domingo, 5 de julio de 2020

Quien descansar deja, honra merece

Continuamos con la serie Pandemia Productiva o Productividad Pandémica que nos está llevando a observar una nueva serie de hábitos productivos puestos en marcha durante la pandemia y el confinamiento (que por cierto, ya pronto se acaba y vuelvo al trabajo presencial). El tema detrás del hábito de hoy ya estaba comentado en el artículo de este mismo blog sobre el derecho a la desconexión digital, si bien el hábito como tal no está descrito en el mismo. De hecho, y como ya he señalado, es una nueva práctica implantada a mitad de este encierro laboral.

Es sencillo. Yo sigo trabajando los fines de semana, no por obligación, sino como forma de adelantar cosas de la semana: hago mi revisión semanal de GTD, vacío la bandeja de entrada, si tengo que montar una presentación importante dedico momentos a pensar... Y muchas veces, de este trabajo, surgen muchos e-mails que escribo viernes por la tarde, sábados y domingos.

Y he de reconocerlo, soy culpable. Hasta hace muy poquito yo enviaba estos correos tal y como los escribía, sin más dilación. Y aquello provocaba un constante ir y venir de e-mails porque todo el mundo intentaba dar respuesta lo antes posible y de un e-mail que no tenía que haber salido, pasábamos a varias respuestas y cadenas de mensajes. Grave error.

No me acuerdo ya si fue el principio o si tardé varias semanas en aplicarme el cuento. Todos los correos electrónicos que surgen de mi trabajo de fin de semana están programados para entregarse a partir de las 8:00 del lunes siguiente. Y por cierto... aplico el mismo tratamiento a todos los e-mails que recibo durante el fin de semana. Yo puede que los responda, pero no inician el trayecto desde mi carpeta de salida antes del lunes a las 8:00. Acabando también con esas interminables cadenas de correo.

Y es que todo el mundo tiene el derecho a descansar el fin de semana y fuera de las horas de trabajo, la desconexión digital tan manida y comentada. El reto (o mi reto particular) es aplicar lo mismo a los mails que salen fuera del horario laboral de un día de diario. Por cierto... que no he debido de ser el único en ponerlo en marcha, porque yo ya no recibo tampoco correos más allá de los viernes por la tarde. Y he de decirlo, en algunas unidades, cuando vas a enviar un correo "fuera de horas", un aviso te recuerda que estás llevando a cab una mala práctica y si realmente es necesario enviar ese e-mail en ese momento.

Ah, una vez implantado este comportamiento, sigue existiendo el verdadero canal de las urgencias: el teléfono. Y ese es el que sigue siendo válido para contactar en caso de extrema necesidad (que de momento no los ha habido).

¿Y vosotros? ¿Seguís escribiendo y enviando e-mails fuera del horario laboral? ¿Tenéis otra forma para resolver este tema y que tanto afecta a la desconexión digital? Recordad que "quien descansar deja, honra merece".

Ps: Por cierto, en Outlook 2016, que es el programa que uso en la empresa en que trabajo, la forma de programar un correo para enviarlo más tarde es a través del Menú "Etiquetas" y permite explicitar qué día y a qué hora se debe mandar el correo. Eso sí, exige estar on-line en dicho momento y si no se está, no se enviará hasta que no estemos de nuevo conectados con el outlook en el que lo hicimos.

Ps2: Image by mohamed Hassan from Pixabay 


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