lunes, 6 de abril de 2015

Debatiendo sobre el modelo de Oficina Abierta y la Colaboración.

Existe una teoría por ahí que explica que cuando tu estás pensando en un tema vas a ver que medio mundo gira alrededor de ese mismo tema. El ejemplo más claro es que cuando "estamos embarazados" o pensamos estarlo, el número de embarazadas que vemos por la calle se multiplica por tres. Igualmente, si estamos interesados en una marca de coche o en un modelo en concreto, muchos más coches "como el tuyo" van a estar rondando los lugares por donde te mueves. Esto en Internet es exponencial, pero en parte se debe a las búsquedas de google y las cookies, con lo cual tiene un poco menos de gracia...

De hecho es lo que me ha pasado a mí con el tema que me centra hoy y cuyo origen está en que en este momento en mi empresa, se está debatiendo esta idea del cambio del modelo de despachos al de espacios abiertos de trabajo. Un tema en boga, sin duda; mi estimado amigo Eugenio @eugenioramirezg mencionaba en su blog este tema como ejemplo de las empresas exitosas en la actualidad; me llega un artículo un artículo de Enrique Dans sobre el mismo tema donde da varias acertadas razones para criticar el mismo, o reaparece en mi pocket una reflexión del Canasto de Jeroen Sangers sobre este mismo tema. Y esto sin buscar en google, sino en mis diferentes bandejas de entrada.

Antes de nada dejar clara mi postura ante el cambio en mi empresa: TOTALMENTE FAVORABLE. Por un motivo, por que creo que hay que probar cosas y ver en nuestras propias carnes si funcionan o no, si sabemos hacerlas funcionar o no. Además, este no es un tema aislado sino que se encuentra en medio de un asunto más amplio de compromiso que incluye temas de conciliación, teletrabajo, formas de trabajo... etc. Así que encantado con el cambio. Pero es cierto que el tema da para debate.

El principal motivo por el que se sugieren estos espacios de trabajo es para mejorar la colaboración entre empleados y la comunicación entre equipos. Y es aquí donde yo creo que se comete el error. La comunicación y la colaboración no son una cuestión de despachos, muros y puertas físicas. Al contrario, son un tema de predisposición y actitud favorable a las mismas.

Tuve la suerte de ser parte del equipo creador de la primera Comunidad de Intercambio de Ideas y Conocimiento de mi empresa, sobre una plataforma Jive. La idea era compartir todo el conocimiento que pasaba por nuestras manos, tanto interno como externo. Hacer que una unidad corporativa no fuera el centro de las comunicaciones entre unidades locales, sino una unidad más, un nodo más en esa red de Comunicación, que además hacía de facilitadora de la Comunicación. Como revolucionaria que era la idea una persona del equipo tenía un alto peso de su renta variable referenciado al éxito de dicha Comunidad. Publicábamos temas de interés para el resto de unidades, incentivábamos a todos a compartir su trabajo, sus presentaciones, sus avances, sus conocimientos. Las presentaciones corporativas por supuesto eran accesibles para todos; pero las más valoradas siempre eran las que provenían de otras unidades. Yo lo solía definir como el cambio de paradigma social dentro de la empresa: No tiene más poder quien tiene la información; sino aquel por cuyas manos pasa más cantidad de información valiosa y se la hace llegar a todos.

Otras Comunidades nacieron después; copiaron y mejoraron aquel modelo. Pero otras muchas se murieron nada más nacer porque era necesario que el espíritu y la actitud de compartir hubieran calado en las personas que la formaban. No es una cuestión de herramientas 2.0; sino de actitudes dospuntocero.

Pues este tema de los despachos es igual. Creo que mi despacho no tiene puertas ni muros, o así lo quiero sugerir yo. Por la gente que pasa por él creo que lo cumplo. He conocido despachos que con la puerta cerrada siempre estaban abiertos para todos; pero también aquellos que con las puertas abiertas han sido infranqueables e impenetrables. Porque el muro no es algo físico, sino que lo pone o impone la persona que lo ocupa. Es más, he visto puestos de trabajo "en la pradera" que son auténticos fortines de sus dueños, nada colaboradores con el resto del equipo.

Para mí hay otro punto positivo, que tiende a democratizar los puestos de trabajo y a reducir la importancia de los niveles en la empresa. Algo totalmente necesario en empresas mucho menos piramidales que las antiguas, con estructuras más horizontales, donde se debe promover el desarrollo profesional por la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades y no únicamente por el tamaño de los equipos que manejas. Pero esto es harina para otro artículo que ya ronda por mi mente

La parte negativa es que los puestos de pradera son menos productivos, porque están más abiertos a las interrupciones del compañero. Pero en esto juego con una pequeña ventaja. Esto ya pasa cuando tu despacho sólo tiene barreras físicas y no emocionales. Por eso, es muy importante que enseñemos a las personas a decir que no, siendo asertivos en las interrupciones y productivos con las mismas. No, no te dejaré que me interrumpas en cualquier momento, pero si te diré en que momentos y que alternativas tienes si quieres hablar conmigo.

Prometo informar de como avanza el cambio, pero seguro que bien, ya lo anticipo. ¿Y vosotros? ¿Que opináis?


photo credit: My desk via photopin (license)

Ps: Los artículos sobre Banca y Blogs compartidos en libretas de evernote siguen creciendo cada semana. Si estás interesado busca los enlaces en el blog.
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