martes, 24 de enero de 2017

Dando feedback de formas muy distintas.

No es la primera vez que hablamos del Feedback en este blog, de hecho quizás puede ser uno de los aspectos más tratados en el mismo junto con los temas de productividad. Y es que ayer por la noche, me encontré un programa en televisión que me hizo recuperar una idea que ya he comentado muchas veces con mucha gente sobre el "feedback" que damos y la forma en que vertimos opiniones. Y me llego a preguntar si existe un "tema cultural" en la forma en que damos nuestro parecer sobre cualquier tema. A todo esto, el programa no era en uno de esos canales de documentales que puede tener “el plus” (o como sea que se llaman las nuevas plataformas televisivas que no conozco). Era de Clan TV; sí, el canal de dibujos animados que ven nuestros hijos. Y el programa era ¡¡MasterChef Junior!! en su versión americana.

Para quien no lo conozca es un concurso de cocina entre aficionados (con un nivel muy elevado) y con sesiones de formación (que no se ven en el programa) de una semana a otra. El original es para adultos, pero hay una versión infantil en Navidad y este año han tenido una versión para famosos y todo. Los concursantes hacen platos y los jueces los valoran emitiendo su juicio tras probar los platos y muchas veces durante su preparación. Yo, ayer, me encontré con la evaluación final que tres chefs hacían de un pastel que presentaban los niños… vamos, los responsables dando feedback a los pupilos. Y me chocó lo diferente que resulta ese ejercicio en la versión americana y en la versión española.

Ayer, en la versión americana, todos los pasteles estaban buenos cuando los chefs probaban delante de los niños. Los expertos indicaban en algunos casos que las proporciones, la combinación de sabores o la masa podían mejorarse y allí mismo indicaban cual era la forma de mejorar (más tiempo de cocción, etc). Yo estaba asombrado porque en la versión española caen bastantes "collejas" (por favor, no es literal, sino metafórico) y después de la valoración de los jefes, muchos niños (y adultos) no pueden contener las lágrimas, cosa que ayer no pasaba. En aquel momento me picó la curiosidad y me quedé viendo el programa hasta el final. En esta versión americana y de cara a los niños, el trabajo estaba bien hecho y tenía opción de mejora. Posteriormente se ve la deliberación de los jueces y se escuchan los comentarios (esto en la española no sucede así). Y realmente parece ser que algunos pasteles estaban malos y otros estaban muy buenos. En ese momento los jueces deciden quien debe dejar el programa. Para comunicarlo, se llama a cuatro participantes, a todos ellos se les comentan cosas buenas y menos buenas y se señala qué dos participantes no estarán en la siguiente fase “porque no han alcanzado el mejor nivel de sus compañeros”. Ni una sola lágrima.

La versión española es más lacrimógena (a lo mejor esto también es una cuestión de caracter y cultural). Se comentan mucho más los errores que las virtudes, no recuerdo yo que se hable en positivo y muchas veces hasta se hurga en la herida. Y no me estoy metiendo con el jurado ni nada, pues creo que hacen su trabajo y si a la audiencia le mola... (yo no soy crítico de TV y además, lo cnfieso, suelo ver el programa). Para mi el tema está en si esto es algo común en nuestra cultura

Entonces recordé otro programa de televisión con dos versiones diferentes y que me resultaba igual de extremo en las diferencias de feedback: “el jefe infiltrado”. Para quien no lo conozca, un "jefazo" de alguna empresa pasa por varios puestos de la cadena de valor de su empresa, normalmente con su conocimiento de jefe pero su escaso conocimiento para los puestos en cuestión. Es cierto que uno puede dudar de la veracidad de estos programas, pero no es ahí donde yo quiero entrar; sino en los comentarios que los empleados vierten de la empresa al "nuevo compañero".

En la versión americana, los trabajadores muestran áreas de mejora al nuevo compañero. Si esto lo hiciéramos de esta otra forma seríamos más productivos; si cambiáramos este producto podríamos vender más, tengo esta nueva idea que podría mejorar este indicador... Todo va en un tono muy positivo. En la versión española... todo lo contrario. Mucha crítica, mucha destrucción y poco positivo. "Esto es una mierda", "arriba no tienen ni puta idea", "para que voy a hacerlo mejor si esto no lo soluciona nadie"... 

Es cachondo, porque la gracia del programa es que para acabar el programa, el jefe infiltrado llama a sus compañeros al despacho, que flipan cuando ven ("Oh my god!!!") que su compi resulta que es el Director General y este les recompensa sus buenas ideas para mejorar el negocio con mejores puestos, mejoras salariales o regalos puntuales. En la versión americana, donde los trabajadores dan consejos en positivo tiene un pase; pero en la española, cuando Manolo ha estado despotricando hasta de la madre del Director... Bueno todo sea por el espectáculo.

En resumen, ¿tenemos una forma mucho más negativa de dar feedback los españoles que los americanos? ¿O solo tengo yo esta sensación? ¿Somos más ácidos en la crítica? ¿Hacemos crítica constructiva o destructiva? ¿Tenía razón Van Gaal cuando entrenaba al Barça y decía aquello de "Siempre negativo, nunca positivo"? ¿En el mundo de la empresa, alejados de las cámaras, también somos así? ¿O es que yo estaba ácido ayer por la noche?

Nos leemos.

domingo, 22 de enero de 2017

Departiendo sobre productividad, autoempleo y otros temas

La verdad es que en estos casi dos años de publicación continua el blog me ha deparado muchas sorpresas muy agradables. El reconocimiento de los conocidos y compañeros del trabajo que empezaron a leerlo ya en su orígenes; los comentarios escritos en estas mismas páginas por diversos lectores; o la difusión de estos artículos a través de redes sociales por muchas personas. Un salto importante fue ser citado en dos blogs que para mi eran un referente en el mundo de la productividad personal por el artículo sobre la Ley de Parkinson: El Canasto de Jeroen Sangers y Cambiando creencias de Antonio José Masiá. Pero todavía fue más satisfactorio comenzar a desvirtualizar a algunos de estos "héroes" y poder conocerles en persona. Este año cuando el equipo de ÓptimaLab me invitó a cenar con ellos fue un auténtico subidón; lo mismo que recibir la invitación para el Café y Productividad de noviembre al que por asuntos personales no pude asistir finalmente.

Esta semana he podido desvirtualizar a otra persona que se puso en contacto conmigo al empezar este año. Roberto Gonzalez Fontenla, autor de "Autónomo para dummies" me escribió a través de Twitter a principios de año y esta semana pasada pudimos quedar en Boadilla para poder charlar un rato de todo un poco. Roberto es un trotamundos. Pionero de Internet en su Galicia natal, donde hasta ganó premios por el diseño de una de sus primeras webs, emigró a Sevilla para finalmente afincarse en el norte Madrid (hice los deberes antes de juntarme con él :-))

Resulta muy interesante que alguien con su experiencia te cuente como fue el proceso de escribir un libro (bueno, dos, el segundo de próxima aparición); o te cuente detalles sobre su proyecto "Emprender A los 45" y la demoledora sentencia "A los 45 nadie va a leer tu currículum"; sobre sus planes de futuro o sus ponencias actuales. Que además te pregunte acerca de aquellos tema sobre los que escribo por gusto y gana; o que comente contigo su visión sobre el futuro del trabajo es altamente enriquecedor por muy estremecedora que resulte la visión a medio plazo (ojo, no digo que sea positiva ni negativa, simplemente diferente). 

Es un placer poder departir con gente con tanto conocimiento, bagaje y experiencia. Una fuente de preguntas (el origen del conocimiento está en hacerse preguntas constantemente) e ideas para próximos artículos y de pensamientos para el largo plazo, de esos que hacen replantearse ciertas cosas. Además, como se puede ver en la foto, me llevé un ejemplar de su libro dedicado y me ha dejado en préstamo algunos otros libros para poder echarles una lectura. Muchas gracias Roberto por un rato tan productivo.

¿Y vosotros? ¿Desvirtualizáis a vuestros lectores o escritores favoritos? Sin duda, por mi experiencia vivida con muchos de vosotros, creo que sí, porque además seguro que acabáis sacándole esa parte positiva y de aprendizaje que todas estas conversaciones tienen.

Nos leemos.


miércoles, 18 de enero de 2017

Recuperando hábitos e incorporando alguno nuevo

Decía en el pasado artículo que ya nos hemos incorporado de nuevo al trabajo tras las vacaciones y que me estaba apoyando en 3 palancas en mi intento por volver más productivo de lo que me fui: la actitud (sin buena actitud no vamos a ningún lado); el día antes de volver al trabajo (del que ya habíamos hablado con anterioridad) y mencionaba una tercera palanca o factor que lo dejaba para el artículo de hoy: los hábitos. Sin duda alguna, otra palanca vital para ser productivo en tu día a día. Por eso, desde la vuelta al trabajo he recuperado hábitos antiguos y estoy incorporando hábitos nuevos, aunque he de reconocer que alguno de los que tenía también se han caído. Vamos con ellos

¿Qué es un hábito?

Un hábito es cualquier comportamiento aprendido que es repetido regularmente y de una manera automática. Vamos que lo haces sin darte cuenta, están automatizados y ni siquiera consumen energía porque ya están interiorizados. Un ejemplo de un hábito muy interiorizado es el cerrar la puerta de casa con llave. ¿A que alguna vez te has vuelto a subir las escaleras porque ni siquiera eras capaz de recordar de haber cerrado físicamente la puerta? Sin embargo habías cerrado la puerta y echado la llave, sólo que es tan automático que ni nos damos cuenta. Pues así hay varios en nuestra vida, como lavarse los dientes, o en mi caso darme las gotas de los ojos todas las noches. 

Y por supuesto, hay hábitos que nos permiten ser más productivos.

Los hábitos que estoy recuperando.

En mi vida familiar hay dos momentos muy claros donde debo aplicar mis hábitos para evitar que las cosas se compliquen: la hora del desayuno y la hora de la cena. En el primer momento porque hay que estar a una hora determinada en la parada del autobús y si no la ruta se va; en el de la hora de la cena: para que la hora de irse a dormir del pequeño no se retrase demasiado y empecemos a acumular sueño el para el resto de la semana. Mi desayuno, cambio de ropa, afeitado, etc debe estar antes de que a las 07,30 le despierte al crío para vestirlo, obligarlo a desayunar, tener todo listo y salir puntuales de casa. Por la noche, las horas de baño, quien hace la cena, cepillado de dientes y contar el cuento están dentro de un procedimiento de precisión suiza. Si salimos tarde, el día se complica para todos; si nos dormimos tarde, el día siguiente va a ser duro para todos.

En mi vida profesional no distingo estos momentos, sino que son comportamientos que intento mantener todo el día. Hay un hábito que estoy muy contento de haber recuperado: Anotarlo todo. Es la base de todo sistema de productividad porque si no puedes confiar en él antes o después se vendrá completamente abajo. Y anotarlotodo es clave para poder tener confianza en el sistema. La cabeza no está para recordar sino para pensar y cuando tienes un millón de cosas en la cabeza que simplemente son recordatorios de lo que tienes que hacer, entonces tienes dos problemas: 

  • No te concentras en lo que estás haciendo en cada momento, porque siempre vuelven esos pensamientos. Siempre está ahí eso otro que tienes que hacer y no te deja concentrarte en aquello que debería ser tu foco en ese momento.
  • No te puedes asegurar de que llegado el momento te vayas a acordar. Un ejemplo… ¿Cuántas veces has ido a la tienda sin lista de la compra y al llegar a casa con todo encima te das cuenta de que no has comprado las patatas para la tortilla?

El segundo hábito que estoy recuperando es el del ejercicio físico. Y lo añado en la parte profesional porque ya soy un convencido de lo bueno que tiene hacer ejercicio para rendir más. Relajas musculos, sueltas tensiones, tienes un tiempo para no pensar en nada… Yo paro al mediodía y vuelvo a la oficina con las pilas cargadas, para que negarlo. Acompaño esto con más hábitos saludables como el de las cinco comidas (ya me han hecho el comentario sobre el café con tostadas de las cinco de la tarde en el currelo), he vuelto a dejar la coca cola y evito las comidas copiosas. Todo esto me ha permitido en una semana recuperarme de los excesos navideños que se notaban bastante bien en la hebilla del cinturón y sobre la misma.

El hábito que estoy introduciendo.

Estoy incorporando un hábito a mi rutina diaria, normalmente en el momento del ejercicio, pero voy a probarlo en los trayectos en coche (hoy mismo he empezado sin dejarlo para mañana): escuchar podcast. Magníficos archivos sonoros con gran cantidad de conocimientos. Todos los días que he ido al gimnasio he escuchado varios de estos archivos. Por un lado los que en su día subió Berto Pena con el nombre de ThinkWasabi (el mismo que su blog), pero también estoy escuchando un podcast de “Aprendiendo GTD”. No tomo notas sobre los mismos, pero oye, los 30 minutos de cinta no solo te reformas físicamente sino que además te formas mentalmente (Menos sana incorpore sano, al fin...). No, está claro que no llevo ni los 21 días que dicen unos, ni los 66 que dicen otros. Pero de momento… visita al gym, podcast que cayó. Y ni tan mal.

Quiero ir incorporando nuevos hábitos, pero todo el mundo dice que sólo uno nuevo a la vez. Así que de momento me aguanto. Pero cada vez leo más sobre el tema de mindfulness y meditación y tengo ganas de ver si soy capaz de incorporarlo a la rutina mañanera. Pero lo dicho, únicamente cuando el del podcast ya esté implantado.

Los hábitos que se han visto afectados por el cambio en las condiciones.

Hay dos hábitos que se han visto modificados por cambios producidos en casa. Hasta las navidades, aprovechaba el tiempo que va desde las 21,30 (el niño se va a la cama) hasta las 00,00 (los papis se van a la cama) para “hacer mis cosas”. Normalmente estas eran dos actividades: Leer y/o escribir. Y no lo voy a negar… desde que hemos vuelto… me están costando. Y hoy he sabido explicar perfectamente el motivo. Desde la vuelta del verano nos acompañaba en casa mi suegra, y mi mujer y ella se hacían compañía en ese rato. Veían la tele y charlaban o discutían entre ellas. Y yo aprovechaba para leer blogs, webs y libros o me dedicaba a darle vueltas a los artículos de este blog. Pero a principios de enero mi suegra volvió a su casa y yo prefiero poder estar ese rato con mi mujer y hacernos compañía en vez de estar tecleando o leyendo. Habrá que encontrar tiempo para todo

Acabando que es gerundio.

Como veis, la vuelta a la "normalidad", el colegio, el trabajo, las extra escolares, los procedimientos diarios nos "obliga" a retomar hábitos, comportamientos casi automatizados que además nos permiten avanzar mucho sin casi cansarnos. Si somos capaces de incorporar esos hábitos productivos a nuestro día a día conseguiremos aumentar nuestra efectividad. ¿Y vosotros? ¿Cuáles son vuestros hábitos más productivos? ¿Habéis incorporado alguno nuevo últimamente?


viernes, 13 de enero de 2017

Volviendo al trabajo tras las vacaciones

 Bueno, pues ya se acabaron las vacaciones de Navidad y ya hemos vuelto al trabajo. Supongo que va por sectores, empresas y las situaciones familiares de cada uno de nosotros, pero en el caso de mi empresa, muchas personas estamos fuera del trabajo estas dos semanas o una gran parte de ellas, por lo que la vuelta es bastante dura; aunque a su vez, todo el mundo reconoce haber desconectado lo suficiente.  Este año me propuse que mi vuelta "a la normalidad" fuera lo más productiva y positiva posible. Y para conseguirlo me he apoyado en tres palancas principalmente: la actitud, el día antes y los hábitos. Acompáñame para ver si tu sigues alguno de estos comportamientos o si puede ser positivo que los incorpores en el futuro.

La importancia de la actitud en la vuelta al trabajo.

He estado dos semanas de vacaciones. He desconectado, he hecho algo de ejercicio, he estado con la familia, me he cruzado la Península de Sur a Norte, me he tomado unas cañas en Sevilla en una terraza en mangas de camisa y me he congelado esperando a Sus Majestades los Reyes Magos en mi querida Pamplona, he leído y he escrito, he jugado al ajedrez y me vuelvo al tajo con unos kilos de más por las abundantes comilonas y cenorras. Han sido unas vacaciones muy interesantes y realmente divertidas. Pero ya está, se acabaron y toca volver al tajo. Y me niego a volver pensando únicamente cuando llega el próximo puente, o si este año la Semana Santa cae antes o después.

Muchos estudiantes esperan al "finde" porque quieren irse de borrachera. No es una buena actitud. Menos si lo único que te mueve en este mundo son los pedales que se agarran el fin de semana. Pues en el segmento de los trabajadores vivir esperando "el próximo finde" o "el próximo puente" es igual de triste. Si lo que tienes que hacer de lunes a viernes "es un infierno" haz algo por intentar cambiarlo. Además, esa actitud es demasiado contagiosa y negativa para el resto de compañeros.

Cierto que volver al trabajo tiene sus cosillas malas, pero también tiene sus cosas positivas, y en esas has de apalancarte para tu vuelta. Las comidas con los compañeros y los ratos de café, sí, pero también los logros individuales y en equipo o la resolución de situaciones complejas o los nuevos proyectos... Todas esas cosillas refuerzan esa actitud que ha de mantenerse a pesar de que a la vez que tu vuelvan esos compañeros cenizos. Y de momento, esta actitud positiva se mantiene en la mayoría de mis compañeros.

Aprovechando el día antes para volver al 100%.

No es la primera vez en la que señalo la importancia del día anterior para ser más productivo. Pero es que tras un periodo de casi 15 días fuera de la oficina, dedicar un rato el día anterior a preparar la primera semana de trabajo es una gran ayuda... o al menos para mí. 
Durante las vacaciones he desconectado al 98%. Ese 2% (por decir una cantidad) lo he dedicado a borrar correos electrónicos con el móvil una vez cada dos días (más o menos). No he respondido a ninguno de los correos que me han llegado, de hecho mi aviso de "fuera de la oficina" estaba encendido. Y únicamente borraba esos correos que simplemente, por el remitente ya sabes que no tienen ningún valor. Y esa ha sido toda mi actividad laboral hasta el pasado domingo.

El domingo madrugué. Retomé mi lista de proyectos y realicé un repaso exhaustivo de cada uno de ellos. Recordar en que punto se encontraban o cuales eran las próximas tareas a realizar en cada uno de ellos. ¿Algún nuevo proyecto a la vista? ¿Estaba a la espera de recibir alguna información? ¿Tenía que escribir a alguien? La verdad es que hasta que se levantó Pablete y nos hicimos el desayuno avancé bastante en mis proyectos. El principal motivo para madrugar es no quitarme horas de jugar con mi hijo, que estaba disfrutando de sus juguetes nuevos y nos fuimos a tomar jugar un rato al fútbol y a tomar el vermú.

Por la tarde saqué un rato para revisar los correos entrantes, los que aún se mantenían tras el borrado periódico del periodo vacacional. Había un par de peticiones de información relevantes que fueron procesadas y que durante la semana he llevado a cabo; e incluso dejé un mail preparado para enviar, pero sin salir de la bandeja, puesto que era el último día de vacaciones de mis compañeros.

Este trabajo no sólo me ha sido rentable el lunes, sino toda la semana y este jueves sigo sacando réditos a esta preparación previa y a los hábitos que he recuperado y que estoy incorporando. Pero viendo que este texto se me está yendo en extensión, y que ya tengo ganas de publicar algo nuevo, creo que lo dejaré aquí por hoy.

¿Y vosotros? ¿Como preparáis vuestra vuelta al tajo?

lunes, 2 de enero de 2017

Que 2017 nos traiga mucha ACTITUD a todos!!!

Primeras horas del nuevo año, muchos objetivos para los próximos 365 días, algunos de los cuales se caerán, y otros ni siquiera se intentarán. Pasa todos los años, pero siempre pensamos que el próximo año será diferente. Y hasta quizás, habremos hecho una lista de propósitos para empezar hoy mismo. Bueno, mejor el día 2. Además, el de bajar unos kilitos lo dejamos para el día 7 que todavía hay un par de comilonas en reyes y hace frío por las mañanas como para salir a correr. Hoy se me ha pasado pero mañana me tomo un vaso de agua nada más levantarme. Y esta tarde mismo me pongo a leer (este rato que tengo ahora... prefiero dedicarlo a ver las noticias con un café y un bollito, que va a ser el último de mi vida) y ya la semana que viene empiezo a meditar todos los días (que pueda).

A mi también me pasa.

Por eso os deseo que 2017 os traiga a todos mucha fuerza de voluntad, para poder sacar adelante vuestros objetivos. Y sobre todo, MUCHA ACTITUD para este 2017. Porque hay una diferencia muy pequeña entre "hacer las cosas" y "hacer BIEN las cosas" y se llama únicamente ACTITUD. Ponle ganas a lo que tengas que hacer este año y te garantizo que los resultados serán mucho mejores. Hazlo contento, que es mucho más divertido.Ya sabes, "el pájaro no canta porque es feliz; es feliz porque canta". Se feliz haciendo tus tareas y llega mucho más lejos en 2017.

FELIZ AÑO a todos.

Fotografía: Cycdor en flickr