramos ideas de cara a un futuro próximo... (que no digo ná y ya lo digo tó).


Rubén Turienzo - Haz que suceda.

Este libro lo he tenido entre mis manos en una librería salmantina y es de esos libros que a mí me dan miedo. Y me voy a explicar, tiene ejercicios. Y yo tengo miedo a escribir en un papel cosas como donde me veo dentro de 5 años, o que es aquello que realmente quiero hacer con mi vida. Lo cual no significa que el libro no me vaya a ser útil (en este momento creo que mucho más de lo que me imagino), pero es cierto que me cuesta horrores ponerme a reflexionar a la vez que leo el libro. Como se dice en su presentación "Podrás utilizar las herramientas incluidas en este libro tanto en tu vida profesional como personal y te ayudarán a gestionar cuestiones tales como la determinación de objetivos, la gestión de miedos, la ansiedad o la frustración". A mi amigo Miguel se lo he visto en el Kindle y le tengo que preguntar como lleva las reflexiones.

Mónica Galán Bravo - El método Bravo

Recomendado y regalado por el recientemente mencionado Miguel, me lo pasó cuando se enteró de que me tocaba hacer una presentación "importante" en mi trabajo. "Este libro pretende ser un manual de ayuda gracias al que cualquier persona obtenga las claves prácticas, técnicas y herramientas imprescindibles para triunfar hablando en público, pasando del miedo al placer escénico." Creo que es un resumen perfecto aunque gracias a la práctica, lo del miedo escénico paso a mejor vida hace mucho tiempo en mi caso. Resulta que la presentación se cayó antes de tiempo y no lo volví a retomar, aunque este es de esos libros que ya tengo subrayado y pinturrajeado hasta el último hueco disponible (esto es un piropo para el libro).

David Allen - GTD para jóvenes.

David Allen creó un método productivo que no sólo ha sido útil para él sino para millones de personas (y para él ha sido increíblemente rentable). Getting Things Done (de donde sale el acrónimo GTD) es un sistema de productividad muy util para los trabajadores de hoy en día, pero también podemos aplicarlo a nuestra vida personal (¿tenemos clara la frontera hoy en día entre ambos mundos?). ¿Y para nuestros jóvenes? Pues no cabe duda alguna. En un mundo lleno de interrupciones y de distracciones, donde es complicado mantener la atención y en un momento de grandes cambios en sus vidas, nuestros hijos pueden recibir una gran ayuda si tienen claro un sistema de organización. Su efectividad: lograrán sus objetivos, lo harán de forma eficiente y sabiendo que están haciendo en cada momento lo que deberían estar haciendo se multiplicará gracias a este libro.

Anxo Perez - Los 88 peldaños de la gente feliz.

Tercer libro de la serie "88 peldaños". Este libro ya no es como los anteriores (ni tampoco lo será el que cierre la lista de este artículo). No aprenderemos una matodología, no son herramientas, ni conocimientos "hard". De hecho el tema central del libro, la felicidad, no es un tema sencillo (¿que significa ser feliz?). Digamos que este libro ya está mas cerca de la autoayuda que de le gestión, pero sin embargo he de reconocer que los dos anteriores me gustaron y por eso lo tengo en mi lista de deseos y me imagino que antes o después estará cayendo en mis manos.

Josef Ajram - Pequeño libro de la superación personal.

Acabo esta recopilación de 8 libros con otro libro "soft", por supuesto que vas a poder aprender cosas de este libro, pero posiblemente contenga enseñanzas menos densas. Y sin embargo (y como me pasó con los de Anxo) he de reconocer que el primer libro de Ajram (este sería el tercero de la serie del mismo título) me enganchó y me vino muy bien. Bueno, creo que ya lo dije alguna vez, fue uno de los libros de este autor acerca de los límites del ser humano lo que me ayudó a poner en marcha este blog y a leer más y más. Por cierto... este tampoco lo tengo y sin duda este se lo pido a Santa, los Reyes o al Olentzero para abrirlo un día de estos.

Resumiendo que es gerundio.

No, este no es el título de otro libro, aunque quizás debiera resumir todos los artículos que pueblan este blog y editar el mío propio. Esta lista de 8 libros que tengo anotados en mi lista del "algún día/tal vez" (véase la metodología GTD). De hecho, más de uno ya está empezado y no acabado como ya dije. Y vosotros... ¿que libros me recomendariáis sumar a esta lista? 

Nos leemos.

Imagen. De Flickr. Vladimir Agafonkin. Day 28 - Tabula Rasa

sábado, 9 de noviembre de 2019

"Haciendo lo que yo digo, no lo que yo hago" y la gestión del cambio

El cambio es difícil. A todos nos cuesta cambiar. Y este es un momento de cambios. Así que bajo estas tres premisas es sencillo encontrar en nuestro mundo profesional varios ejemplos alrededor que nos muestran lo complejo que resulta adaptarse a unos momentos tan convulsos como este. En momentos así, ser un ejemplo es sin duda un arma muy importante, sin duda muchísimo mayor que el discurso del cambio. Parafraseo a Woody Allen cuando dice eso de "No digas las cosas, hazlas, porque haciéndolas se dicen solas".

La historia que cuento a continuación es un ejemplo real, sencillo y vivido hace algunos años. Quienes trabajaban conmigo en aquella época lo pueden recordar fácilmente, otros me lo habrán escuchado a posteriori y quizás no sea siquiera un ejemplo exclusivo, porque puede haberse dado en todas las empresas como en la que yo trabajo.

La llegada al mercado de trabajo de nuevas generaciones; la ocupación por las nuevas empresas tecnológicas de los primeros puestos de la capitalización bursátil mundial y la aparición de nuevos líderes en las empresas de todo el mundo ha traído hasta cambios en la vestimenta profesional de las personas. Famoso es el armario de Mark Zuckerberg por tener muchas veces el mismo modelo de camiseta y vestir siempre de igual forma (una decisión menos que tomar a primera hora de la mañana). Quienes hayan visto la serie de Billions se darán cuenta de que su protagonista casi siempre viste con camiseta y chaqueta con capucha, lo que yo creo que es una referencia al propio Zuckerberg.

Este modelo ha tenido su impacto en la empresa tradicional, aunque no es que vayamos de uniforme o con vaqueros todos los días; pero si ha implicado la progresiva desaparición de la corbata. Pongámonos pues en los primeros años de esto que llamamos transformación digital. Pongámonos en la situación de incentivar la desaparición de las corbatas en los centros de trabajo. Los mensajes de "no es obligatorio venir con corbata" pasaron a ser una constante que se repetía en varias de las charlas y convenciones donde hablaban los grandes jefes. Recuerdo a uno en especial que no se cansaba de decirlo en nuestro entorno.

En aquellos momentos, intentando reducir la brecha entre la Alta Dirección y los empleados , se estilaban (y se estilan) las reuniones a pie de pradera. En esa zona que queda más clara, sin tanta mesa, sin tanto jaleo, normalmente cerca de los despachos del jefe. Y recuerdo tres reuniones que habrían tenido lugar en un espacio de tiempo no mayor de seis meses. A la primera de ellas, habrían llegado con corbata un 30% de los empleados (contando sólo los hombres en este caso). Lo cual fue resaltado por el jefe como correcto y que había que seguir trabajando en ello. El jefe, sin embargo, sí llevaba corbata.

A la segunda reunión fueron con corbata el 50% de los hombres. Se volvió a recordar el hecho por parte del jefe, que portaba su corbata (por obligación personal recordaba él). En la tercera reunión, el porcentaje de hombres con corbata estaría en el 70% o más y el gran jefe, seguía llevando corbata. Por circunstancias de la vida, yo creo que ya no hubo otra reunión de aquellas, pero seguramente el número de corbatas habría seguido aumentando.

Si queremos dirigir el cambio desde arriba; si queremos incentivarlo, debemos dar ejemplo del mismo. Sustituid ahora la palabra corbata por cualquier software, modo de trabajo, costumbre, horario, medida de flexiworking etc...Ya no estamos hablado de los mensajes contradictorios más allá del "no uso" de la nueva medida promulgada, que los hay; sino simplemente del hecho de no ser un ejemplo en la implantación de la medida. Los resultados sin duda serán más o menos los que reflejo en el caso real de las corbatas.

No es una cuestión de repetir 100 veces al mundo que tienen que cambiar, es predicar con el ejemplo cada día. ¿Y vosotros? ¿Predicáis con el ejemplo? ¿O sois de los que repiten un millón de veces la soflama sin ponerla en práctica? ¿Habéis vivido casos similares a este? Se agradecen vuestras respuesta y comentarios.

Fotografía: 01/365 - Red Tie for New Year's Eve. Roberto Ventre - En flickr.

sábado, 28 de septiembre de 2019

Dos años sin "Trabajando que es gerundio"... ¿y?

Tras un periodo estival de descanso y reflexión me he percatado de que "Trabajando que es gerundio" ya hace más de dos años que no recibe un artículo nuevo. Algunos de vosotros habéis leído alguno de los intentos de retomar la actividad escritora en www.efectivarte.com; lo que tenía que haber sido el crecimiento natural de este blog aunque ni siquiera aquí lo hubiese anunciado. Pero por a o por b, ni en esa nueva web ni en esta plataforma de blogs he conseguido mantener la constancia de unas publicaciones periódicas. Y en aquellos días me dio por pensar... ¿Qué he ganado y qué he perdido dejando el blog "Trabajando que es gerundio"?

Hasta me he creado un pequeño mapa mental para que no se me olvidara ninguno de estos pensamientos. Imagino que muchos de estos puntos serán comunes para todos aquellos que han tenido un blog y que por cualquier motivo lo hayan dejado de lado alguna vez. Vamos a darles un repaso empezando por los puntos negativos para acabar con el único elemento positivo, si realmente puede tener esa consideración (y ya veréis porqué).


He dejado de escribir
Cuando dejé de escribir "Trabajando que es gerundio" ya había comprado el dominio de Efectivarte.com y hasta creo que ya había publicado algo. Aquello era como hacerse mayor. Del blog gratuito a la web de pago. Era como un peldaño más y sin embargo aquello nunca cuajó. Será por la temática hacia la que intentaba evolucionar, será porque me encontré con el síndrome de la página en blanco, será... por lo que fuere. El nuevo no sustituyó al antiguo y éste dejó de recibir actualizaciones. Y rara vez me he vuelto a poner. Algún intentillo suelto en efectivarte si que hay, pero no hubo manera. Lo que cuesta retomar un hábito cuando lo pierdes... Con lo sencillo que resultaba ponerse por las noches a escribir sobre un montón de temas y lo complicado que está resultando acabar estos párrafos. Posiblemente los tres siguientes puntos tengas muchísima influencia en este primero y provoquen un círculo vicioso muy negativo.

He dejado de leer
Cuando uno escribía a menudo necesitaba informarse de temas, contrastar opiniones, ver puntos de vista diferentes... y muchas veces de unas lecturas nacían nuevos artículos directamente o se enquistaban alguna ideas que era necesario rumiar. Leía casi todo lo que caía en mis manos (será mejor decir caía en mis medios, pues la mayoría venía por el lado digital). Eran libros, pero también artículos de otros blogs (el RSS y pocket eran armas de culturización masiva) e incluso papers del trabajo o presentaciones... Encontrabas huecos de tiempo para leer sin dificultades, cuando ahora todo se te hace bola. Pero si es que salían hasta temas para escribir en alguna de las novelas negras que me acompañaban por las noches. Sin tener que escribir, no era tan necesario leer y sin leer no aparecían nuevos temas para escribir.

He dejado de pensar
Si algo tenía leer tanto es que muchas de las idea que leías por allí te invitaban a la reflexión. Pensar sobre temas que además afectaban a tu día a día. Como ser más productivo, como trabajar en equipo, como abrazar el cambio, el mundo de la digitalización, las nuevas generaciones, el futuro del trabajo... Y esto te llevaba a aplicar cambios en tu día a día, a probar cosas, a mejorar en algunas y a fallar en otras y a seguir intentándolo. No era una pura reflexión teórica, sino un elemento que te llevaba inmediatamente a la acción y de la conjunción de ambas, de la reflexión teórica puesta en marcha salían cientos de ideas que acababan llenando las líneas de este blog. 

He dejado de "discutir"
En el buen sentido de la palabra. Quizás sería mejor utilizar el término "debatir" o "argumentar". Con los artículos que publicaba muchos compañeros del trabajo venían a comentar sus experiencias, daban sus puntos de vista y debatíamos ampliamente sobre los temas propuestos. Era como un espacio de comentarios en vivo y en directo. Ya lo señalé alguna vez, que a veces me hablaban más de mi blog que de mi trabajo en mi empresa. Como no, de aquellas réplicas y contraréplicas salían nuevos temas para nuevos artículos. Lo dicho, la coexistencia de todo esto formaba un círculo virtuoso. Leías más para tener temas de los que escribir, pensabas sobre dichos puntos para llegar a escribir aquellos que te rondaba la mente y esos debates refrendaban o modificaban mi pensamiento (y mi acción). Todo sumaba.

He perdido intensidad
Pues ya entenderéis el porqué sin que casi os lo explique. No entran ideas nuevas, no reflexionas y no pruebas. No evolucionas. Y aquello que no se mejora es susceptible de empeorar... y sucede. Me gusta el simil de los cursos de GTD señalanado que cuando la ola te tira hay que volver a subirse a la tabla. De hecho te enseñan el truco de los surfistas... llevan esa cuerda que les une a su tabla para que una vez que se caen, tardar el menor tiempo posible para volver a estar arriba. Pues o yo no la llevaba puesta, o se me soltó o se rompió en el camino... o que se yo. No me he vuelto a subir a esta tabla y lo peor de todo es que he visto como se iba alejando poco a poco y tampoco he ido como loco a intentar recuperarla. Ahora va a tocar nada y mucho y volver a entrenar muchas cosas

He perdido networking
Una de esas cosas que acompañaron al blog sin que uno lo esperara o esperase fue la cantidad de networking que tuve la oportunidad de hacer. Interno en la empresa en la que trabajo. Ya os digo que a veces se me reconocía más por los artículos que por mi trabajo diario. De hecho hoy sigo comiendo y charlando en los comedores del currelo con gente que conocí gracias al blog. Pero no sólo en la empresa, sino también fuera de ella. Gente ligada con el mundo de la productividad, el equipo de Óptima lab, escritores de otros blogs... A veces era flipante el poder que tenía el blog para atraer a gente interesante, con la que hablar, debatir, pensar...

He ganado tiempo
Y esta hemos dicho qe era la parte positiva... en principio. Claro está que si no lees, no reflexiones, no escribes, no tomas cañas con gente interesante... algo estará comenzando a sobrar, ¿no? Por supuesto, empieza a sobrar tiempo que puedes llenar con otras cosas.
Familia, lo cual está muy bien, porque bueno, pasas más tiempo con los tuyos, atiendes sus necesidades, estás con ellos, vives más su día a día... Solo que... cuando mucho del tiempo que dedicabas al blog aparecía después de la cena, con el niño ya en la cama, cuando todo el mundo se iba a poner en marcha la televisión... 
Trabajo. Pues como hubo varios cambios en mi vida profesional en esos dos años, ha habido momentos de mucho trabajo, que perfectamente llena horas y horas a partir de las 21,30 (y antes, lo que vuelve a perjudicar en el apartado de familia). Si, ha habido mucho trabajo con todo lo que ello implica. 
Televisión. Y aquí es donde incluyo todo el tiempo que dedicas a no hacer nada de fundamento. No es tiempo de familia si estás viendo Netflix, aunque sea la misma serie que tu mujer; es tiempo de televisión. Viendo series que algo te aportan y series que podrías haber muerto sin conocerlas y no habrías perdido nada. Viendo vídeos en Facebook o repasando las vacaciones de tus amigos y de cualquiera que pasa por allí en Instagram. Y lamentablemente he de reconocer que este tiempo inútil ha ganado mucho peso en mi vida.

¿Y entonces? ¿Y sin tan claro lo tienes? ¿Por qué no vuelves a escribir?
Pues en ello estamos. Cuando llevabas la inercia escritora todo llevaba al mismo destino y era guay. Pero esa inercia despareció. Y en su lugar se ha establecido una inercia "destructiva" (es una hipérbole algo exagerada esta) que es la que hay que hacer desparecer. Vamos que toca hacer un esfuerzo para frenar estos comportamientos negativos y un esfuerzo mayor para superar esa fuerza de rozamiento que implica poner en marcha nuevos hábitos. No es el primer intento, pero bueno, vamos a intentar que sea el definitivo.

Esta vez no hay objetivos para dentro de un año, esta vez vamos a empezar mucho más facil. Objetivos a tres meses, empezando ya, hoy mismo: 
- leer 6 libros, tres novelas y tres de ficción, con una acción implantada de lectura 30 minutos al día;
- ponerme al día en los artículos de pocket leyendo al menos 5 artículos al día;
- escribir 12 artículos, uno por semana aproximadamente, de aquí a fin de año (este ya cuenta, que además se me está yendo de extenso).

¿Queréis acompañarme en el intento? ¿Habéis sufrido vosotros estos problemas? Seguiremos leyéndonos, que es gerundio.

Ps: A veces las cosas se alinean y de repente te encuentras que, a pesar de llevar tiempo sin escribir, se ponen en contacto contigo porque han visto tu blog y quieren que eches una mano promocionando una herramienta como https://www.venngage.com/ con la que he hecho el pequeño gráfico que acompaña al artículo. Gracias chicos, de momento es muy sencillo utilizarla.

viernes, 30 de junio de 2017

Formándonos en tiempos y entornos revueltos

Formarse es una actitud. Estar abierto a recibir nuevo conocimiento, a refrescar viejas ideas, a conocer como usar nuevas herramientas, aprender a desaprender lo que se ha aprendido hasta la fecha... es una cuestión de actitud. En este mundo VUCA, en este entorno "caórdico" (gracias por la palabreja Eva Arteaga) la formación continua es vital. Dejar de aprender es quedarse atrás. Y para que esto no suceda hay muchas formas de estar continuamente aprendiendo: unas menos formales (leer libros, blogs, escuchar podcasts, ver tutoriales, las conferencias y las charlas TED (o no TED) que dan acceso a ingentes cantidades de materiales de mucha calidad) y otras más formales y regladas (con su profesor, ejercicios, e incluso test y exámenes). 

Sean del tipo que sean, un amplio abanico de estas diferentes tipologías se han concentrado, bendita casualidad, en las últimas semanas en mi vida.Y si a la variedad de formatos, añadimos la amplitud de enseñanzas y temas abarcados, he de reconocer que las últimas semanas han sido muy interesante.

El pasado día 22 de Junio acudí al IEB Digital Banking & Fintech Day, organizado por el IEB y donde se presentó el "Anuario IEB de Banca Digital y Fintech 2017". Un evento la mar de interesante donde muchas personas, de muchas entidades, de diversos niveles de responsabilidad, en el mismo sector en el que uno trabaja, exponen sus avances, estrategias, ideas, desarrollos, etc. Una magnífica oportunidad para poner un termómetro al entorno y entender si estás alineado con el resto de competidores y de comprobar si tu dirección y ritmo son correctos o pueden hacer que te quedes atrás o perdido en un inmenso océano de oportunidades.

El día 23, viernes, se clausuraba el Programa de Transformación Digital en Banca que desde hace varios meses estábamos realizando en las instalaciones de The Valley DBS en Azca, pleno centro financiero de Madrid. Este curso ya seguía el formato más convencional de clases con unos profesores expertos en la materia que han compartido con nosotros su conocimiento en la ya comentada en este blog Transformación Digital y hemos tenido que contestar a varios tests para demostrar que estábamos asimilando los conceptos. Sin duda es necesario que los mandos de las empresas empiecen a saber que es el SEO, el SEM, conozcan las bondades del Marketing Digital, comprendan la riqueza que les puede aportar la analítica, puedan realmente comprender que hay detrás del big data y qué implican las nuevas formas de trabajo. Unos cuantos compañeros hemos pasado por el curso y hemos tenido la suerte de ser de los primeros, porque parece que es una formación que va a considerarse fundamental dentro de la organización (bueno, en plural, organizaciones, porque será fundamental en la nuestra y en el resto).


Esta misma semana, el día 26 superaba el 70% exigido por EdX para dar por superado el Curso de Análisis y Visualización de Datos con Power BI que imparte Microsoft en esta plataforma abierta de conocimiento (MOOC). Este curso... telita. Droga dura. Formación sobre una herramienta que usamos cuatro para hacer visualizaciones de datos y con un conjunto tan grande de posibilidades, que aprender por tu cuenta y riesgo es, cuando menos, complicado. El formato: son vídeos que puedes ver cuando quieras, por lo que es muy importante la autodisciplinaTests al final de cada tema y ejercicios prácticos que te exigen un notable para darlos por superados. Eso sí, aplicable al puesto desde el primer día de curso. Pero es una gran ventaja el poder sumarse a la "certificación del curso" de pago una vez que ya sabes que has superado el curso (vamos, que si no lo acabas, no es obligatorio pagar).

Y hoy mismo hemos terminado un curso de dos días de duración de Marca Personal. Este curso es parte del catálogo de cursos del Banco y al mismo te puedes sumar de forma voluntaria (aunque no es directo unirse y acudir, que yo llevaba tres años deseando este curso). Personalmente, una oportunidad de que alguien con conocimiento y criterio empaquete y devuelva en persona todo ese conocimiento desestructurado que uno recibe de los blogs de Andrés, Guillem, Eva, Yoriento y un larguísimo etc. Una mirada hacia uno mismo que ha resultado muy clarificadora. Además, esos cursos presenciales, en las instalaciones de la empresa, te permiten convivir con un montón de compañeros que trabajan en temas totalmente diferentes al tuyo y que son una fuente de experiencias y conocimiento en otras áreas. El curso enriquece, pero aquí aprovechas hasta los minutos del café.

Resumiendo, que es gerundio, podemos decir que han sido un par de semanas muy enriquecedoras en términos de conocimiento. Con formatos muy diferentes: charlas, curlos presenciales de 70 horas realizadas durante 8 meses; curso concentrados en 48 horas o formación "virtual" en formato de vídeo; y sobre aspectos y ámbitos muy diferenciados bien sean habilidades soft; conocimientos hard de aplicaciones informáticas; pinceladas del sector en el que trabajas o conceptos e ideas del mundo de cambio en el que nos ha tocado vivir, tengo la sensación de que hoy sé más (y por lo tanto valgo más) que hace quince días. Y ese es un motivo más, para continuar formándose. ¿No lo crees?

Ps: 45 días después vuelvo a estar escribiendo. Y es que cuando las obras entran por la puerta, las prioridades saltan por la ventana. En breve una pequeña mudanza y aporreando teclas un poquito más cerca de las montañas. Nos leemos.


martes, 16 de mayo de 2017

Comentando sobre los becarios y sus pagas

Sin duda, el tema de los becarios siguió dando que hablar hace un par de semanas. No por el artículo previo de este blog, cuyo alcance no no es similar al de algunos grandes medios digitales. Sino por las noticias que continuaron apareciendo sobre el tema en más artículos de los ya mencionados. Así nos comentaron la existencia de un "piso patera" donde compartían techo y vivencias hasta 22 (si, veintidós) becarios de otro restaurante de fama extensa, con la correspondiente defensa posterior del chef en cuestión acerca de dicha situación y su próxima mejora; vimos las cuentas y los resultados de estos restaurantes, y como algunos de estos podrían pagar más y mejor a sus becarios sin entrar en pérdidas (según los cálculos del medio); pero también tuvimos conocimiento de las empresas que podían pagar a los becarios como Directores, principalmente en el sector tecnológico (y según comentábamos en el trabajo hay que ser un verdadero crack mundial para llegar a dichas becas).

Casualidad o no, el pasado 8 de Mayo se celebraba además en medio de esta "Crisis de los becarios" el "Día del Becario", que en este caso parece no conmemorar nada positivo sino que parece alertar de que algo grave está sucediendo, como en los casos del Día de la lucha contra el Cáncer, el Día de la Tierra e incluso el Día del Cine.

Y en mi caso, también he recibido comentarios "off the record" al artículo de hace ya unos diez días. Por un lado, recibí comentarios de algunos de los becarios que recientemente han compartido experiencias conmigo y que se sentían representados en el mismo. Reconocen que buscan la oportunidad de meter la cabeza, que no buscan el dinero del momento; alguno de ellos reconoce que pierde dinero por trabajar y también los hay que tienen que matricularse a algún curso para poder seguir manteniendo la cabeza dentro de una empresa a la espera de una llamada del Departamento de Recursos Humanos. Además he visto a varios alumnos del Máster en el que yo colaboro y del que fui alumno, compartir el artículo en varias redes sociales; supongo que algo interesante habrán visto en el mismo. 

Y he recibido un correo electrónico de otro alumno y ahora compañero de empresa con un tema que me parece verdaderamente relevante. Existe una sentencia de la Sala 4 del TS sobre la existencia de relación laboral en el caso de un becario que realiza cometidos propios de una categoría profesional. Según la misma y la doctrina del TS, "el rasgo diferencial de la beca como percepción es su finalidad primaria de facilitar el estudio y la formación del becario y no la de apropiarse de los resultados o frutos de su esfuerzo o estudio, obteniendo de ellos una utilidad en beneficio propio. (…) De ahí que la clave para distinguir entre beca y contrato de trabajo sea que la finalidad perseguida en la concesión de becas no estriba en beneficiarse de la actividad del becario…” (las comillas no son mías).

Una vez leído, parece que la relación de estos becarios de los que nos hemos liado a hablar, los de los restaurantes de estrellas Michelín, con sus empresas podría caber dentro de una relación laboral y que los jefes se apropian de los frutos de su esfuerzo. Pero si me remito a mi forma de presentar mi beca en la ventanilla de una entidad financiera hace ya 17 años, pasadas 3 semanas de mi incorporación, ya podía realizar la mayoría de las tareas que realizaban mis compañeros, justo al mismo tiempo que ellos se iban de "vacas". Es decir... parece que en todos lados cuecen habas.

Entiendo entonces a mi amigo Álvaro, que criticaba también la indefinición de una ley generalista, que quiere servir para todos los sectores y que acaba por no servir a ninguno. Y yo sigo acordándome de que también existen leyes que hablan de las horas extraordinarias; de las bajas por maternidad o paternidad o de los derechos de reducción de jornada laboral

Al final, este mundo de los becarios funciona como muchas cosas dentro del mercado laboral: los participantes (todos, empleadores y empleados) se aprovechan tanto de su poder negociador según esté la situación así como de la información asimétrica que tienen para aprovecharla en su favor y al final, en un mundo de generalizar, pagan los justos por los pecadores. Quizás, este momento de transformación digital, pueda hacer variar algo las cosas y temas como la marca personal o  la necesidad de captar talento y por tanto ser verdaderamente un "Best place to work" lleve a mejorar la situación... Quien sabe.

¿Y vosotros? ¿Como lo veis? ¿Os cambia algo la opinión tras conocer la sentencia? ¿Mejora o empeora la visión de los empleadores? ¿Deben los becarios aceptar trabajos no remunerados? ¿O la sentencia se mete en un mundo teórico fuera de la cruda realidad?

Ps: Me tomo la licencia de tomar el cartel de la película de DreamWorks "Bebé jefazo" para ilustrar este artículo, sin entender si un cartel de cine tiene los derechos protegidos, pero entendiendo que también les hago un mínimo de publicidad... 

jueves, 4 de mayo de 2017

Reflexionando sobre el papel de los becarios en la empresa actual

Interesante jaleo que se está montando con el papel de los becarios en los restaurantes de tres estrellas de la Guía Michelín, que sin duda puede ser ampliable a muchos otros sectores y empresas. Para quien no esté al tanto, bueno será situar la conversación. El pasado día 24 de abril El Confidencial me encontraba un artículo titulado "La miseria de ser becario de Adriá, Muñoz o Berasategui: 16 horas a palos y sin cobrar" bastante cañero. En él, muchos ex-becarios de estos restaurantes comentaban sus experiencias en dicho papel y las condiciones de trabajo en las que se desenvolvían. Y presentaban una realidad bastante dura. Y el mismísimo 1 de Mayo, Día del Trabajador, salía la réplica de los jefes: "Los chefs Michelin defienden tener becarios sin cobrar: "Para ellos es un privilegio"" . En este caso, son los chefs los que dan sus argumentos y se defienden de las críticas recibidas tras el primer artículo.  Los "laboralistas" también han dado su punto de vista en otro artículo del mismo diario y hoy mismo día 4 de mayo todavía se vierten nuevas opiniones y comentarios en nuevos artículos sobre los motivos por los que un becario acepta trabajar gratis. No es mi papel señalar quien tiene razón, si es que la tiene alguien, y menos meterme en un sector que desconozco incluso como usuario.Pero los primeros artículos me sirvieron para pensar en este artículo sobre la figura del becario en la empresa actual y los últimos han ido ayudando a completar y ordenar algo más los pensamientos.

Mi experiencia personal.

Hace 17 años yo fui becario. Y aunque ha llovido desde entonces, he intentado no perder nunca ese "espíritu de becario" en mi desarrollo profesional. Posteriormente, nunca he tenido bajo mi responsabilidad a un becario; pero si he tenido a muchos trabajando a mi lado y siempre he intentado que fueran uno más del equipo y compartir con ellos todo lo que yo podía saber (por conocimientos y por viejo). Creo que ni más ni menos, lo mismo  que yo viví (respecto a la relación con mis compañeros) en mi experiencia en una sucursal de una ya extinta Caja de Ahorros. En mis tres meses de beca empecé metiendo la pata el primer día: descuadre de caja por un recibo mal registrado (marqué 44.000 pesetas por un recibo de agua de 4.400); entendí lo que era la relación con el cliente (todavía en una oficina con un cristal de 6 centímetros de grosos entre nosotros); comprendí lo que suponía tener una responsabilidad en el trabajo y unos compañeros; acabé haciendo el mismo trabajo que hacía cualquiera de ellos (excepto entrar en la negociación de préstamos) y cobré una miseria por tres meses de trabajo, aunque como experiencia no tuvo precio. Desde luego, nunca acepté la beca por su retribución. Fue mi intento de entrar en el mercado laboral, cosa que no fue posible, pero sin duda me abrió muchas puertas de cara al futuro próximo que me esperaba.

¿Que está buscando un becario?

Cuando yo entré como becario en la Caja buscaba una primera experiencia profesional; ganar algo de dinero y meter la cabeza en una empresa a ver si de allí surgía una posibilidad de trabajo futura. Y creo que realmente esto no ha cambiado demasiado. Con un Máster recién acabado o acabándolo en dicho momento, las principales aspiraciones de un becario podrían ser:

  • meter la cabeza en el mundo profesional, en una empresa y ver si suena la flauta de conseguir un empleo mejor pagado en dicha empresa;
  • la posibilidad de aplicar parte de lo aprendido en las clases teóricas; 
  • ganar skills que no se podrían aprender en las aulas de una Universidad o Escuela de Negocios (¡¡gracias Clara!!);
  • y rellenar una línea de Currículum a poder ser con una carta de recomendación a la salida de la beca si no se consiguió una plaza como se intentaba en el punto .

El dinero, es sin duda algo residual. De hecho muchos de ellos consideran que están pagando por trabajar. Pero siempre se gana algo (menos es nada) de dinero. Ver el apartado posterior sobre la remuneración

¿Que es lo que busca una empresa en un becario?

La pregunta siguiente sería... ¿y la empresa? ¿Es un becario un recurso barato? ¿Merece la pena formar a alguien simplemente por el coste reducido de este alguien? ¿O es una fuente de talento externa? No será el primer becario que acaba despuntando dentro de la misma empresa. ¿O acaban los becarios haciendo fotocopias, agendando reuniones y preparando cafés? Parece ser que esta última opción está totalmente descartada. Ni siquiera los propios becarios piensan así. Aunque si es cierto que esa visión del recurso altamente cualificado, preparado, capaz de soportar la presión a un costo muy bajo si se mantiene. Teóricamente, la empresa ayuda al becario en su entrada y acomodamiento al mundo profesional, a la vida laboral; y sin embargo a veces es complicado pensar que ese acompañamiento sea el objetivo real de la empresa.

Sobre la remuneración del becario.

Lo bueno que tiene escribir sobre temas de actualidad es que cada medio de comunicación aporta su granito. Hoy en El Mundo se señala que "el 58% de los becarios no percibe ninguna remuneración por su trabajo", por lo que la situación referida en la motivación del artículo respecto a los restautantes de las estrellas Michelín es perfectamente aplicable a otros muchos sectores en cuanto a remuneración y también respecto a las condiciones de estrés (como nos recordaría la muerte del becario de Bank Of América tras trabajar 72 horas seguidas en Londres hace unos años). 

Lo decía un par de párrafos más arriba, el dinero es un elemento residual y mucho más si lo comparas con la posibilidad de acabar contratado por la empresa. De hecho, gran parte de la desesperación de los becarios es ver como van pasando los años, y no consiguen tener un contrato en condiciones, con su cotización a la seguridad social, derecho a vacaciones y todos esos complementos que un trabajador considera normales en un contrato laboral.

¿Y cuantos se quedan finalmente en la empresa?

Pues sin duda alguna esto depende de inmensos factores que van desde el tamaño de la empresa, a su situación económico financiera, las necesidades de personal en ese momento y a las capacidades del becario. Si les preguntamos a los becarios... muchos menos de los que ellos quisieran, aunque es cierto que la de las becas no es sino una de las formas de entrar en la empresa y no tiene por qué ser la principal fuente de capital humano para las sociedades.

Y encima, para rematar, llega la transformación digital.

Existe además un elemento perturbador en la entrada de becarios en la empresa actual. El fenómeno de la transformación digital hace que el cambio generacional entre contratadores y contratados; entre empleados veteranos y becarios sea fuente de nuevos choques y roces.

Cuando yo era becario es cierto que podía tener más destreza en el manejo del ratón que mis compañeros, lo cual me proporcionaba una venta próxima a cero y más en el trabajo de "ventanillero bancachofo". En aquél entonces, más sabía el diablo por viejo que por diablo y se respetaban las canas. Vamos, que la veteranía era un grado y allí ibas, oías, veías y callabas. 

Pero hoy muchos de los becarios pueden tener unos conocimientos aplicables al puesto de trabajo mucho mayores que los de la plantilla actual. Y eso puede generar problemillas con esa típica frase del "esto siempre se ha hecho así". Por no decir el roce que provocarán las motivaciones de las nuevas generaciones, que no entienden el "face time" o eso de quedarse en el puesto de trabajo para que te vean. Si además, quedarse aquí hasta las mil no va a suponer más opciones de entrar en la empresa... ya me vas a decir tu que motivo hay para alargar la jornada laboral hasta el partido de la Champions... Y eso, parte de los trabajadores de toda la vida no lo acaban de asimilar demasiado bien.

Resumiendo que es gerundio.

Que al calor de los artículos sobre los becarios de Jordi Cruz (licencia periodística por como se han sucedido los acontecimientos, porque los artículos referidos hablaban de una práctica del sector en su conjunto) resulta que en todos los sectores cuecen habas, pero que los propios afectados lo entienden como un mal necesario (lo cual, por supuesto, tampoco es obligatoriamente bueno). Ni que decir tiene que debe ser complicado para un becario de cualquier otro sector estar tan cerca del mandamás del negocio ni que le vaya a sacar tanto rédito a poner el nombre del jefe en el CV ni de cara a su siguiente beca ni de cara a su primer restaurante propio. 

Sin duda, el papel del becario es complicado en la situación actual del mercado laboral y del empleo en general. Y que únicamente espero que estos puntos permitan reflexionar algo más sobre el asunto.

¿Y vosotros? ¿Sois becarios? ¿Qué os mueve? ¿Pasasteis por la etapa del becario? ¿Cuales eran vuestros objetivos en aquel momento? ¿Tenéis becarios a vuestro cargo? ¿Qué esperáis de ellos? ¿Qué esperan ellos de vosotros? Espero vuestros comentarios.

Ps: Con especial cariño para Miguel y Clara que pasaron por esta posición y que siguen luchando cada día en busca de oportunidades.
foto en Flickr: Jun Seita Open Kitchen in Action, New York Grill, Park Hyatt Tokyo