viernes, 30 de diciembre de 2016

Agradeciendo a todos por un magnífico 2016

Thanks! Como el pasado año, escribo estas líneas en un tren camino de Sevilla. 150 minutos que estoy intentando hacer que sean muy útiles una vez que Pablete está viendo una película y ya no necesita una atención continúa. Y tras un desayuno en la cafetería del AVE, he comenzado a leer peldaños de "La inteligencia del éxito" de Anxo Pérez. Y ahora he decidido dejar de leer para comenzar a escribir los agradecimientos de este año 2016, que son muchos, porque sois muchos los que me habéis ayudado a seguir con este blog, ya sea inspirando sus historias, leyéndolas e incluso difundiéndolas y motivando a seguir escribiendo.

Inspiradores del blog.

Muchos de mis artículos de blog cuentan historias que vivo en primera persona, así que aquellos que me rodean en mi trabajo son fuente de inspiración recurrente. A veces de forma activa, por las charlas de diversos temas que salen a la hora de comer, con problemas o situaciones vividas; a veces de forma pasiva, con su comportamiento diario. Y eso no quiere decir que ellos sean los malos ejemplos, sino que normalmente son utilizados para las buenas prácticas; el perfecto improductivo soy YO. Por todo esto, gracias al Equipo Digital (sobre todo a los Antonios, Pedro, Miguel y Clara) y a personas como Sergio (espero que bien por Bélgica) o Eugenio (charlas como la de ayer ponen las pilas para una temporada) o Dimas (que es fuente de historias y chascarrillos de lo más útiles para esta bitácora).

Pero otras muchas historias surgen también de las reflexiones que uno hace tras leer los artículos de los demás y que normalmente van referenciados en muchos de mis artículos. Aquí seguro que me olvido de alguno, porque es casi imposible citaros a todos. Rubén Alzola, Daniel Grifol, Jordi Sanchez, Jordi Fortuny, Andrés Ortega, Raquel Roca, Eva Collado, Eva Cantavella y muchos otros. Tranquilos los que todavía no salís que igual hay un espacio mayor reservado para vosotros... por cierto, incluyo aquí a todos los autores de los libros del artículo de la semana pasada, que ya era en sí mismo un reconocimiento.

Lectores del blog.

Cada día sois más y eso me hace mucha ilusión, no vamos a negarlo, porque si uno escribe es porque cree que tiene algo que contar y por tanto una audiencia a la que llegar. Gracias por leer cada uno de los artículos, gracias por vuestros comentarios y por vuestras menciones, vuestros halagos y vuestras críticas. Y perdón por los artículos malos, que seguro que los hay o aquellos que no cumplen las expectativas; intentaré reducirlos en 2017 aunque no puedo prometerlo. Espero seguir viéndoos por aquí mucho tiempo.

Difusores del blog.

Si, ya os he agradecido vuestro papel como lectores. Pero vosotros vais un paso más allá y decidís que los artículos merecen la pena ser compartidos con otras personas y sois los altavoces del blog. Algunas de vuestras menciones en las redes sociales son para guardarlas en un marco y dan energía para seguir buscando ideas y escribiendo en mis noches como búho.

Menciones especiales.

Pero hay personas que se merecen un apartado aparte, porque con alguna acción han apoyado muchísimo al crecimiento de este blog o de su escritor (o sea, yo mismo).

Al equipo de Óptima Lab, por dejarme compartir con ellos un rato de sus Jornadas. Una charla en la que aprendí mucho, con un montón de galácticos de la productividad personal. Paz, David, Jerónimo, Antonio José, Cruz y José Miguel (y aunque ausente, Jesús). Gracias porque para mí fue un reconocimiento enorme a un blog de aficionado por parte de un grupo de profesionales. Ojalá podamos repetir.

Por supuesto a vuestro Ranking de Blogs de efectividad personal. Fue una sorpresa encontrarme en el mismo, pero es un flipe ver que me mantengo entre los 25 que se mencionan mensualmente. Subidón total.

A Jeroen Sangers, porque sus dos menciones en Artículos suyos disparan las visitas a este blog. Pasó con La ley de Parkinson en 2015 (que también mencionó AJ en su día) y ha pasado en 2016 con Los entornos VUCA. Habrá que seguir escribiendo cosas interesantes para poder ser referenciado en el blog líder de efectividad y productividad personal.

Nuevamente a Jeroen y al equipo organizador del "Café y Productividad". No pude asistir por motivos personales, pero la invitación fue otro empujón moral muy importante. Espero que me mantengáis en la siguiente convocatoria y desaparezca la mala sensación que me quedó por haberme perdido la anterior.

Resumiendo que es gerundio.

A todos los que ayudáis a mantener este blog en pie, por aportar ideas, leerlo y difundirlo en vuestra escala, familiares y amigos (físicos y virtuales). A todos vosotros, los mencionados y los olvidados (mis disculpas por adelantado).


¡¡¡GRACIAS!!!

Nos leemos en 2017.

martes, 27 de diciembre de 2016

Resumiendo un año de Trabajando

Ea, pues ya ha pasado otro añito. Parece mentira que el artículo de resumen del Blog en 2015 ya haya cumplido un año. Pero así es, y ya hemos completado otra vuelta alrededor del sol y aquí seguimos dando guerra (y esperemos seguir dándola unos cuantos más). Y nuevamente toca enfrentarse al resumen del año, lo que sirve para recopilar artículos y ordenarlos (lo cual es muy bueno para los lectores) y recuperar ideas que se quedaron a medias (lo cual es muy bueno para el escritor). Este es el 45º artículo del año, lo que significa que el ritmo de escritura ha sido más o menos similar al del año pasado, con sus picos creativos y sus valles sin ideas.

Como se verá en este resumen, la mayoría de los artículos tratan de productividad o efectividad personal y casi todos en general de temas relacionados con asuntos laborales; aunque haya espacio para algunas vivencias personales o mejor dicho persoprofesionales, porque siempre están relacionadas con temas laborales. 

Artículos sobre productividad / efectividad personal.
La mayoría de artículos del blog se centran en el tema de la productividad personal, con mayor o menor acierto y con diferente profundidad. Algunos de ellos quedaron realmente bien y otros, pues un poco menos bien (si, alguno mal, seguro), y de hecho se puede ver por las visitas recibidas a cada uno de ellos (esto lo dejo para otro artículo). Recopilando que es gerundio, tendríamos:


Artículos de temas laborales.
Según va sucediendo el año te encuentras con situaciones en el trabajo que te hacen reflexionar sobre temas muy diversos. Esos pensamientos quedan reflejados en los siguientes artículos:



Artículos perso-profesionales.
Como indico muchas veces, la mayoría de los artículos vienen inspirados de experiencias personales, que me suceden en mi día a día laboral. Aunque a veces, esta parte personal sale mucho más acentuada, como en los siguientes artículos:

  • Cambiando de versión, referido a mi 40 cumpleaños y la adaptación al cambio que hemos sufrido en los últimos años;
  • Espíritu de becario, referido a mi forma de ver el trabajo al cumplir 15 años en mi empresa actual: espíritu de aprendizaje; apoya al equipo y trabaja duro;
  • de hecho, "Trabaja duro que las oportunidades llegarán" es el consejo que le di a nuestro becario el día que se marchaba a la búsqueda de nuevas aventuras profesionales;
  • Muchos de estos consejos para afrontar el mundo laboral los suelo recopilar para una charla que doy a los alumnos de un Máster que cursé yo hace unos cuantos añitos y que muestro en "Actitud ante el primer empleo". 
  • En esta sección no dejo sin recordar "Recuperando el foco" o "Levando anclas" un par de artículos con una introducción muy personal al superar un duro momento profesional y que me costaron alguna crítica de algún lector cercano...
  • Y ya para acabar tengo que recordar un artículo que habla sobre el networking recordando la cena productiva que tuve con la gente de Optima Lab en El Escorial.
Artículos off-topic.
Y a veces escribo sobre temas más relacionados con el trabajo que hago en el día a día y menos relacionados con la temática del blog. Ese fue el caso de:
  • Un artículo sobre la digitalización de la empresa, que es el resumen de una charla que di en Santander y que tuvo una acogida brutal.
  • Un par de artículos más relacionados con el mundo de los datos y los errores y horrores al comunicar cifras y gráficos a la audiencia. En uno de ellos me metía con el mal uso de las herramientas y en otro mostraba un caso real de estas malas praxis.
Este es el resumen de (casi todos) los artículos de Blog de este 2016. Los agradecimientos los dejaré para el próximo artículo, que son muchos también y hay que intentar no olvidarse de nadie.

Nos leemos y gracias por vuestras visitas que harán que sin duda esta lista crezca durante 2017.

Foto de Marceline Smith en Flickr. 2016 Calendar Mug - Cookie Cute

martes, 20 de diciembre de 2016

Recopilando y recomendando lecturas para estas fecha.

Esperando momentos más creativos -, desde que cumplí los 40 me noto de bajón (tranquilos que es broma) - he leído unos cuantos posts últimamente que me han llevado a escribir este artículo recopilando libros con los que he aprendido mucho y publicarlo ideas para regalar en estas fiestas. Me encantó la traducción de Ruben Alzola sobre el artículo “Lo que haces tras tu trabajo determina tu futuro"; y su defensa del poder de la lectura (tan presente estos días en mis almuerzos laborales...). Del mismo modo, me gustó la lista de sugerencias de lectura de Laura Chica en "Dime que lees y te diré quien eres" y decidí que había llegado el momento de hacer la mía propia (lo que vulgarmente se llama copiar la idea, aunque queda más bonito si decimos que "nos hemos inspirado en"). No voy a descubrir ningún libro nuevo, cierto; pero intento que todos los libros que recomiendo estén muy ligados a las temáticas del BlogEfectividad Personal y temas relacionados con el trabajo, que van desde la marca personal, los consejos para mejorar (profesional y personalmente) y otros libros de gestión y management.

Libros de Productividad/Efectividad.
  • Organízate con Eficacia (David Allen): Hace bien poquito me llegó la segunda edición corregida y ampliada, y está en lista de despegue (digo yo para leer) aunque ya hace varios años que me leía la primera versión. Es la “biblia” del GTD, por lo cual es “obligatorio” leer; si bien, algunas ideas se pueden encontrar mejoradas y más comprensibles en otras dos obras del mismo autor: “Sé más eficaz” y “Haz que funcione”.
  • Productividad Personal (José Miguel Bolívar): O el mejor libro acerca de cómo implantar GTD escrito originalmente en Español (Lo que evita problemas con las traducciones y ciertos significados e interpretaciones). A José Miguel tuve el gusto de conocerle este año (junto al resto de componentes de Optima Lab) y fue un auténtico placer, en una de esas cenas productivas. Es otro libro obligatorio si quieres aplicar GTD y entender los motivos que hacen tan popular a esta metodología.
  • El Poder de lo Simple (Leo Babauta): Porque no sólo de GTD vive el hombre, Leo muestra en su libro (y Ruben Alzola lo explicó en una gran serie de artículos) una metodología propia denominada Zen To Done (ZTD). Una especie de "versión simplificada” del GTD (no creo que pueda llamarse versión, pero no tengo muy claro como llamarlo) con la que él se maneja (aunque verás que desde el principio del libro su forma de vida actual no se asemeje demasiado a la tuya).
Consejos para Mejorar (como persona y profesionalmente).

  • Aprendiendo de los Mejores (Francisco Alcaide): Personalmente diré que existe un antes y un después de leer este libro. Que barbaridad, como me ha gustado; a mí, a mi suegra y espero que ahora a mi padre (que es quien lo tiene ahora y es el motivo por el que no sale en las fotos de libros apilados). El compendio de saber recogido por Francisco es brutal, recopilando la sabiduría de muchas personas de éxito mundial. Si queréis profundizar un poco más antes de comprarlo, lo intenté resumir en un artículo del blog.
  • Superpoderes del éxito para gente normal (Mago More): Otro libro para hacerte pensar. Tiene temas de productividad, pero te hace reflexionar acerca de la vida misma a través de la experiencia del autor en primera persona. Cierto que el apartado de la alimentación es demasiado personal (en mi opinión) pero en su conjunto es muy aprovechable. Con la gracia de ir acompañado de varios vídeos que se pueden ver a través de la aplicación móvil y con otro plus, los beneficios van a dos buenas causas: la Fundación Síndrome de West y a la Fundación Bobath.
  • Superprofesional (Yoriento / Francisco Alcántara): Otro que no sale en la foto, porque lo presté y de momento no ha vuelto. Consejos para convertirte en un gran profesional. Habla de marca personal, motivación, del talento... Otro de esos libros que enganchan como las buenas novelas negras. Lo mismo que el blog del autor.
  • El pequeño libro de la superación personal (Josef Ajram): Autor que no deja indiferente he de reconocer que es el tercer libro suyo que me leo. Y los dos primeros me sirvieron el año pasado para avanzar en mi programa de pérdida de peso. Muy cómodo de leer en pequeñas dosis por el formato y el modo en que está escrito. Por cierto, estos dos libros no salen en la foto porque entonces leía en formato digital. Creo que por el gusto de sobar los libros y garabatearlos entre subrayados y anotaciones a boli me he vuelto a los libros de papel (no tanto para las novelas).
Otros libros muy recomendables.

  • Marca eres tú. (Eva Collado): este cayó en un visto y no visto porque engancha mucho y está realmente bien escrito. Hoy ha vuelto a desaparecer de mi escritorio en forma de préstamo. Muy buenos consejos para comenzar a trabajar temas de Marca Personal. Es muy recomendable seguir el blog de la autora también, porque no tiene desperdicio. Y fíjate, que me habían hablado muy bien en esta temática de "Tu eres Dios y tu marca personal tu religión" de mi paisano Ezequiel Barricart y oye... me está costando.
  • Knowmads (Raquel Roca): Magnífica explicación de cómo son los trabajadores del futuro… considerando además que el “futuro empieza hoy” - parafraseando a Laura Chica que es una de mis escritoras “pendientes” (lo siento Laura pero no llego a todo).
Próximas lecturas.

Tengo dos libros en mi poder, y de hecho salen en la foto, que son los que intentaré atacar estas navidades.

  • La inteligencia del éxito (Anxo Perez). Que provoca con ese subtítulo de "Sólo el 2% de las personas aprovecha su inteligencia" y que continua al éxito de "Los 88 peldaños del éxito". Le tengo muchas ganas.
  • El pequeño libro de la motivación (Rubén Turienzo). Por lo que tengo entendido el “pequeño” del título se refiere al formato, porque he leído que es un libro “mu grande”. Otra de esas "biblias", en este caso de la motivación. Creo que puede darme muchas ideas para poner en práctica.
Vuestras recomendaciones.

Y ya que estamos… ¿Qué libros me recomendaríais vosotros? ¿Sobre que temas estáis leyendo? ¿Conocíais estos volúmenes? Seguiremos escribiendo en estos días festivos. Previsión: balance del año, recopilación de cierre y felicitación del año nuevo además de los buenos deseos de este mismo momento.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Trabajando duro para alcanzar tus metas

Momento de crisis creativa en el blog. Después de varias semanas a dos artículos por semana, varios acontecimientos familiares (principalmente celebraciones... no vayáis a pensar nada negativo) cambiaron mis hábitos de escritor aficionado y de pronto sequedad de ideas. Que puede que no esté relacionado... o sí, vete tu a saber. El caso es que fue la lectura de este artículo de otro de mis blogueros fetiche @marcapersonal sobre el trabajo duro lo que me permitió unir un par de ideas y ponerme a teclear otra vez.

Señala el artículo que nos hemos acostumbrado al éxito de un día para otro, y que nos estamos olvidando de los éxitos logrados en base al esfuerzo y al trabajo duro. Y creo que tiene mucha razón. Y más aún cuando nos vamos a la vida laboral de las personas, donde uno no va a ser número uno del mundo haciendo presentaciones de powerpoint, haciendo cuadros de mando, tomando decisiones de equipo... Pero tu éxito va a ser tu desarrollo profesional a lo largo del tiempo. Y si quieres tener éxito en tu carrera en la empresa (o en el mundo empresarial, mejor dicho) personalmente considero que sólo hay una vía: el trabajo duro.

La segunda idea que me rondaba la cabeza es que estamos de despedida en el cúrrelo ya que se va uno de los becarios, Miguel, gran trabajador y además lector habitual y difusor de este blog. Ha estado un año con nosotros y después de este tiempo tiene que buscar nuevas oportunidades en otros destinos. Mira que está jodido complicado el tema. Licenciado, con cursos de Postgrado, tres idiomas y experiencia laboral internacional como becario. Vamos el CV promedio de uno de estos chavales de menos de treinta años y que tan difícil tienen encontrar otra beca y no digamos ya un puesto de trabajo decente. Yo, que tras 15 años de trabajo sigo con espíritu de becario, he estado hablando mucho con él, a lo largo del año de beca, pero también en estos momentos más complicados y le dí un consejo ("Consejos vendo que para mi no tengo2 dice el refrán): Sigue trabajando duro, porque las oportunidades llegarán.

Siempre que hablo de este tema se me viene a la cabeza el caso de dos colegas (bueno, sin duda algo más que colegas, dos muy buenos amigos), que tuvieron una oportunidad en un programa de desarrollo de potencial dentro de la empresa. Se licenciaron del programa y su primera asignación fue en sendos puestos donde no podían dar lo máximo de si mismos, no podían explotar ese gran potencial que tenían. Y sin embargo, con alguna que otra dificultad, ambos siguieron trabajando duro y consiguiendo los objetivos que les marcaban. No estaban satisfechos, no adoraban su trabajo, pero ahí seguían, más que cumpliendo todos los días. Y las oportunidades llegaron.

Ahora están bien situados, hacen cosas que les gustan y tienen un papel muy relevante. Uno sigue dentro de la empresa y el otro ya montó su propia compañía. Llegaron a donde están porque cuando trabajas duro los hechos hablan por tí y en ese caso, la fama te precede y las personas hablan bien de tí también y todo el mundo se acuerda cuando aparecen puestos importantes. Y si has conseguido cultivar tu red de contactos y has trabajado duro, entonces tendrás mucha suerte... que es lo que dirán todos cuando se enteren de tu ascenso. Pero tu sabrás que tu suerte ha sido fruto del esfuerzo y del trabajo.

Lamentablemente no puedo asegurarte, estimado Miguel, que el trabajo duro te vaya a llevar al éxito. Es necesaria una pizca de suerte. Pero hay una cosa que es cierta, sin trabajo duro, no llegarás. Esto en lógica y matemática se llamaba "condición necesaria pero no suficiente". Es necesario el trabajo duro para triunfar, aunque no te bastará sólo con eso. Pero si no trabajas duro, desde ya te aseguro un no triunfarás (o que las posibilidades serán mucho más escasas).

Quizás hoy no veas las cosas de este modo, y tendrás tus razones, no es sencillo mantener siempre este ritmo de trabajo cuando ves que las oportunidades pasan o no llegan. Pero lo harán y no será que el karma te lo esté devolviendo, sino que estarás recogiendo aquello que has sembrado en todos estos años. Buena suerte para las nuevas etapas venideras.

¿Y vosotros? ¿Consideráis que hay atajos al trabajo duro? ¿O que esta es la mejor forma de seguir avanzando?

Nos leemos.

PS: Foto de flickr. Angel Gallardo. Pencil

martes, 29 de noviembre de 2016

Ayudando al "perfecto improductivo": el móvil.

Bueno, después de haber dejado apartado a nuestro perfecto improductivo durante dos artículos, uno para preguntarnos por qué nos pagan y otro para celebrar mis 40 tacos, volvemos a ver si podemos echarle una mano y le ayudamos a ser un poco más productivo en su vida. Si te sientes identificado con su historia, entonces estás de enhorabuena (vamos a mirarlo desde el lado positivo), todas las acciones que pongas en marcha, por pequeñas que sean, van a tener mucho impacto en tus niveles de efectividad (no es lo mismo que productividad) desde el principio.

En vez de ir viendo que cosillas hacía mal nuestro perfecto improductivo, al que vamos a llamar Manolo, por ponerle un nombre y poder referirnos a él; he pensado que vamos a ayudar a Manolo por ciertos bloques temáticos: el móvil, el correo electrónico; la agenda; las reuniones... Así que hoy he decidido meterme con el móvil, uno de esos mal llamados "ladrones de tiempo" (véanse este reciente artículo de @dasanru o este otro recién salido del horno de @jerónimosanchez sobre el tema), una fuente de improductividad cuando es mal utilizada, pero que puede ser maravilloso cuando sabemos utilizarlo en el sentido correcto. Así que Manolo... estate atento y a ver si encuentras algo interesante y aplicable.

El mal uso del móvil.

Si recordamos la historieta de Manolo, leíamos que nuestro personaje cogía el móvil sin ni siquiera levantarse de la cama (seguramente lo usa de despertador - ya diría que MAL) para revisar el correo electrónico del trabajo (MAL); y a lo largo del día lo utilizaba para llamar en un momento libre (eso NI TAN MAL) y para entrar a ver twitter en una reunión (MAL). Sin duda un uso poco productivo, pero que todavía podíamos ampliar.

Las estadísticas dicen que miramos el móvil unas 150 veces al día, esto es una vez cada 10 minutos (si el dato es cierto que se pone en duda), considerando incluso cuando estamos dormidos) y sin estar enamorados (lo cual duplicará las visitas al whatsapp) y que se usa unos 177 minutos al día (incluso más que la televisión). Mucho rato si lo utilizamos de forma improductiva. Algunos de estos usos negativos del móvil podrían ser:
- uso de notificaciones luminosas o sonoras que te distraen de la tarea que estás haciendo en cada momento.
- lectura (que no procesamiento) de un montón de e-mails. La inmensa mayoría se dejan en la bandeja de entrada para que los volvamos a leer desde el ordenador grande. Lo que contaba Manolo el otro día, vamos.
- contestamos a todas las llamadas telefónicas que entran independientemente de que estemos en un momento clave de nuestra tarea más compleja.
- uso lúdico del móvil cuando nos aburrimos en las reuniones, o incluso en las comidas con compañeros (y peor aún, con la familia!!!). Vamos que te están presentando algo, y tu te dedicas a mirar las fotos de la despedida de soltero en el facebook.
- análisis concienzudo del whatsapp y de todas las gilipolleces tonterías que te mandan en el grupo de los colegas de la despedida de soltero (normalmente cuando no quieres hacer esa tarea que tanto te molesta).
- ¿seguimos? Seguro que se os ocurren otras muchas.

¿Y si usamos el móvil productivamente?

Hemos mostrado un montón de malos comportamientos con el móvil, pero el móvil es un arma muy potente si se utiliza productivamente. Me encantaba una presentación que vi en la entidad en que trabajo donde un empleado con cierta experiencia en el Banco mostraba todas las cosas que había llevado en su cartera para viajes al extranjero y que ahora "cabían" en el móvil. Uno de los primeros móviles (si, si, uno de esos ladrillos); una cámara de fotos; una cámara de video; el walkman; el mapa; el GPS (al principio era un aparato al margen); el diccionario (por no decir que toda la enciclopedia británica); una novela (bueno, nuevamente ahora puedes llevar una biblioteca)... etc etc... Y el llevaba una cartera vieja con todo ese montón de cosas y luego sacaba el móvil del bolsillo, con el consiguiente cachondeo de todo el mundo e incluso algún efecto wow (la presentación estaba enmarcada en el paso de la blackberry al smartphone por toda la organización).

Mi Nuestra relación con el móvil no es fácil. Como se acaba de ver sirve para mucho, pero sin embargo decimos de él que es la mayor de nuestras distracciones. ¿Ponemos ejemplos de buenos usos del móvil?
- Es un aparato magnífico para tomar notas y llevarlas a una bandeja de entrada. Y si alguno está pensando en que escribir en el móvil es incómodo, le daré la razón. Pero ¿quien dijo escribir? La cámara de fotos o el micrófono del móvil son excelentes herramientas para anotarlo todo (el paso primordial para ser más productivo).
- Nos permite aprovechar momentos "perdidos" para hacer tareas muy sencillas. Comprobar que la cuenta tiene saldo y se han cargado todos los recibos mientras esperas el autobús.
- Me ha encantado en el libro "Superpoderes del éxito para gente normaldel Mago More (muy recomendable el libro y el resumen de Ruben Alzola)  su explicación acerca hablar por teléfono y caminar; o el uso de los auriculares para poder seguir "haciendo cosas" (siempre de escaso nivel de atención y con llamadas poco relevantes).
- En caso de que coja el tren de cercanías, el móvil me permite seguir con mi sistema de gestión de artículos y lecturas. Yo no soy usuario, pero es cierto que sirve para escuchar podcasts tanto en el tren como en el coche ayudado por el bluetooth. Y en el caso de los vuelos... Yo lo utilizo en el vuelo de ida (si aplica) para revisar y repasar la presentación que vaya a hacer y normalmente en la vuelta para jugar (no me gusta volar, por lo que no puedo concentrarme demasiado en los aviones y necesito ponerme a hacer otras cosas).
- Por cierto... desde la aparición del móvil el contexto de GTD @oficina para las llamadas telefónicas no tiene sentido (aunque habría que ver que fue antes si GTD o el teléfono móvil/smartphone).
- Ya que hablamos de GTD... Para repasar la lista de "próximas acciones" pendientes. En mi caso al salir de una reunión en otro edificio que no es el mío. De hecho, existe un apartado enorme de aplicaciones de productividad en los principales markets y FacileThings es una de ellas.
- Otras muchas que seguro que se te ocurren.

Resumiendo que es gerundio.

"Hay más potencia de cálculo en el bolsillo de tu chaqueta que la que sirvió para llevar al hombre a la luna. Ten cuidado para que la utilizas". Me encanta esta frase. Así como esta imagen que nos muestra el motivo principal por el que las pantallas de móvil han vuelto a crecer. Lo que nos tiene que hacer reflexionar que el problema de la improductividad asociada al móvil no es culpa del aparato en sí, sino de uso que nosotros le damos. Es cierto, es una tentación que nos permite evadirnos de nuestras obligaciones; pero es una herramienta increíblemente potente que nos permite ser mucho más productivos en cualquier momento que tengamos. Depende de ti como lo utilices.

¿Y tu? ¿Es el móvil tu perdición o tu salvación? ¿Lo consideras amigo o enemigo?

Nos leemos.

PS: El fotón de hoy está sacado de Flickr. Es de Anant Nath Sharma y se titula "331/365. For Those Who Hate iPhone."


lunes, 21 de noviembre de 2016

Cambiando de versión: instalando la 4.0

No, tranquilos, no hay que cambiar nada en el ordenador, móvil o tablet para seguir leyendo este blog. El que cambia de versión soy yo. El día 22 de noviembre (o sea, mañana si me da tiempo de publicar esta noche) cumplo 40 tacos. 40 añitos desde que mi madre me trajo al mundo (y muchas gracias que le tengo que dar). Dejo la versión 3.9 y paso a la 4.0 que debe ser un salto muy grave grande. Todo el mundo decía que las versiones 3.X eran muy especiales y de hecho puede que así hayan sido. En estas "versiones" me he comprado un piso, me he ido a vivir a otro país, me he casado, he vuelto a España, he tenido un hijo... Y sin embargo, este cambio de versión yo lo quiero ver como algo meramente incremental. Por decirlo en términos de versiones de móvil, quiero pasar de la 3.9.364 a la 4.0.1 sin problemas. Y de eso quiero hablar hoy, de cómo hemos modificado nuestro comportamiento ante el cambio.

Tengo una "compi" que me hacía reír mucho cada vez que le cambiaban el windows. Que si la opción A ya no estaba donde siempre. Que si porque tenían que cambiar el menú de inicio. A mi padre (el otro responsable de que hoy cumpla 40) le ponía de los nervios que en el windows 7 no le aparecía donde siempre el botón de apagar. Y es que tenemos resistencia al cambio. Nos joroba que las cosas dejen de estar "en su sitio" aunque su nuevo lugar sea más racional y tenga mucho más sentido. Puedes olvidarte de los menús del ordenador e imaginar que has decidido cambiar el armario donde guardas la sal. Seguro que te sorprendes cien veces abriendo el armario que no es. Y es que somos animales de costumbres y el cambio nos molesta...

O molestaba...

El smartphone no tiene ni siquiera diez años. En Junio del próximo año el iPhone cumplirá esa edad. El ecosistema de mercados y apps hace una década no existía. Y nos ha cambiado la vida y las costumbres. Tanto que cuando no cambian nuestras apps, cuando no se actualizan, en un mes o un par de ellos como mucho, nos preguntamos si el desarrollador se ha muerto. Nos jode fastidia que no cambien las apps. ¿Que pasa? ¿Ya no van a actualizarzla? Algunas personas han empezado a ver el cambio como algo positivo, aunque es cierto que esto no nos sucede a todos, que hay gente que sigue prefiriendo que los botones sigan en su sitio y que las cosas no cambien aunque sea para mejor. Una cantidad de gente importante ya esperamos el cambio, estamos deseosos de ver las novedades.

Pero también ha cambiado nuestra capacidad de aceptar errores en los demás. En el móvil todo es una beta constante. Todo está en perenne evolución. Las metodologías agile crean un producto mínimo viable y lo van mejorando poco a poco. Y esto significa que en una de esas actualizaciones de una app cualquiera, que casi son silenciosas para uno, de repente el botón más usado "peta" y la app da un montón de errores y deja de funcionar. Normalmente el parche para solucionarlo no se demora ni 24 horas y todo vuelve a la normalidad. Caerán un par de collejas por redes sociales, unas malas valoraciones en el market. Pero prefieres que se te estropee un par de días la app por los nuevos cambios a pensar que el desarrollador se ha ido a las Bahamas y que tu app va a quedarse así para siempre.

De hecho yo estoy convencido de que cuando en la actualización, el texto de la misma señala "Cambios menores" es que le han metido un par de mayúsculas olvidadas y una frase nueva y que el cambio es simplemente para advertirte de que siguen vivos y moviéndose por mejorar la app, aunque esta vez les ha pillado el toro y no les ha dado tiempo.

En resumen, creo que todo esto de las apps, los móviles y las versiones nos hacen ver el mundo de forma diferente, nos hacen entender que lo único que permanece es el cambio y que tenemos que aprender a vivir en estos modos "agile" de mejoras continuas. Así que lo dicho, creo que el día de mañana será simplemente el cambio a la versión 4.0.1 de esta vida que vivimos. Además, como le acabo de decir a mi madre por el teléfono... la alternativa a cumplir 40 años es bastante peor...

¿Y vosotros? ¿Como vivís los 40 los cambios? ¿Consideráis que ha habido un cambio en la aceptación de los cambios?

Ps: Nuevamente he dejado colgado a nuestro "Perfecto improductivo", pero es que la ocasión lo merecía.

Nos leemos.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Y a ti... ¿por que te pagan?

Si soy sincero, se que hoy (o mejor dicho anteayer, que voy con retraso) tenía que estar escribiendo sobre nuestro "perfecto improductivo". Se supone que tocaba echarle una mano al colega, que es un desastre intentando ser un poco más productivo. Pero es que esta semana leí en mi feedly un artículo de Andres Perez Ortega, gran escritor de temas de Marca Personal, titulado "Te pagan por el valor, no por el esfuerzo" y he de reconocer que me ha hecho pensar mucho. En el artículo se indica que el esfuerzo es importante, pero que se paga por "algo más" y señala:
Si te pasas la vida estudiando, quizás tu familia te dará palmaditas en la espalda o te dirán que estás trabajando mucho y que además eres muy listo y estás muy preparado, pero si no eres capaz de hacer algo valioso con todo eso es como tener un ordenador de última generación para jugar al buscaminas.
Como he estado rumiando el tema, finalmente "ha acabado por salir" (vamos, que lo he sacado a colación) en algunas comidas del trabajo. Oye... y resulta que ha sido más que interesante. Tanto que al final he decidido que cambiaré el orden de los factores y la próxima semana ayudaré a nuestro improductivo favorito. Así que hoy voy a  intentar contestar publicar las reflexiones sobre la pregunta de: "Y a mi... ¿Por qué me pagan?"

Vaya por delante que esto son opiniones personales que uno se forma a partir de lo que lee, lo que observa y lo que vive en su día a día laboral (esto en mayor porcentaje). En mi caso, creo que estoy en un puesto de "trabajadores del conocimiento", ("somos knowmads" ha sido el lema este año), no fabrico un producto físico, no estoy en una cadena de montaje, no fabrico una pieza de software (si bien es muy asemejable en estos conceptos), sino que presto servicios (en mi caso creo información de gestión, apoyo para la toma de decisiones) y lo hago además de forma cuentajenada en una empresa privada. Quizás otros enfoques puedan aportar visiones distintas y seguro que enriquecedoras, como por ejemplo el mundo de los autónomos y emprendedores. Os comparto aquí algunos de mis pensamientos.

No te pagan por ir a trabajar... ni por estar allí.

¿Conoces a alguien que es capaz de estar ocho horas en el trabajo y no pegar un palo al agua? ¿Andar pajareando de un lado a otro y no producir? ¿Y que además consigue que le den las nueve de la noche en el trabajo y llevarse trabajo a casa (por otro lado normal, si no has hecho nada en todo el día)? Yo los conocí alguna vez. Quizás no tan extremos, cierto. Pero luego además saben hacerse los sufridos... porque se llevan el curro a casa.
Realmente, no deberían pagar por estar en el sitio de trabajo. Hay peña que en dos horas hace más curro que otros en diez. Y esto nos podría llevar al tema del teletrabajo, pero esa es otra movida. Pagar por calentar la silla es una mala práctica. Si estás allí hasta las nueve de la noche, pero estás mirando al facebook ("Facetime" le llamaba un compañero mío), no deberías estar cobrando por ello. Cuando yo empecé a trabajar, hace 15 años, esto no pasaba (lo del Facebook) aunque ya en aquel entonces se alargaban las tardes con otras artes, pero posiblemente menos. Decididamente no te pagan por ir, o no te pagan sólo por ir.

No te pagan por hacer.

¿Conoces a personas que son capaces de generar cientos de presentaciones, estar en millones de reuniones, hacer informes, videoconferencias, etc y que sin embargo no aportan? No se puede decir que no trabajen, al contrario, tienen una capacidad de trabajo brutal. Sin embargo,  hacer por hacer es totalmente inefectivo
"No hay nada tan inútil como hacer con gran eficiencia algo que no debería haberse hecho en absoluto". Peter Drucker.
Y eso en este trabajo de knowmad, donde se define el trabajo mientras este nace es algo que puede suceder cuando no hay criterio. De hecho, hay gente que vive en este modelo, haciendo cosas que no aportan ningún valor, o que incluso a veces lo restan, alejándote del objetivo o poniéndote obstáculos en el camino. En este tipo trabajo no existe la unidad de producción y espero que no se le mida a nadie por la cantidad de slides de powerpoint que haga (aunque a veces parece que sí, ¿lo creéis?). Realmente no te pagan sólo por hacer.

Te pagan por aportar valor, por conseguir.

Te pagan por alcanzar tus objetivos y por crear valor. Lo cual es increíblemente complicado de medir. Mas aún cuando normalmente esas metas se crean conforme el trabajo aparece. E incluso no siempre es sencillo saber cuando se ha cubierto el objetivo, ni si se ha cubierto al 100%. Aunque... ¿será necesario? Recordemos que la excelencia es enemiga de lo bueno, amiga de parkinson y la chapuza tampoco es productiva
Un ejemplo: Esta semana he estado dando una sesión en un Máster muy relacionada con mi trabajo actual. 45 minutos de ponencia. El producto es la ponencia. La dí. Ergo cumplí el objetivo... Pero mi objetivo en realidad no es dar la ponencia. Mi objetivo era conseguir que los alumnos encontraran la ponencia interesante, constructiva y les aportara, sin dormirse durante los 45 minutos. El indicador de éxito es que te llamen para seguir dando la ponencia en el próximo curso. Y previamente, el feedback de los alumnos y del profesor titular. Yo he cubierto mi objetivo 48 horas después de dar la ponencia. En principio, el producto a entregar era la charla,pero no es lo mismo soltar una charla decente, que una charla mediocre o mala. Vaya lío es encontrar el equilibrio.
Pero si como estoy diciendo, es tan difícil medir la consecución de los objetivos... ¿entonces como es que te pagan por conseguirlo? ¿Qué te pagan? ¿Es objetiva dicha medición?

Te pagan por ir, hacer y conseguir.

Al final, creo que te pagan por las tres cosas. Existe una parte de paga fija, que viene a cubrir los dos primeros "tramos": "Ir" y "Hacer". Te pagan porque estés allá y pienses en como tienes que hacer las cosas. Te pagan por hacerlas. Por estar fabricando slides de powerpoint, por hacer que el proyecto avance, por hacer los cálculos necesarios, por seguir formándote para seguir trabajando mejor cada día. Si no cubres los objetivos te siguen pagando esa parte fija. Pero también hay una parte que es variable y que debería cubrir ese cumplimiento de Objetivos, ese llegar a la meta y aportar para cumplir con el propósito de la empresa. Pero... ¿que porcentaje debería ser ese variable? ¿Un 25%? ¿Un 50%? ¿Depende del nivel de responsabilidad? ¿Del nivel de participación? Otro gran tema para pensar y darle muchas vueltas. Y eso hablando de los cuentajenados. Porque cuando pienso en colegas que trabajan por cuenta propia, por proyecto... 

¿Cuál es el modelo de pago? Me gustó mucho escuchar a una persona señalar que la parte fija que cobra es muy baja pero que el "premio" por conseguir el objetivo era brutal. Y enfrentaba dicho modelo a uno de coste fijo, más alto que la parte fija del anterior, pero más barato que el total. Y de hecho calculaba que por cada hora que facturaba le tocaba currar tres horas pero ese era el modelo que estaba instaurando en sus relaciones con los clientes.

Cómo ya decía, he estado dándole vueltas al tema. Y se las sigo dando. Llego a una conclusión, mi conclusión, que tampoco se si es muy acertada, por lo cual esta vez agradeceré aún más los comentarios y las ideas al respecto. Es un tema complicado (o a mí me lo parece) y ni siquiera se si (una vez releído tres veces el artículo) he conseguido expresarlo bien. Pero a lo mejor he conseguido que ahora te preguntes.... ¿Y a mí... por qué me pagan?

Nos leemos.

Foto de Pictures of Money. EN flickr. Money


domingo, 13 de noviembre de 2016

El perfecto improductivo

Hoy he estado productivo como pocos días. Me van a tener que dar el premio al más eficiente. Os cuento. Esta mañana me he levantado, y como ya es un hábito en mi, sin salir de la cama, he revisado la bandeja de entrada del e-mail del trabajo. Bueno, como han entrado un par de cosas del jefe he pensado que lo mejor sería ocuparse de ellas nada más llegar a la oficina. Las he dejado en la bandeja de entrada no fuera a ser que se me olvidaran. Este truco me ha funcionado siempre y creo que es muy recomendable.

He puesto el modo multitasking. En casa he conseguido dejar al niño preparado para ir al colegio, y recopilar toda la información que ayer dejé esparcida sobre la mesa. Si es que cuando me pongo, soy un hacha. Para que luego me digan eso de que los hombres somos monotarea, si parezco un bailarín de platos chinos. Luego me he dado cuenta de que no se había tomado toda la leche y que ha salido sin peinar de casa... bueno, detalles sin importancia.

Para cuando he llegado al trabajo ya habían entrado cuatro correos más. Más vale que me da por revisar el correo cada media hora. Por cierto, que tengo que ver si consigo vaciar la bandeja de entrada, que he leído que es muy productivo. Y me he ido a por el café con el compañero. Estaba bastante concentrado con el silencio que había allí, pero como se lo he propuesto un par de veces... no ha sabido decir que no. Si es que se parece mucho a mí. Luego, con el café, seguro que ya se pone a toda caña.

Me he cabreado un poco al llegar al trabajo y ver la agenda. Tenía un par de reuniones casi pegadas y una la había convocado yo. Más vale que no tenía que enviarles agenda a los demás, porque me iba a hacer perder un tiempo muy valioso. Y al salir de la mía tenía que ir a aquella que me convocó el Departamento de --- (se dice el pecado pero no el pecador). No pintaba nada, pero como Menganito me pidió que fuera... Más vale que finalmente, cuando he llegado allí, en medio de la reunión he podido sacar el móvil, contestar a un par de mails y echarle un ojo al twitter; así que... sin problema.

También he aprovechado un momento de descanso y le he enviado el mail a Fulanito, que lo tenía pendiente y me venía dando vueltas por la cabeza todo el rato en el coche. Por si acaso le he llamado a los dos minutos para cerciorarme de que se había enterado. Así que bueno, ya se encargará él de entregarlo a tiempo. Yo realmente no entiendo muy bien para que quieren ese trabajo, pero bueno, se hace y punto (si lo piden por algo será y nosotros estamos para dar servicio).

Es verdad que ha habido un rato en el que me he relajado y he estado navegando un rato por Internet. Ya sabes, entré a mirar una cosa del curro, había un link interesante y de repente he visto el titular del Marca... He de reconocer que me he entretenido un poco mirando las noticias y luego con las opiniones del aparatito que quiero mirar para casa, pero bueno, ya me queda claro el modelo que necesito y además, como estaba seguro de que me iban a dar aquí las ocho de la tarde... Tampoco me van a poder decir nada si yo saco un huevo de trabajo.

La tarde se me ha hecho más larga, porque la comida ha sido pesada. Han dicho de ir a caminar cinco minutos, pero me he negado y he preferido sentarme delante del ordenador. He estado mirando un rato el Facebook, pero oye ellos estaban caminando por ahí. Por cierto, mi sistema de pilas de papel encima de la mesa ha vuelto a mostrar su eficacia como método de archivo. Le he encontrado al jefe el documento en menos de diez minutos... no se porque dice nada del orden de la mesa si total aquí no se sienta nadie más que yo.

Han venido un par de personas por mi sitio y he dejado todo lo que estaba haciendo para atenderles a ellos. Una cosa ya hemos resuelto no sin problema y la otra la tengo en mente para completar mañana. Si ya os he dicho antes que no se decir que "no", pero es que me encanta poder ayudar a mis compañeros. Y al final he tenido que jugar un rato a no hacer nada y me he ido a un par de mesas de compañeros a charlar un rato. Y cuando han dado las 20:00 me he ido con la sensación del deber cumplido. A ver mañana que entra en el correo y nos ponemos a la tarea.

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En negrita están los comportamientos improductivos (creo que no se me ha escapado ninguno) de nuestro sujeto, al que no pondremos nombre porque es inventado. Si eres un lector habitual de temas de productividad estoy seguro que te has dado cuenta de la ficción. O quizás has deseado llegar al final para que te diga que es una ficción. Pero... ¿cuantos lectores podrían levantar la mano si alguna vez han caído en alguno de los comportamientos descritos? Y lo que sería peor... ¿cuantos consideraban que haciendo algo que es totalmente improductivo estaban haciendo lo mejor? ¿Podemos encontrar comportamientos así (bueno, no tan exagerados) en nuestras empresas? ¿Qué podemos hacer para solucionarlos? En próximos artículos intentaremos solucionar los problemillas a nuestro perfecto improductivos.

Nos leemos.

Foto: A messy desktop. En flickr. Bill So.

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miércoles, 9 de noviembre de 2016

De la colaboración y el trabajo entre equipos

En la actualidad la colaboración entre equipos y personas es tendencia. Incluso se puede llegar a decir que estamos en un momento burbuja de la colaboración. Un hype (palabreja de esos que aparecen en un bingo de la transformación digital como obligatorio de usar si no quieres parecer del siglo pasado). Y no quiero decir que sea mala la colaboración entre equipos, que nadie lo lea así. Por si acaso lo dejaré en positivo: La colaboración entre equipos es buena y necesaria. Pero es que es cierto que ahora es el momento de promoción y bombo absoluto de las herramientas colaborativas. Todo lo compartimos. Tenemos grupo de whatsapp, red social interna del trabajo, redes sociales como las del resto de mortales, "grupos" en el outlook y una unidad de red compartida y sincronizable. Eso por no decir que ahora, con el Office, tres, cuatro o n personas pueden tener abierto el mismo powerpoint a la vez, trabajar con él al mismo tiempo y que los cambios se guarden en una versión actualizada del documento sin problema alguno (esto es exagerado, sin duda, pero es cierto que se gestiona bastante bien con un poco de organización). O que en estas semanas Microsoft anunció una herramienta propia, Teams, para competir contra Slack, que es la herramienta de la colaboración por excelencia.

Pero como en muchas otras materias, la colaboración no es una cuestión de herramientas tecnológicas, sino una cuestión mental. Las herramientas nos lo hacen más fácil, cierto, pero la colaboración en el trabajo y entre los equipos es muy anterior a la edición compartida de documentos en el ordenador.

Un equipo no es solamente un grupo de personas que se organiza para realizar una actividad o trabajo. Hay algo más. Los miembros del equipo comparten un objetivo común (podría ser un propósito) y todos saben sus objetivos propios y el papel que cada uno desempeña para alcanzar ese objetivo común. Y sólo se busca el logro del objetivo común. De nada sirve el logro individual si el colectivo no se alcanza. Y eso exige mucha comunicación y mucha colaboración. Y el proceso no es simple y para alguien muy cerca de entrar en los cuarenta puede ser más largo que para los millenials que ya lo están viviendo así desde su nacimiento.

Tuve mucha suerte, porque durante mi estancia en Lisboa hace diez años (de la que ya hablé en el artículo anterior) fui parte de un equipo que, sin todas esas herramientas, me enseñó a comprender el valor de la cooperación y la colaboración. El dejar de considerar el yo y pasar a pensar en el nosotros. El alegrarme de los logros de mis compañeros como si fueran míos. El de entender que por encima de mi objetivo, había otros superiores y que el mío no era sino un medio para alcanzar el resto. Y comprender que mis datos no eran para nada míos, sino de la empresa y que por tanto debían estar disponibles para todo colega que quisiera aportar valor con aquellas informaciones. Por aquél entonces no existía twitter o justo estaba naciendo y seguía vigente la premisa de que quien tenía la información tenía el poder.

He tenido suerte. Hace algunos años trabajé en la creación de la primera Red Social de Intercambio de conocimientos de mi empresa. Me enseñó que las herramientas pueden facilitar la colaboración, pero que es necesario un proceso mental para alcanzar ese estado de colaboración óptimo. Conocí usuarios que encontraron en aquella red información muy útil para conseguir sus propios logros, pero que luego eran incapaces de compartir nada porque su trabajo "era confidencial". Y conocí a personas que queriendo crear otra comunidad, no encontraban que información poner allí sin que aquello mermara su poder centralizador.

Y sigo teniendo una suerte brutal, porque ahora trabajo en un equipo donde la colaboración está en su ADN. No es necesario que se pida a la gente que comparta su conocimiento. Es una idea que la mayoría ya trae "de serie" (bueno, unos de serie y otros lo han añadido a lo largo de su carrera profesional). Las personas que crean algún contenido no tienen problema en prestarlo a todos los demás; pero quienes lo usan no dudan en reconocer la autoría y el buen trabajo del padre de los documentos o las ideas. Un equipo que piensa en un modo de producción Creative Commons (le voy a tomar la idea al jefe) y que trabajan como una auténtica red de conocimiento.

Esta forma de trabajo cada vez tiene más adeptos y cada vez más personas entienden así la colaboración. Pero eso no quita para que sigan existiendo (y estarán entre nosotros durante años) aquellos que entiendan la colaboración sólo como el uso de la herramienta y no como el hecho de compartir y colaborar en sí mismo. Que utilizarán las herramientas para atesorar informaciones del resto y llegar a cumplir sus metas sin importar lo que suceda con el resto.

No os creáis, que durante este tiempo he podido reafirmar mi cariño por las prácticas colaborativas visitando de vez en cuando el lado oscuro. Equipos sin ningún sentimiento de unidad o pertenencia (ese grupo de gente trabajando en un sitio único sin conocer quien se sienta a su lado); donde el flanco derecho no sabe que hace el flanco izquierdo; o incluso donde se esconden informaciones entre ellos porque se ven como equipos competidores, algo que hace no mucho tiempo era la forma de trabajar en varias empresas.

¿Y vosotros? ¿Vivís en esta ola (o tsunami) de la colaboración? ¿O estás a mitad de camino entre la burbuja e el lado oscuro? ¿Cuanta gente está subida? ¿Se quedan en el detalle o llegan hasta el cogollo de la misma? Y sobre todo... ¿será esto otra moda pendular o habrá llegado para quedarse?

Nos leemos.

Foto de Budzlife: Team Work en Flickr