martes, 17 de noviembre de 2015

Reflexionando sobre la Transformación de las empresas tras #BusinessInChange

El pasado Sábado acudí al evento organizado en Madrid por @JuanMerodio sobre la transformación digital de las empresas #BusinessInChange en el nuevo y espectacular (todo hay que decirlo) hotel “flagship” de NH, el Convention Eurobuilding. Un tema este al que venía dándole muchas vueltas a la cabeza y que será objetivo de los próximos posts. Como resumen general del evento, muy interesantes muchas de las ponencias allí vistas con una lista de invitados muy completa, sobre todo por la diversidad de empresas y sectores que abarcaba.

Allí se daban cita empresas “de toda la vida”, como Telefónica o Santander; a empresas que en dos años de vida han alcanzado el estrellato, como HawkersCo. Empresas que se están transformando (en realidad todas, pero bueno…) como por ejemplo NH, y empresas que “han nacido transformadas”, tanto MyTaxi como WazyParking. Medios de Comunicación con Unidad Editorial, Prisa, o Mediaset; aseguradoras; consultoras… Grandes empresas y empresas que nacieron casi como unipersonales en un garaje.

Creo que en general, a todos nos llamó la atención la presentación de David Moreno, de @HawkersCo, contándonos como sus gafas de sol, un proyecto paralelo cuyo objetivo era buscar financiación para su proyecto principal, les ha mandado al estrellato. El estilo de la presentación, las formas de dirigirse a la sala, los medios que habían utilizados y los resultados que mostraba… todo era diferente. En aquel mismo momento yo reflexionaba sobre lo que estábamos viendo en el escenario y tuiteaba…


Las nuevas empresas

Está claro que en este momento existen y son el centro de muchas miradas, muchas nuevas y exitosas empresa. Empresas pequeñas con empleados y jefes del Siglo XXI, los famosos millenials, con quasi nativos digitales que son ágiles y flexibles. Perfectas para estos tiempos líquidos. Aunque tendremos que ver cuanto tiempo viven, sobreviven, triunfan o pasan a la madurez. En los últimos 25 años hemos visto nacer, llegar al éxito y morir empresas en sólo ese periodo de tiempo… a mi siempre me sale el ejemplo de BlackBerry pero seguro que se ocurren otras muchas.


Las empresas que tienen que transformarse

Por otro lado están las empresas que tienen que afrontar esa transformación. Empresas con historia, con 150 años, con un nombre y una marca forjada por el tiempo. Aquí es donde está el verdadero reto. 

  • Son empresas que sirven a clientes de entre 18 y de 65 años, donde habría que segmentar correctamente los mensajes y las estrategias por edades; 
  • Son empresas donde conviven empleados millenials con empleados que hace 25 o 30 años hacían cursos para aprender a manejar el ratón; 
  • donde algunos jefes buscan el presencialismo y algunos empleados no entienden el concepto de “calentar la silla” y obran en consecuencia; 
  • donde los procesos siguen siendo burocráticos y llenos de papeles mientras el mundo se digitaliza por momentos
  • donde conviven estructuras totalmente jerárquicas con estructuras y organizaciones en red... 
Estas son las verdaderas empresas en transformación. Nacieron en un mundo analógico y luchan por convertirse en empresas digitales. Y como hemos visto estas empresas han de trabajar en al menos 3 vectores para poder convertirse en esas empresas digitales: clientes; empleados; procesos y para poder transformarse en una organización digital.

En los próximos artículos intentaremos mostrar aspectos afectados en esta transformación digital. Y vosotros... ¿estáis viviendo esta transformación digital? ¿Conocéis como avanzan las grandes empresas en esta transformación?

miércoles, 11 de noviembre de 2015

De Objetivos, Medios, Compromiso, Metas y Resultados

A few more steps Ya os he contado muchas veces que estoy en un momento de mejora de estado de salud, física principalmente, pero también está siendo mental, y es que va todo ligado. Ya después del verano describía mis avances en solitario, con poco impacto en resultados. En mi artículo pasado señalaba como había aumentado la prioridad del asunto y había empezado a dedicar al cuerpo el tiempo y la atención que se merece. Pero esta vez con un éxito bastante significativo. ¿Cuál es la diferencia?

Supongo que este acercamiento hacia una mejora del estado físico no es algo que se me ha ocurrido sólo a mí. Seguro que todos nos hemos puesto más de una vez. Pero como todo en esta vida, y como nos recuerdan los que saben mucho de estos temas, todo proyecto tiene que tener unos Objetivos claramente fijados. Oye… pero esto yo ya lo había cumplido!!! Podemos decir muchos. Yo sin ir más lejos hace dos o tres años me planteé a principio de año (¡Já, que iluso!) el “Objetivo 80K-10K”. ¡80 Kilos – 10 kilómetros corriendo!. Si se vende hasta bien… El objetivo era bajar 10 Kilos, hasta los 80, y poder correr la San Silvestre del años siguiente, de unos 10 kilómetros. El resultado ya lo conocéis o lo podéis presuponer. Máximo histórico de 95 kilos y una capacidad de correr seguido a un ritmo constante de minuto y medio… FRACASO!!!  ¿Y por qué esta vez va a ser distinto?

Este nuevo intento de adelgazar no lo estoy haciendo sólo. La entidad donde trabajo decidió lanzar un programa llamado “Mejora Tu Salud” a personas con un Índice de Masa Corporal (IMC) superior a 28. Por poner unas referencias, entre 18 y 25 estás en el peso adecuado. Desde el 25 al 30 estás en Sobrepeso, con dos categorías dentro de este nivel. Por encima del 30 ya eres oficialmente obeso. Yo estaba en 29,9 (por quien tenga curiosidad este es un link a una calculadora del IMC). El programa subvenciona, cumpliendo con el indicador inicial y tras pasar unos análisis, seis meses de gimnasio a coste cero con varias sesiones con un entrenador personal y diez visitas a la nutricionista en el mismo periodo de tiempo a precio reducido. Muy bien, pero… ¿Qué cambia? Pues en una palabra… cambia TODO.

Cambian los Objetivos. Yo decidí ponerme un objetivo de bajar unos 10 kilos en 12 meses, sin tener ni idea de si eso era mucho, poco o regular. En mi primera visita a la nutricionista me dijeron que el Objetivo era bajar el peso un 10%, en un plazo de 6 meses. Que normalmente se puede bajar si se cumplen las pautas (alimenticias y deportistas) entre kilo y kilo y medio por semana y que es más fácil al principio. Los objetivos no están puestos a huevo (perdón por la expresión). Sino que tienen una base en el conocimiento de una experta. Son medibles y están cuantificados y casi casi periodificados.

Cambian los Medios. Mi magnífico plan para bajar de peso era… inexistente. Comer menos y caminar cuando fuera posible… esas eran las líneas maestras. Repito, inexistente. Ahora… no hay color. Me han dado acceso al gimnasio y me han dicho qué tipo de ejercicio (tanto cardiovascular como de fuerza) debo realizar y me han dicho qué alimentos debo y no debo comer (si, esta parte es más aburrida que la de las máquinas). Es decir, tengo un plan y medios para llevarlo a cabo.

Cambia el Compromiso. En mi intento personal (lo iba a llamar plan, pero no cabe dicha palabra) sólo yo era parte de mi objetivo. Sólo yo lo conocía. Sólo yo veía si lo cumplía o cuanto lo incumplía. Y yo me hago trampas al solitario. Ahora sin embargo tengo sesión con un entrenador cada dos o tres semanas y visitas periódicas a la nutricionista. Y además todo el mundo sabe que estoy metido en el programa. A los demás no se si les pasa, pero a mi me da vergüenza reunirme con esas personas y no haber cumplido mi parte del trato. Mi nivel de compromiso con este tema ha aumentado una vez que tengo a un grupo de “auditores” detrás que casi me fiscaliza…

Cambian las metas. Es cierto que yo me pesaba cada cierto tiempo para ver cómo iba el tema. Es cierto que a veces las cosas no iban mal del todo. Pero si un día me hinchaba a patatas fritas y luego me pesaba me decía que el fracaso estaba en esa sesión de fritura extra. Vamos un fracaso de seguimiento. Ahora no. Cada quince días veo a la nutricionista y yo mismo me voy poniendo metas más cortas (el "partido a partido" que tanto ha predicado el Cholo Simeone). Y me enfado cuando no las cumplo. Pero voy orgulloso de mis logros, porque voy cumpliendo las pautas y voy consiguiendo los objetivos y eso retroalimenta las ganas de seguir adelante.

Cambian los resultados. Llevo algo más de un mes con el plan y los resultados se ven y se notan. Estoy en mejor estado de forma, he perdido kilos y volumen (al final lo que me va a costar el programa es una pasta en ropa nueva), hasta estoy mejor de mi tensión arterial y ya soy capaz de correr más de un kilómetro sin pararme. Estoy viendo resultados intermedios muy positivos y como ya dije, empiezas a entrar en un círculo virtuoso.

Resumiendo y aplicándolo a otros campos (que también es gerundio)
Como habéis visto, todo ha cambiado. Lo que era un deseo más que un objetivo se ha transformado en todo un plan, con todo lo que debe contener un proyecto en condiciones.

  • Existen unos objetivos realistas, casi científicos y además periodificados para saber que vamos por el buen camino.
  • Existe un plan y se han previsto unos medios para cumplir el plan.
  • Existe un compromiso propio con el proyecto (que en mi caso está muy reforzado por personas externas, lo cual no creo que sea malo si el compromiso propio no es suficiente).
  • Se hace un seguimiento de los avances y las metas y del cumplimiento de los resultados. Lo cual da para establecer planes de mejora o contingencia.
Si ahora miramos a nuestros proyectos laborales... ¿podemos decir que cumplimos con todos estos puntos? ¿Podemos observar que elementos faltaban cuando hemos fracasado? 

Un saludo

domingo, 1 de noviembre de 2015

Excusándonos: No tengo tiempo para...

prioritySucede a veces que cuando estás escribiendo una serie de artículos sobre un tema, en este caso el de las reuniones y todos los aspectos que las hacen ineficientes, te van llegando ideas e inspiraciones para otros artículos. Alguien me preguntó en estos días de donde sacaba el tiempo para escribir el blog y me decía que el no tenía tiempo para algo así. Por las mismas fechas leía un artículo de Andrés Pérez Ortega y me ha gustado la reflexión que hace sobre "perder el tiempo con el móvil" en el tren, un tiempo que antes dedicaba a leer libros. Y al final me dediqué a darle vueltas a este tema ¿A qué dedicamos nuestro tiempo? ¿Es cierto que "no tenemos tiempo para..." o no es más que una excusa para no hacer algo? 

Hace ya más de un año sufrí un episodio de vértigos, en la cama, aquello se movía como si mi cabeza fuera la de la niña del exorcista. Por suerte no me ha vuelto a repetir porque la sensación fue muy desagradable. El caso es que en aquel momento, el doctor que me atendió me dijo que tenía que hacer más ejercicio y mi respuesta fue... "no se de donde sacar tiempo". Y en aquel mismo momento me di cuenta de que era una excusa muy mala.

Esta claro que es asignamos nuestro tiempo en función de nuestros gustos y prioridades. Le vamos a dedicar tiempo a aquello que nos parece prioritario y nos reporta beneficio personal, el cual no tiene que ser económico. Según nuestros gustos dedicaremos más o menos tiempo a trabajar, a leer, a ver la televisión a ir a conciertos, a estar con la familia o con los amigos, o a dormir. Y está claro que dicha asignación es puramente personal

Por ejemplo, escribir estas líneas muchas veces me hace renunciar a hora o dos de sueño, pero el placer de escribir, descargar energía contra las teclas, me reporta más beneficio que el coste de las horas de sueño al día siguiente. Me puede suceder lo mismo cuando estoy leyendo un buen libro. Yo puedo renunciar a dormir por dos actividades que me aportan más que un rato más de sueño. 

Hace mucho que reduje mi consumo de televisión al mínimo y en vez de ver programas que me aportaban cero, leo mi RSS y los artículos que guardo en el pocket como interesantes; o las páginas del libro que toque en ese momento (mucha novela negra y algo de temas de trabajo). Además, cuando el crío está despierto el tiempo es para estar con él. Sólo cuando el se va a la cama, los días laborales, leo y escribo. Los fines de semana da gusto estar con los amigos e incluso echar una siesta a veces es realmente productivo.

Y claro, como tengo muchas ganas de hacer todas esas cosas, intento que mi vida estrictamente laboral, lo que no es fácilmente definible cuando un porcentaje alto de mis artículos guardados de blogs hablan de excel y de banca, sea corta pero productiva y efectiva. Por eso la aplicación de muchas ideas que leo sobre productividad personal, sistema GTD, priorización, regla de los dos minutos, técnica pommodoro... todas esas cosas permiten que mis días laborales sean más efectivos... y como ya dije hace mucho tiempo, cuanto más productivo soy, más tiempo libre tengo.

Volviendo a mi caso del gimnasio... yo "no tenía tiempo" para ir al gimnasio. Ya sabéis mi máxima de "mens sana in corpore corrupto". Pero cuando además de los vértigos, el fisio me dijo que mi solución era el ejercicio, mi tensión arterial dijo que la solución era el ejercicio, y mis niveles de colesterol apuntaban en la misma dirección... entonces la priorización del gimnasio y del ejercicio subió bastantes puestos. Ya consigo ir al gimnasio unos 60 mintos tres días a la semana. Esos días en vez de comer en una hora, como en treinta minutos y alargo mi jornada laboral, ya sea en el trabajo o en casa; y sigo automatizando al máximo posible la parte repetitiva de mis tareas.

Así que ya me he dado cuenta de que no puedo usar la frase de "no tengo tiempo para..." sino que debería decir que "no esta en mi lista de gustos" o modificar mis prioridades caso de que esa nueva actividad me vaya a reportar beneficios. ¿Y vosotros... renunciáis a algo para llegar a todo? ¿O sois de los que "no tenéis tiempo"?