domingo, 26 de febrero de 2017

Los monos y la transformación empresarial

Seguramente habréis escuchado todos hablar del experimento de los monos encerrados en una jaula a los que se les tentaba con un plátano y cuando alguno iba a por él se les regaba con un chorro de agua fría. Para quien no conozca el mismo, he replicado la versión del mismo que se da en una página de Microsiervos donde se describe del siguiente modo:

“Un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos. Cuando uno de los monos subía la escalera para agarrar los plátanos los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que se quedaban en el suelo. Pasado algún tiempo, los monos aprendieron la relación entre la escalera y el agua, de modo que cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo molían a palos. Después de haberse repetido varias veces la experiencia, ningún mono osaba subir la escalera, a pesar de la tentación de los plátanos.

Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos por otro nuevo. Lo primero que hizo el mono novato nada más ver los plátanos fue subir la escalera. Los otros, rápidamente, le bajaron y le pegaron antes de que saliera el agua fría sobre ellos. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo nunca más subió por la escalera.

Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo con el que entró en su lugar. El primer sustituido participó con especial entusiasmo en la paliza al nuevo. Un tercero fue cambiado, y se repitió el suceso. El cuarto, y finalmente el quinto de los monos originales fueron sustituidos también por otros nuevos.

Los científicos se quedaron con un grupo de cinco monos que, a pesar de no haber recibido nunca una ducha de agua fría, continuaban golpeando a aquél que intentaba llegar hasta los plátanos.

Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban con tanto ímpetu al que subía a por los plátanos, con certeza ésta sería la respuesta: «No lo sé. Aquí, las cosas siempre se han hecho así».” (Fin de la cita)

Ya conocemos a los monos... ¿y en la empresa?

A mí esta historia me parece una metáfora de la implantación de los cambios y la transformación en las empresas. Cuando un joven entra en la empresa y viene con sus ideas de cambio, sus compañeros, que ya llevan un tiempo en la empresa, rápidamente se oponen: “Aquí las cosas siempre se han hecho así” suelen señalar. En el entorno en el que se mueve el nuevo empleado y dados los sistemas de compensación y evaluación, el joven tiende a adoptar las viejas formas de hacer las cosas y evitar males mayores con el equipo. Conforme las personas que conformaban el equipo van saliendo del mismo y otras nuevas se van incorporando, la escena se puede repetir y puede llegar a suceder que los últimos en llegar sean tan entusiastas de las viejas formas como los que crearon la metodología implantada. Al final, puede que cambiemos a todo el equipo, pero las formas de trabajar de un equipo joven serán similares a las de sus compañeros 10 años atrás.

Puede parecer un poco exagerado ¿verdad? Pensemos sin embargo en muchos formas de motivación; sistemas de compensación; pensemos en ideas como el teletrabajo; el presencialismo; la definición de tareas y objetivos; la competencia entre los equipos; el concepto de productividad… ¿Acaso hemos cambiado tanto la forma de hacer las cosas en todos estos años de evolución del trabajo?¿Sigue pareciendo exagerado?

Por supuesto que este comportamiento no se da en toda las empresas. De hecho, existen muchas variables que pueden hacer que este proceso se rompa y que las nuevas maneras se impongan dentro del equipo.

  • La Dirección de la empresa es la que promueve el cambio y por lo tanto muestra con el ejemplo (“No digas las cosas, hazlas. Porque haciéndolas se dicen solas.” Woody Allen) que las cosas se pueden hacer de forma diferente.
  • Los nuevos componentes vienen con tanta fuerza que están dispuestos a aguantar la presión de sus compañeros e intentar mantener sus cambios.
  • Los miembros del equipo comprenden que su entorno está cambiandoLas nuevas empresas, mucho más jóvenes y sin prejuicios nacen bajo otro paradigma y son visibles para quien quiera estar atento a lo que se mueve fuera. Por este motivo puede haber personas mucho más receptivas a los cambios (la capacidad racional es la que nos diferencia de los monos) y que sirvan de ejemplo dentro de la organización.
¿Y en el mundo de hoy...?

Ya hemos comentado muchas veces en este blog que vivimos momentos de cambio y transformación: cambian las empresas, los procesos, los clientes, las formas de trabajar, el entorno en el que vivimos. Es indispensable estar dispuesto a adaptarse al cambio, tener una actitud positiva ante el cambio. Como ya hemos podido comprobar, la transformación no es un concepto tecnológico (o no exclusivamente tecnológico), sino humano. De las personas. Y aunque parezca que todos estamos dentro de este proceso imparable de cambio, todavía un 30% de las empresas reconocen en España no haber hecho absolutamente nada respecto a la Transformación Digital y sólo un 38% de las empresas señalan tener una Estrategia Digital. 

Esto vendría a confirmar que en muchas empresas, el "Aquí las cosas siempre se han hecho así" sigue triunfando. ¿Y en la tuya? ¿Sigues haciendo las cosas del mismo modo que siempre? ¿O ya habéis comenzado la transformación? ¿Y tú, sigues intentando coger el plátano o eres de  los monos que linchan a los nuevos?

Nos leemos.

Ooops, que ya casi me olvido. El experimento de los monos, por mucho que nos empeñemos en contarlo una y otravez, nunca existió

La foto es de Matt Reinbold - Monkeys on a Banana en flickr

domingo, 19 de febrero de 2017

La mala suerte es el refugio de los fracasados

Lo que son las cosas. Mientras todo el mundo reclama de pasar las cenas de Navidad con sus cuñados, resulta que el mío me provee de temas para el blog y encima con titulares y todo. Hablando de los exámenes de mi sobrino en la Universidad soltó esta frase que luego he visto se le atribuye a Pablo Neruda. "La suerte es el pretexto de los fracasados" dice la versión original. Y es que no lo vamos a negar, todos nos hemos refugiado muchas veces en “la suerte” como elemento clave para nuestro devenir personal y profesional y en el de nuestros vecinos. ¡¡¡Mal hacemos!!! ¿A que es cierto que las personas que nos rodean y que triunfan en la vida, tienen mucha suerte y sin embargo a nosotros "parece que nos ha mirado un tuerto" y la mala suerte es la causante de que no hayamos triunfado en nuestras vidas? ¿Seguro que esto es así?

El éxito de los demás se debe a la buena suerte.

Cuando yo era más joven recuerdo ver en los telediarios matinales la canasta imposible de Jordan en el último segundo del partido de aquella madrugada. Se metía por donde no podía pasar, se ponía de espaldas a la canasta y cuando en el reloj quedaban décimas lanzaba un tiro imposible que casi avanzaba a cámara lenta para acabar colándose limpiamente en el aro rival dando la victoria a los Bulls por un mísero punto. Y ese recuerdo se repetía muchas veces (demasiadas cuando además no eras del equipo de Chicago). Qué suerte tenía… siempre.

En el mundo del deporte podemos recordar mil y un episodios de esta suerte. Hace unos días sin ir más lejos “el niño Torres” metió un golazo de espaldas a la portería… Aquella volea de Zidane que sirvió para ganar una Champions… Esa canasta de lado a lado del campo de Llull en Valencia… Mil y un “churros” que han dado partidos y campeonatos. Sin duda alguna, aquellos que están en el bando perdedor habrán pensado en "la potra" que tuvieron los que enchufaron aquella canasta, tiro, etc.

Y en el mundo del trabajo seguro que recuerdas a un montón de compañeros que crecieron profesionalmente y ascendieron en sus carreras por "pura chiripa" adelantando a otros muchos compañeros (entre ellos tú mismo) que no tuvieron su suerte. Y encima no le paso una ni dos veces... sino que ya está llegando a Director General de la compañía cuando tu sigues como "ayudante de becario". Están tocados por una especia de varita mágica que les inunda de suerte en su día a día.

Nuestros fracasos se deben a la mala suerte.

Y sin embargo nosotros... somos el colmo de la mala suerte. Desde jóvenes. Quien no ha dicho cuando éramos estudiantes eso de que "he suspendido porque he tenido mala suerte". Es más... normalmente esa frase correspondía a aquellos exámenes donde íbamos sólo con el 50% del temario estudiado. Buena suerte hubiera sido que te hubieran caído las preguntas de esa parte que tenías estudiada (que también pasaba, aunque entonces dijeras que eras un crack...). Y nos costaba reconocer que nosotros éramos el origen del problema.

En el trabajo la mala suerte también nos ha acompañado muchas veces... Si no me hubiera tocados ese jefe que no se preocupaba de sus empleados; si yo hubiera visto aquel anuncio de trabajo; si yo me hubiera presentado a aquellas oposiciones... Hemos tenido tanta mala suerte y tantas veces... que no hemos podido avanzar más de lo que lo hemos hecho. Nunca pensamos que si las cosas no nos gustaban como estaban podíamos hacer algo para cambiarlas.

Es bastante común en los humanos señalar que las cosas buenas que nos suceden se deben a lo buenos que somos y las cosas malas siempre se deben a la mala suerte (aunque sea al revés cuando le suceden al resto: tienen buena suerte para las buenas y no se lo curran para las malas).

Un secreto: La suerte se trabaja.

Michael Jordan decía que era impresionante, "cuanto más trabajo, más suerte tengo". Y ahí está la clave. La suerte no cae del cielo, ni hay un ser supremo de la suerte que la reparte a su antojo. Resulta que cuando cada día te quedas intentando tiros imposibles cuando tus compañeros se van a la ducha, ese esfuerzo, se convierte en canastas inverosímiles en los partidos. El secreto está en la práctica y en ensayarlo mil veces. Los demás, aquellos que no tenían suerte, es que no se lo habían currado.

Cuando al examen vas con el 100% del temario visto, entonces no necesitas suerte. En aquellas ocasiones, que tampoco eran tantas, yo decía aquello de "Suerte NO!!, Justicia". Porque no necesitaba esa suerte para aprobar. Es curioso... podía incluso parafrasear a Jordan, "Cuanto más estudiaba... más suerte tenía" porque más preguntas de las que me sabía caían en el examen.

En tu carrera profesional sucede lo mismo. Cuanto más trabajes durante tu carrera profesional, más suerte tendrás. Porque estarás ahí cuando surjan las oportunidades y porque además siempre te quedará esa sensación de haber hecho todo lo posible por conseguirlo. Algo que no sucede cuando no trabajas y que es el origen de tu mala suerte.

Y sin embargo hay que tener suerte.

Y pese a todo lo dicho, es cierto que la suerte existe, en un millón de factores exógenos sobre los que no tenemos control alguno y que nos pueden ayudar o condenar. Y sin embargo, nunca sabemos en esos casos si estamos hablando de buena o mala suerte, como señala el cuento corto sobre un anciano labrador y unos caballos. En una versión mucho más personal, a quien hoy es mi mujer le atropelló un coche el día antes de una entrevista laboral. ¡¡Que mala suerte!! Sin embargo, retrasaron su entrevista, y en el espacio de un mes cambiaron de persona que contrataba y modificaron el criterio para la contratación, lo que le permitió acceder al que hoy es su puesto de trabajo. ¡¡Que buena suerte!! Lo que ella ya había hecho, eso sí, era estudiar un Máster y superar los exámenes que fueron los que le abrieron la puerta a dicha entrevista.

¿Y vosotros? ¿Habéis tenido buena suerte en vuestra carrera? ¿Mala suerte? ¿Conocéis al tío con más suerte en cuanto a desarrollo profesional?

Nos leemos.

Fotografía: Dmitry Baranovskiy - Good Luck

domingo, 5 de febrero de 2017

Acaba ya con tu día de la marmota

Esta semana Phil, la marmota de Punxsutawney (Pensilvania, Estados Unidos) ha predicho que el invierno allí será largo. Y no es que esto nos afecte mucho por estos lares, pero es que el susodicho roedor y su día de fiesta, se hicieron mundialmente famoso gracias a la película "Atrapado en el tiempo" (traducción al Español del título que literalmente debería haber sido "El día de la Marmota" y que es como todo el mundo la conoce). Si no la has visto - pecado mortal - te la recomiendo y aprovecho para hacerte un resumen.

El periodista del tiempo (Bill Murray) acude al pueblo ya mencionado (no lo vuelvo a copiar y pegar) de muy mala gana con una nueva reportera, un cámara y una alta dosis de mal genio y actitud negativa para cubrir este evento muy relacionado con su campo, muy social aunque poco científico (para que negarlo). Asqueado de estar en aquel pueblo y con aquella gente, intenta "huir" esa misma tarde del mismo a pesar de la tormenta que se avecina. Sin embargo las carreteras están cortadas y deben volver a dormir al pueblo. Sin embargo cuando suena el despertador, se encuentra con que vuelve a ser el mismo día. El día de la marmota. La misma música en la radio, la misma gente en las escaleras, las misma conversaciones, los mismos hechos... Y esto le sucede una y otra vez... aunque delinca para acabar entre rejas, seduzca a la mitad de las mujeres del pueblo o se suicide de cuantas maneras se le ocurra. Sólo una cosa le permitirá que su vida avance otra vez a un ritmo normal. No voy a destripar el final, por si alguno no la ha visto.

Tu día de la marmota.

Yo conozco a mucha gente que vive su día de la marmota particular. Cierto que no suena la misma canción en el despertador todas las mañanas, pero viven una y otra vez la misma mierda de día (o de vida), la misma mierda de rutina (el transporte, los compañeros, la pantalla del ordenador) y siempre con la misma actitud de mierda. Y claro, ya lo decía Einstein: "Si siempre haces lo mismo, ¿por qué piensas que vas a tener resultados diferentes?"

Porque hay gente a la que le gusta vivir ese día de la marmota. O al menos lo parece. Porque no hacen nada por cambiar... por cambiar nada de nada. Esa gente que nunca e responde "Bien" cuando le preguntas "¿Qué tal?". Esa gente que está todo el día malhumorada, recordando la mierda en la que vive, el atasco, la cuadrilla de compañeros sinvergüenzas, el trabajo aburrido que hace, e incluso los marrones del colegio de sus hijos, etc etc.

Todo este montón de mierda sin embargo tiene solución, por increíble que parezca. Te voy a dar la buena noticia del día: abandonar tu día de la marmota sólo depende de tí. Y a falta de una, voy a dar dos soluciones.

Si no te gusta algo: Cámbialo.

Me encanta el esquema de la imagen. Es el resumen perfecto del artículo. Y quizás la primera pregunta (una vez te das cuenta de que no eres feliz) es la más importante de todas. "¿Quieres ser feliz?" Porque a lo mejor resulta que eres de esas personas que prefieren estar todo el p*** día reclamando. Si ese es tu caso, entonces sigue haciendo  lo mismo. Pero si realmente quieres que las cosas cambien, entonces pon algo de tu parte.

Ese atasco que coges todos los días... quizás si salieras quince minutos antes. ¿Que prefieres dormir? Entonces deja de quejarte. ¡Ah!, que la faena es lo lejos que te queda el trabajo de casa. Pues hay dos posibilidades: cambia de curro, o cambia de casa... o levántate quince minutos antes. ¿Sabes que hay gente dispuesta a chuparse el doble de atasco por tener la oportunidad de trabajar?

Es cierto que hay temas en los que te será más sencillo provocar cambios. El ejemplo de los quince minutos es muy simple, pero sin duda muy válido. Dejar tu empleo por cambiar de vida es más complicado (y según las situaciones personales de cada uno, aún más). Pero conoces a gente a tu alrededor que ya lo ha hecho y sabes que han sobrevivido; y lo mejor... es que ahora los ves más felices.

Si no te atreves a cambiarlo: entonces mejora tu actitud.

Pero a pesar de todo, voy a entender que seas incapaz de provocar un maremoto así en tu vida. Dejar tu empleo con 10 años de antigüedad y un salario que hoy no vas a poder encontrar en ninguna otra empresa son incentivos lo suficientemente grandes como para ponerse a hacer el doble mortal para atrás y sin red, mientras tus hijos te esperan en casa. Cierto. Pero en esta misma explicación están las palancas que te deben ayudar a cambiar de actitud.

Agradece el salario que tienes; y la antigüedad. Apaláncate pensando la suerte que tienes y lo agraciado que eres en tu situación. Búscale la vuelta al atasco aprovechando el tiempo que pasas en el coche escuchando algo que te guste; agradece el día de Santa Nómina o San Salario; aprovecha el tiempo con tu familia y aprovecha el tiempo que estás con tus compañeros en los que comentas las cosas buenas que pasan en vuestro entorno.

Y cuando te sorprendas una vez más cagándote en todo; o preguntándote porque el de al lado cobra el doble que tu si no pega un palo al agua; sin entender porque te tienes que chupar ese atasco todos los días... ese día vuelva al principio de este artículo, e intenta dejar atrás tu día de la marmota.

¿Y vosotros? ¿Habéis pasado alguna temporada viviendo vuestro día de la marmota?

Nos leemos.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Comentando las reacciones ante entornos VUCA

Hace un mes comencé a utilizar BlogsterApp, una aplicación (de la que ya hablaremos otro día) que básicamente recupera artículos antiguos del blog y los vuelve a colocar en las Redes Sociales. Esto tiene varios efectos: 

  • por un lado, las visitas al blog se mantienen aunque no publique dos artículos nuevos por semana; 
  • además la gente tiene la oportunidad de leer artículos que en su día se le pasaron;
  • pero lo mejor está siendo la cantidad de comentarios que estoy recibiendo (en la máquina del café o escritos en diversas redes sociales) por estos artículos que fueron escritos hace un tiempo. 
Y esta semana me ha gustado mucho el comentario que he recibido de un colega del trabajo sobre los entornos VUCA y como nos enfrentamos los humanos a esta realidad cambiante. Aunque está sentado en la mesa de enfrente, lo que hace que sea más sencillo comentarlo en directo, le prometí un respuesta y después de darle varias vueltas (gracias por hacerme reflexionar y pensar más sobre este tema) he decidido ponerla en forma de artículo.

El comentario está disponible en LinkedIn en su versión original, y no es que lo haya traducido, pero si que lo he reordenado. Por resumirlo (y espero hacerlo bien): a pesar de que no nos gusta y de que ponemos trabas al cambio creando situaciones estables artificiales, no nos queda más remedio que convivir con el cambio. Como podéis imaginar, hay partes con las que no estoy de acuerdo; partes con las que sí lo estoy;  y para que negarlo, una conclusión que comparto plenamente.

Sobre la estabilidad artificial.

Señala mi colega Pedro respecto a los entornos VUCA que “Estos nuevos entornos me resultan más inherentes al ser humano, puramente biológico, que los artificios que hemos creado durante siglos para establecer zonas de confort”. 

Aquí no acabo de estar del todo de acuerdo, porque aunque creo que como señala el poeta português Luis de Camoes, "O mundo está composto de mudança" (El mundo está compuesto de cambio); la velocidad y la intensidad del cambio es diferente incluso en la naturaleza y no tanto por la creación de "artificos humanos". En la historia del planeta han existido tiempos de crisis, de grandes cambios y continuos; y tiempos donde el cambio no es tan brutal. Poniendo situaciones extremas, las glaciaciones o la desaparición de los dinosaurios pueden ser momentos de crisis; pero las condiciones del planeta han sido bastante estables desde que los humanos han aparecido se han desarrollado por la faz de la tierra. (Y no se si el ejemplo está pillado con pinzas, pero es la analogía que se me ha ocurrido).

No creo que sea el hombre quien construya artificios para establecer zonas de confort. Simplemente sucede que hasta ahora (como dicen los anuncios de fondos de inversión, las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras; o lo que es lo mismo, no sabemos si esto seguirá así o si realmente hemos entrado en la época del cambio crítico continuo), a los momentos de revolución, les siguen periodos de calma. Y desde la revolución industrial, no ha existido un cambio tan grande en el mundo profesional como el que ha provocado Internet, por lo que posiblemente los que formamos la generación de los babyboomers y las siguientes generaciones (X, Y, Z, millenials y demás), no hayamos conocido más que este periodo estable y sin cambios (con sus momentos jodidos, que yo recuerdo perfectamente la reconversión de las industrias de altos hornos y astilleros de Bilbao o la minería en Asturias) que de repente se ha dado la vuelta. En el mundo laboral (y esto es sólo una opinión, que en su día ya fue rebatida por el propio Jeroen Sangers en su blog) las implicaciones de la digitalización están siendo brutales desde el punto de vista de la estabilidad y los entornos VUCA son inherentes a este fenómeno digital.

Sobre los deseos de estabilidad.

Lo que si me parece cierto es que al humano, cuando se hace mayor, le mola la estabilidad, la zona de confort, la seguridad. De acuerdo con lo que señalaba Pedro en el comentario: "De niños, la estabilidad es prácticamente igual a aburrimiento. ¿Por qué de adultos perdemos esa inquietud y buscamos esa "persistencia, certidumbre, sencillez y precisión"...". 

Estoy de acuerdo. A los adultos nos gustan los momentos estables, con esa sensación de control, de ser quienes estamos dirigiendo la situación. Realmente esto es así en general, aunque no les sucede a todos. Y gracias, porque si no fuera por aquellos que buscan el cambio, aquellos que quieren mejorar, muy posiblemente seguiríamos en las cavernas. Por lo que ya no se se si estos comportamientos están en el ADN del humano o los aprehendemos posteriormente.



Sobre como (sobre)vivir en estos entornos cambiantes.

Pero no puedo negar, que lo que más me gusta de todo el comentario es la frase inicial del mismo, que no por ir al principio no deja de ser la certera conclusión: “Al fin y al cabo todo se reduce al Darwinismo, adáptate o desaparece”.

Estimados... No se si preferís el mundo lleno de cambios actuales o vivíais mejor en esa sensación de seguridad anterior. Posiblemente sea lo segundo. Con ese puesto de trabajo, esa carrera ya medio hecha, ese control sobre la materia, ese control sobre vuestra jornada laboral. Ya casi tan acostumbrados que el mayor problema era el cambio de jefe o de departamento. Lo siento... creo que esa situación se ha acabado.

Da igual en que nivel nos pongamos a pensar. Independientemente del nivel que quieras analizar, vivimos en entornos VUCA. 

  • Vuestro día a día laboral ya es VUCA. No sabes que te vas a encontrar mañana a las 10 de la mañana y si eres de los que planificas todo el día, ya te habrás dado cuenta de que ningún día consigues cumplir tu planificación por el millón y medio de cosas que saltan de improviso. (Gracias David por este maravilloso artículo que me he encontrado en mi pocket cuando ya estaba pensando en estas líneas)
  • Vuestro puesto fijo en la empresa... Ya no es tan fijo. Tu que pensabas que eras intocable... Mejor que te vayas actualizando y poniéndote al día. Fórmate, aprende, cambia de forma de trabajar, no pares de aprender...
  • En realidad, toda vuestra empresa vive en un entorno VUCA. Mañana puede ser opada, o podrá opar a otra compañía o simplemente se quedaré fuera de negocio, o quizás mañana cambie de actividad para seguir viviendo.
  • Hay sectores enteros que viven en un entorno VUCA. Que me lo digan a mí que trabajo en banca. ¿Cuales eran las mayores compañías por capitalización bursatil hace 20 años? ¿Y hoy?
  • Pero es que las relaciones internacionales también son VUCA. Hace un año nadie pensaba en un mundo como en el que vivimos ahora. Era imposible que USA se volviera hiperproteccionista o que un país saliera de la Unión Europea por su gusto y gana.


Lo repito y casi que concluyo: queramos o no queramos, vivimos en un entorno VUCA. Sólo puedes hacer dos cosas, como bien señala Pedro: o te adaptas o desapareces. Y no es bueno que lo pienses demasiado. Se permite un par de días de luto pensando en aquella situación tan idílica en la que vivías, pero no pierdas más tiempo pensando en lo maravilloso que era, ni en lo de puta madre que hubiera sido si... La realidad es la que es y hoy por hoy toca estar pendiente de como se mueve el mundo, y darle una nueva oportunidad no pensando nunca que "cualquier tiempo pasado fue mejor".

¿Y vosotros? ¿Ya os estás preparando para estos entornos VUCA? ¿O pensáis que esto se calmará y todo volverá a ser como era?