jueves, 10 de diciembre de 2015

Un poco más sobre la ambición

Comentaba el domingo el tema de la ambición en estos artículos que tienen un poquito que ver con la marca personal en estos tiempos que vivimos. Lanzaba un montón de preguntas al aire y aunque en la versión escrita no parece haber generado demasiada interacción, en vivo y a través de otros medios de dospuntocerolandia y más terrenales si he recibido varias respuestas, por lo que voy a avanzar un poco más en el tema.

Por un lado me llegó una definición teórica de la ambición, que es la que se ve en la foto, pero que por si acaso reproduzco: "Deseo de tener éxito, en particular en la vida profesional, y de ver ese éxito valorado socialmente por la movilidad social, el éxito en la carrera, la estima de los demás y el prestigo. Toma a veces un sentido peyorativo (querer tener éxito a cualquier precio, cualquiera que sean los medios utilizados) y a veces un sentido positivo (querer tener éxito gracias a sus esfuerzo personales y mediante la plena utilización de sus capacidades)."

No voy a comentarla ahora, sino que ya lo haré en los siguientes párrafo, junto con el cruce de tweets con @RaquelRoca (la maravilla de las Redes Sociales que nos contactan con personas que saben de estos y otros muchos temas y nos hacen tan sencillo el contacto). Ella señalaba, como podréis ver a continuación que el #knowmad es ambicioso. Va en su esencia el intentar ser cada día un poco mejor. Es un ambiciosos de los buenos, porque con su mejora impulsará la de los demás.



Finalmente, en los conversaciones e intercambio de opiniones con compañeros de trabajo y con amigos de toda la vida, hemos hablado otra vez sobre ambas acepciones, ambos significados. Una pregunta que nadie ha respondido y que yo sigo haciéndome es si las empresas saben valorar esa "ambición silenciosa", la del knowmad, la de la persona que intenta mejorar en su trabajo, en silencio. La del que sigue colaborando, pensando en el equipo, anteponiendo el objetivo del equipo al propio. ¿Eso se ve? ¿Y si se ve, se valora positivamente? ¿O las empresas están más acostumbradas a la "ambición agresiva"? 

Seguiré comentando el tema con conocidos, compañeros y con todo interesado. De momento si he de reconocer que mi imagen, la que los demás perciben, pero la que también intentaba dar, era la de no ser ambicioso en el sentido negativo. Pero tendré que aprender a potenciar mi lado de ambición positiva, o mejor dicho a vender esa tarea de mejora continua que puede ser más complicado de ver desde fuera (porque yo si sé que se está produciendo) y lo que me debe llevar a mejorar mi autoventa. Al fin  al cabo es otra de las áreas de mejora que me muestran mis compañeros. Pero esa... esa es otra historia.

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