lunes, 26 de octubre de 2015

Reuniones: Sobre el acta de la reunión.

Con este artículo (además de un resumen que subiré próximamente) llega a su fin la serie sobre esas cosas que tanto nos molestan de las reuniones. Como podéis ver, nos hemos centrado en elementos formales, es decir: los horarios; la agenda; los asistentes; los medios y para acabar nos vamos con el elemento post-reunión por excelencia: el acta. Cierto es que queda pendiente para otro momento toda la parte de dinamización de las reuniones, pero quiero cerrar de momento estos capítulos, analizar y darle vueltas a esa nueva parte y escribir sobre un montón de cosas que me rodean la cabeza.

Normalmente podemos pensar que cuando todo el mundo abandona la reunión esta puede darse ya por acabada. De hecho, normalmente es así, pero no debería serlo. Y digo "debería" porque este es sin duda uno de los puntos flacos de las reuniones (y en mi caso particular el más flojo de todos). Para dar la reunión por acabada faltaría completar el acta y enviársela a los asistentes

Por este motivo, conociendo mi debilidad, intento dejar cerrado (si es menester) antes de que se de por finalizada la reunión los acuerdos y los “próximos pasos”, asignado quien será su responsable. Y digo si es menester, porque en varias ocasiones, como por ejemplo cuando únicamente queremos presentar un documento para darlo a conocer, no es ni siquiera necesario. 

Los acuerdos.

Pero en mi caso, muchas veces monto reuniones cuyo Objetivo es obtener el visado por parte de los asistentes de un documento; o acordar una serie de definiciones o de indicadores... En esos casos necesito que exista de forma explícita un acuerdo por parte de todos los asistentes. Antes de salir de la reunión acordamos cual es la versión final y esa es la que se queda como versión oficial.

Los próximos pasos.

Y en muchas otras reuniones, establecemos un punto de situación y hablamos de cómo debemos seguir avanzando en un proyecto; de cuándo vamos a volver a reunirnos para ver los avances; de qué tenemos que hacer en el futuro… En esos casos, para mí es obligatorio acordar los próximos pasos, o por decirlo de forma sencilla para recordarlo… QUIEN DEBE HACER QUE Y PARA CUANDO.

Si en una reunión del tipo mencionado, la gente sale sin tener eso claro… la próxima reunión puede ser un desastre. O nuestro trabajo en los días siguientes a la reunión será muy extenso, volviendo a comunicar a cada cual su tarea para los próximos días.

Pero como ya he dicho, acordar esto dentro de la reunión y que se haga de forma explícita es una escaramuza para saltarme un paso que si debería ser fundamental. ¿Cómo es eso de haz lo que digo y no lo que hago? La forma en que me organizo es una alternativa, mala – pero alternativa, a las actas.

Las actas de las reuniones.

Y mira que cuando las recibo de otras reuniones reconozco que pueden llegar a ser muy útiles… (bueno, es cierto que tampoco creo que sea el mail más visto del inbox de cada uno de nosotros). Y que las he visto muy bien redactadas; tanto que parece que teníamos a un “secretario” de incógnito entre nosotros. No necesitas que muestre todos los puntos de debate que se abrieron, pero un acta bien hecha debería incluir los asistentes, los temas tratados, las conclusiones, los acuerdos y los próximos pasos. Y si se requiere algo más, pues ese algo más…

El acta de la reunión completa la misma. Nos permite tener memoria de dicha reunión y muchas veces recordar cuando hemos debatido ciertos aspectos. Son un documento que nos va a permitir tener una referencia. Y sin embargo, cuando toca redactarla, somos capaces de renunciar a toda su utilidad con tal de escaquearnos (no soy yo el único, me imagino, ¿no?). Y sirve muchas veces como prueba, cuando has de demostrar que un acuerdo ha sido tomado en un reunión y así ha quedado escrito en el acta que correctamente enviaste a todo el mundo que debía haber estado allí presente.

Y mira que nos lo ponen fácil. Se han creado miles de aplicaciones para hacer el acta de una reunión mientras se va desarrollando la misma, pero es que en nuestro caso, que como suite ofimática tenemos Microsoft Office… ¿Habéis probado a abrir una nota de One Note desde la convocatoria que recibís en el Outlook? En un par de pasos, haciendo click con el botón derecho del ratón sobre la convocatoria aparece la opción de “Tomar Notas de la Reunión” y una vez que le dices en que libreta quieres que tome las notas… Te pega toda la información que trae del Outlook, con todos los invitados a la reunión donde únicamente haciendo check, puedes tener la lista de asistentes… Incluso te permite grabar, como hace un colega, el audio de las reuniones según tomas notas y luego puede asociar la nota al minuto correspondiente de la grabación… Más fácil no nos lo pueden poner…

Resumiendo que es gerundio.

El acta es un elemento clave de las reuniones, cierran la misma y enviada a los asistentes les va a permitir tener un archivo de los contenidos de la misma y las decisiones y acuerdos tomados. Así como de los próximos pasos. Si sois tan perezosos como yo, entonces empezad por asegurar que los acuerdos tomados en la reunión y los próximos pasos quedan bien explicitados al final de la reunión, para que todo el mundo esté de acuerdo. Pero recomiendo que hagáis un acta de todas y cada una de vuestras reuniones… yo ya he empezado… o de que créeis que si no iba a conocer la funcionalidad del OneNote.

¿Y vosotros? ¿Redactáis un acta y la enviáis a los convocados de la reunión? ¿O este es el paso que siempre os saltáis?


Saludos.

La foto inicial es de arsp_005 via photopin (license)

lunes, 19 de octubre de 2015

Reuniones: Sobre los medios de la reunión



Nos vamos acercando al final de las entregas sobre reuniones y los males que les rodean. Ya hemos analizado los horarios; la agenda; los asistentes… ¿Qué tal si nos ponemos con los medios de la reunión? Cuando hablo de los “medios” de la reunión me estoy refiriendo al lugar donde se realiza la reunión, la sala, la mesa, las sillas, los audiovisuales que apoyan e incluso la documentación de la misma. Vayamos ahora con una serie de ejemplos de esos que nos ponen de mal humor cuando nos suceden en las reuniones que convocan los demás.

¿Nunca os habéis encontrado con una sala en la que físicamente no caben todos los convocados? Esto es un error grave. Como el de obligar a los asistentes a participar sin querer en el juego de la silla. Más convocados que sillas es algo que suele pasar a menudo. O que no todo el mundo cabe alrededor de una mesa en una sesión donde se supone que hay que tomar notas. Eso por no hablar de los fallos del proyector, o la pantalla de televisión o del sistema de videoconferencia cuando entra otra persona en remoto. Buff y del tema de la documentación, que no se envía a los participantes con anticipación; o que no incluye lo que se está analizando en la reunión… En fin, vayamos por partes…


Sobre la sala y los medios físicos.

Yo no sé cómo funciona en otras empresas, pero he de decir que el sistema de reservas con el que funciona la mía me gusta. Tienes que indicar el número de personas que vas a convocar, los medios audiovisuales que necesitas y el horario de la reunión. Y se te asigna una sala que cumple con los requisitos que has señalado. Por lo que en principio… más o menos todo debería estar en correcto funcionamiento.
Eso sí, hay ciertas cosas que quedan de tu mano. ¿Has comprobado el tamaño de la sala? ¿No has convocado a demasiada gente? ¿Caben todos holgadamente? ¿O van a estar como sardinas en lata tres horas? ¿Hay suficiente mesa? ¿O vas a tener que organizarlos en filas? Yo he ido a reuniones que casi contaban con grada, tribuna, palco y anfiteatro…

¿Has solicitado el proyector si va a ser necesario? ¿O la pantalla de plasma? Andar luego pidiendo a la gente que mire a la pantalla de tu portátil es un poco incómodo. No te quiero decir ya cuando sois muchos en la convocatoria…

Supongamos que la reserva es correcta, conoces la sala y oye… está todo ok. ¿Qué te parecería reservar la sala con quince minutos de antelación a la convocatoria de la reunión? En esos quince minutos vas a poder comprobar… que el estado de limpieza de la sala es correcto; que hay sillas suficientes para los asistentes; y que todo está correctamente preparado para iniciar la reunión, incluidos los aspectos audiovisuales.


Sobre los audiovisuales.

Perdón por el empeño, pero esto merece un párrafo separado. ¿Cuántas veces vamos a una reunión donde el proyector no funciona? Si, ya sabemos que ese ordenador nunca había dado un problema, pero… vaya… hoy ha sido el día en que ha querido que todo saliera o saliese mal. No, ya hemos intentado dar al F4… no, es que el proyector no se enciende… espera que mire si son las pilas del mando… Nos suena ¿no?

¿Y si estamos en una videoconferencia? ¿Nunca habéis sufrido la situación del vídeo? Parece mentira lo sencillo que es que funcione el programa de videoconferencia de casa y lo complicado que es que funcione en el trabajo. Te veo pero no te oigo. Ahora te oigo pero no te veo…

¿Y si aprovechas esos quince minutos de margen para contactar con tu contraparte? ¿Para ver si todo está funcionando correctamente? ¿Y si proyectas todas las presentaciones desde un único ordenador que has probado? ¿Qué te parece probarlo en esos quince minutos?


Sobre la documentación.

Muy a menudo, uno de los elementos clave de la reunión es el Documento sobre el que versa la reunión. Vamos a suponer (que es mucho suponer...) que el Orden del día y el motivo de la reunión ya estaban claros. De acuerdo con el objetivo de la reunión y la metodología de la misma… ¿debes hacer llegar el documento por anticipado a los asistentes? ¿O pueden ser espectadores “a primera vista” de una presentación? Esta es la pregunta clave a la hora de saber si debes enviar la documentación por anticipado.
¿Cuántas veces os han pedido que hagáis comentarios y mejoras a un documento a primera vista sin ni siquiera saber de qué trata el documento y delante de todo el mundo? ¿Qué aportéis ideas sobre un documento a co-crear sobre una versión base que nunca habéis visto? Estos son errores típicos en los que es necesario que el documento de soporte viaje de forma avanzada a la reunión.

Claro que en este momento y teniendo en cuenta los tres puntos aquí abiertos… podríamos hablar de presentaciones eficaces; de la diferencia entre documento y presentación… pero eso es harina de otros costal.


Resumiendo que es gerundio.

Existen tres elementos que debes cuidar, cuando nos referimos a los medios, cuando convocas una reunión.
  1.           La infraestructura: la sala, las sillas, la mesa…
  2.           Los audiovisuales: funcionan los equipos, la videoconferencia está en marcha…
  3.           La documentación: enviada con anterioridad a los asistentes si es menester.

Para intentar que los dos primeros no fallen es bueno que quince minutos antes del inicio de la convocatoria tu estés en el lugar de la misma, comprobando que todo está perfectamente y listo para iniciar la reunión. Esos quince minutos pueden resolver problemas pequeños, pero muy incómodos, y más cuando entre los citados a la reunión hay "jefazos". Sobre la documentación... lo dejamos a tu sentido común... 

Y como decíamos el otro día… al final conseguirás que tus reuniones tengan un sello de calidad propio, que incidirá en tu marca personal. La fama te precederá en tu empresa.

¿Y tu? ¿Sufres estos problemas en tus convocatorias de reuniones? ¿Te pasa lo que a los pingüinos de Madagascar? ¿Vas a las reuniones sin documentación?

miércoles, 14 de octubre de 2015

Reuniones: Sobre los asistentes a una reunión

Meeting TableVamos con el cuarto artículo de nuestra serie sobre las reuniones y esas "cosillas" entorno a las mismas que tanto nos sacan de quicio. Puedes echar un vistazo al planteamiento inicial, a los temas que tratamos sobre los horarios de las reuniones y los puntos que analizamos al pensar sobre los objetivos y la agenda de las mismas. Hoy vamos a comentar otro de esos puntos que "queman" cuando las reuniones no funcionan: los asistentes a las reuniones.

Curioso ha resultado que mientras estaba escribiendo este artículo me ha llegado un correo de un colega diciendo que este era un tema a tratar si queremos hablar de reuniones. Sin duda, ha sufrido una mala experiencia reciente... Principalmente podemos pensar en dos problemas: o hay personas presentes que no deberían estar allí, lo cual puede derivar en otros problemas graves; o no están los que si deberían estarlo, lo que nos puede llevar a tener una reunión completamente inútil. ¿Sería alguna de estas dos? SI se anima, que nos lo cuente en el apartado de comentarios.

Los convocados sin motivo, o como complicarte la reunión sin motivo.

Este es un problema que puedes padecer en primera o en tercera persona. Esto es, te han convocado a una reunión en la que no pintabas nada; o estás en una reunión donde alguno de los convocados no pintaban nada. Y normalmente tanto ellos como tú (o como yo), acabáis haciendo lo mismo... desconectar completamente de la misma. Ya sea pensando en las musarañas, visitando mentalmente la luna de Valencia o lo que puede ser peor, parapetándote detrás del portatil y costentando correos mientras alguien trata de llevar una reunión adelante.

Este problema nace además por la mala costumbre ya comentada de no incluir la agenda de la reunión. Tu recibes la cita de la reunión y el tema es tan vago que claro... puede que la reunión te afecte. Pero esa es toda la idea que tienes sobre la reunión y claro... decides que tienes que dejar lo que estás haciendo para acudir a dicha reunión. Sin duda, con un orden del día podrías tener una base sobre la que decidir si eres necesario en esa reunión, si debes mandar a otra persona en tu lugar o si quedarte en tu puesto de trabajo es la solución más eficiente y efectiva para todos.

Dicho esto, y si hay confianza, cuando no viene el orden del día, deberías poder preguntar por el mismo al convocante de la reunión. Es lo mejor que puedes hacer por tu bien y el del resto de los asistentes. Ya que si no... ya hemos comentado lo que puedes acabar haciendo en la reunión.

Y si estar pensando en la lista del supermercado o recordando el gol de la liga de campeones de tu equipo puede resultar de mala educación, coger el portátil para comenzar a tratar tus temas allí en medio es la peor solución. ¿O no te ha pasado nunca que mientras tu estás presentando un tema hay varias personas con la cabeza en la pantalla mientras el soniquete de las teclas martillea tu cabeza? Es de muy mala educación; y aunque es cierto que el convocante debería evitar esto, no eres (somos) quien para no prestar atención a los demás.

¿Alguna vez os habéis parado a preguntar cual es el coste de una hora de reunión donde asiste un Director General, un par de Directores de Área y 4 o 5 de departamento además de tropecientos trabajadores rasos? ¿El beneficio de dicha reunión va a ser mayor que el coste que supone convocarla? Pero... ¿Y si llamaste a todos ellos y quien toma las decisiones no va?

La persona clave no ha sido convocada.

Sí, ya se que estás pensando que esto no pasa nunca... ¿seguro? A bueno, casi nunca... Lo cierto es que si pasa. No muchas veces, porque también es cierto que la mitad de las reuniones que montamos tienen como fin hacer un punto de situación, mostrar el avance de los proyectos... Pero sucede que muchas veces no tenemos claro el Objetivo de una reunión y en ese caso... en ese caso convocamos a un montón de gente, cuanto más mejor... ¿pero que pasa con las personas que tienen que tomar las decisiones? ¿O cuando no incluimos a todos los equipos involucrados en un proyecto?

Normalmente, en ese dedo fácil para invitar a gente a las reuniones nos cuesta incluir a los jefes, a los que tienen que tomar decisiones... Y claro... podemos llegar al momento culmen de la reunión y entender que el debate se queda cojo porque no ha estado presente el que tiene la última palabra.

El segundo caso es aún más complicado de ver, o por lo menos lo ha sido así en mi carrera profesional. Pero también es habitual con hay algún "temilla" político o cuando por error no se incluye a alguien en la convocatoria. 

En ambos casos puede implicar que sea necesaria una nueva convocatoria para tratar el mismo tema y tomar las decisiones que no se han podido acordar en esta convocatoria fallida. Cuando menos... una reunión más a nuestra ya de por sí apretada agenda.

Resumiendo que también es gerundio.

Cuando estamos convocando a gente para una reunión debemos tener cuidado. No nos pasemos convocando a toda la empresa; pero que no se nos olviden las personas necesarias. Una vez que tengas delimitado el objetivo de la reunión, pregúntate que personas son necesarias para poder cumplir dicho objetivo. Y una vez tengas el orden del día, enviáselo a todos los que recibieron tu convocatoria. Ellos podrán decidir si tienen que ir o enviar a un representante. 

Siguiendo estos consejos conseguirás que tus reuniones sean mucho más eficientes y productivas. Es más, sirven para que te hagas un "referente" en el tema de las reuniones en tu empresa y la fama te precederá, por lo que la motivación con la que irá la gente a tus reuniones será aún mayor, pudiendo entrar en un circulo virtuoso.

¿Y tu? ¿Has sufrido como convocado estas situaciones? ¿Y cuando tu convocas tus reuniones? ¿Lo tienes en cuenta? Cuéntanos.

martes, 6 de octubre de 2015

Reuniones: Analizando Objetivos y Agenda

Debra interiorYa decíamos en nuestro artículo introductorio que las reuniones son uno de los elementos de nuestro día a día laboral que más tiempo nos roban, o mejor dicho, dejamos que nos roben. Además, enseguida sabemos criticar los aspectos que nos fastidian de tanta reunión que tenemos. Los horarios son uno de ellos y ya veíamos problemas con los mismos y posibles soluciones. Pero… ¿y qué decir de los motivos por los que se plantea una reunión? ¿Nunca habéis salido de una reunión con la impresión de que no habéis solucionado nada? ¿O que para ese viaje no hacían falta alforjas? En el artículo de hoy nos centraremos en algunos aspectos fundamentales de la convocatoria de una reunión: nos preguntaremos cual es el objetivo de la reunión, los motivos que nos llevan a esa convocatoria y hablaremos sobre los puntos del orden del día, es decir, la agenda de la misma (esa gran olvidada)… Y como siempre se agradecen vuestras opiniones y comentarios.

El objetivo de la Reunión.

Este debería ser un punto obligatorio en toda convocatoria de reunión (un “must” que se dice cuando queremos ponernos con anglicismos). ¿Con que finalidad están o estás convocando una reunión? Imaginemos que recibes una convocatoria con el siguiente título: “Proyectos”. Supongamos que eres responsable de algunos proyectos del área… está claro que la reunión te afecta de lleno. ¿Qué documentación tienes que preparar? ¿Hablamos de proyectos nuevos? ¿O los que están en marcha? ¿O son proyectos con terceros? ¿Dificultades que nos encontramos? Ahora imagínate que no eres parte implicada, simplemente vas a escuchar… ¿qué? ¿Una evolución? ¿Una revisión? ¿O se va a discutir algo? ¿O tienes que llevar tú los proyectos futuribles que tienes?

Realmente no es lo mismo una “Presentación del Status de los Proyectos” que una “Revisión de los Proyectos y Priorización hasta fin de año” que la “Discusión de Proyectos para el próximo año”. Según el objetivo de la reunión variará la documentación que hay que llevar es diferente; la preparación que hay que hacer totalmente distinta; posiblemente el tiempo dedicado a la misma también varíe; y ni que decir tiene que los invitados a la reunión. Presentar no es lo mismo que debatir; ni una tormenta de ideas (“brainstorming”) funciona igual que un Comité para la toma de decisiones.

Luego… antes de lanzar la convocatoria en la aplicación de correo… pregúntate si todos van a tener claro ¿para qué estás convocando la reunión? Hay gente que adora tener a un montón de personas en una sala y una excusa para no pegar un palo al agua… En mi opinión debería ir en el propio “título” de la reunión, aunque haya alguien que lo prefiera incluir en la agenda de la misma

Los motivos de la Reunión.

Ya hemos visto el para qué de la reunión. Pero… ¿y el origen de la misma? Dudo si este punto debería ser obligatorio, pero sí creo que puede ayudar a situar el contexto de la misma. ¿Qué nos lleva a convocar esa reunión? ¿Podemos incluir esta reunión en un objetivo mucho más amplio (lo que es un elemento motivador)? Me voy a explicar un poco más. Definir unas Métricas o unos indicadores son parte de un Objetivo de Negocio más grande. El porqué de la reunión está en ese “objetivo superior”, dado que no se mide por medir. Una simple “Presentación de un tema” puede enfocarse dentro de un conjunto de presentaciones para ampliar el conocimiento de los asistentes. Incluso las reuniones semanales del equipo están enmarcadas en el seguimiento periódico de los objetivos de todos.

Como digo, no es lo mismo el “Porqué” y el “Para qué”, pero creo que definir ambos puede ayudar a cumplir con los Objetivos de la misma.

La agenda de la reunión. El orden del día.

Otra de esos puntos que siempre debería estar allí pero que casi nunca lo encuentras en una convocatoria… O es que yo vivo en un mundo diferente y el resto del universo si lo hace, pero que yo en 14 años de empleo… La agenda no es hora de entrada y hora de salida, o al menos no es sólo eso. Nos dice cómo se va a estructurar la reunión y cuánto tiempo (si es posible aproximar) se va a dedicar a cada punto del orden del día. Esto último dependerá también del motivo de la reunión.

¿Estamos ante un conjunto de presentaciones? Entonces digamos cuanto tiempo tiene cada ponente. ¿Una presentación y un debate sobre la misma? Indiquemos que porcentaje del tiempo se lleva cada una. ¿Estamos ante una presentación de un externo? Digámosle de cuánto tiempo dispone. ¿Un comité para tratar varios temas? Dediquemos cierto tiempo a cada uno e impongamos un orden según la importancia. ¿Una reunión de vecinos? Digamos los temas a tratar y no pongamos horas límites que sabes que no se van a cumplir…

¿Con que detalle? Pues no debe ser muy vago, ya decimos que puede ayudar a decidir sobre su presencia a algunos de los convocados. Pero esto no va de minutos y segundos; ni es necesario mostrar toda la argumentación en la agenda. Ya se sabe cómo somos los economistas con la noción de “equilibrio”… pues eso.

He asistido por mi trabajo a Reuniones muy bien organizadas donde hay un grupo de personas perenne en la misma pero varios participantes que entran en la sala en un momento determinado, exponen su caso y se van. Esas personas que entran y salen están citadas a una hora concreta y el cumplimiento de los tiempos es muy relevante. Y funcionan perfectamente; porque si en el tiempo que te dan no has convencido a nadie, el tema no se aprueba y a otra cosa mariposa…

¿Podemos saltarnos el orden de día? Pues hombre, dado que hoy en día la flexibilidad es una virtud, según los motivos por los que se convoca una reunión, los asistentes y las circustancias… está claro que sí. Pero no lo podemos convertir en una costumbre, pues un orden del día “ficticio” tendrá tanta validez como no tener orden del día. Pongamos un ejemplo claro: Un Comité de Dirección, donde está la primera línea de decisión, que se convoca periódicamente y cuya agenda puede estar determinada con una o dos semanas de tiempo… si puede cambiar su orden del día por factores de muy diversa índole. Pero ni en esos casos el comportamiento debe convertirse en hábito.

Y ya para acabar este punto. Conozco a un equipo de trabajo que tienen reuniones semanales donde se supone que deben hablar todos. Y cada uno de ellos a lo largo de la semana va indicando que punto quiere tratar y como cuanto tiempo les va a llevar. Si quien coordina la reunión considera que faltan cosas o sobran temas lo va indicando en la convocatoria “viva” de la misma. Me parece una muy buena práctica.

Mejorando la efectividad de las reuniones.

Los aspectos mencionados en el artículo de hoy parecen del Curso de Pre-escolar de Reuniones y sin embargo la experiencia nos dice que normalmente no se cumplen. ¿Qué diferencia hay entre una reunión que es convocada con un motivo y con un orden del día, respecto de una convocatoria que no cumple estos aspectos? Principalmente: la efectividad de la misma. Si incluimos la motivación y la agenda permitiremos:

  • Que los convocados a la misma puedan decidir por sí mismos si su presencia es oportuna (o pueden delegar en una segunda persona)
  • Que además sepan de antemano con qué se van a encontrar, por lo que podrán preparar la misma
  • Que no tengamos que perder tiempo en el inicio de la reunión para explicarlo
  • Que la predisposición de las personas sea mayor
  • Que los objetivos se cumplan de forma más eficiente en la reunión.

Vamos, que todo es un compendio de ventajas.

Resumiendo, que también es gerundio.

En todas las convocatorias de reuniones que salgan de tu Equipo hacia el exterior:

  • Obliga a poner un Objetivo. “Definir…” “Presentar”, “Discutir…”, “Analizar…”, “Hacer una tormenta de ideas…”
  • Siempre que puedas engloba la reunión dentro de un Objetivo Superior, es un elemento motivador.
  • Incluye la agenda de la misma: permite estructurar la reunión y marcar todos aquellos puntos que queremos tratar con antelación.


¿Me dejo algo? Seguro que sí. ¿No estás de acuerdo? También puede ser. ¿Estás de acuerdo? Házmelo saber (a mí y al resto de lectores) en el apartado de comentarios, prometo contestar y tomarlo en consideración.