sábado, 28 de septiembre de 2019

Dos años sin "Trabajando que es gerundio"... ¿y?

Tras un periodo estival de descanso y reflexión me he percatado de que "Trabajando que es gerundio" ya hace más de dos años que no recibe un artículo nuevo. Algunos de vosotros habéis leído alguno de los intentos de retomar la actividad escritora en www.efectivarte.com; lo que tenía que haber sido el crecimiento natural de este blog aunque ni siquiera aquí lo hubiese anunciado. Pero por a o por b, ni en esa nueva web ni en esta plataforma de blogs he conseguido mantener la constancia de unas publicaciones periódicas. Y en aquellos días me dio por pensar... ¿Qué he ganado y qué he perdido dejando el blog "Trabajando que es gerundio"?

Hasta me he creado un pequeño mapa mental para que no se me olvidara ninguno de estos pensamientos. Imagino que muchos de estos puntos serán comunes para todos aquellos que han tenido un blog y que por cualquier motivo lo hayan dejado de lado alguna vez. Vamos a darles un repaso empezando por los puntos negativos para acabar con el único elemento positivo, si realmente puede tener esa consideración (y ya veréis porqué).


He dejado de escribir
Cuando dejé de escribir "Trabajando que es gerundio" ya había comprado el dominio de Efectivarte.com y hasta creo que ya había publicado algo. Aquello era como hacerse mayor. Del blog gratuito a la web de pago. Era como un peldaño más y sin embargo aquello nunca cuajó. Será por la temática hacia la que intentaba evolucionar, será porque me encontré con el síndrome de la página en blanco, será... por lo que fuere. El nuevo no sustituyó al antiguo y éste dejó de recibir actualizaciones. Y rara vez me he vuelto a poner. Algún intentillo suelto en efectivarte si que hay, pero no hubo manera. Lo que cuesta retomar un hábito cuando lo pierdes... Con lo sencillo que resultaba ponerse por las noches a escribir sobre un montón de temas y lo complicado que está resultando acabar estos párrafos. Posiblemente los tres siguientes puntos tengas muchísima influencia en este primero y provoquen un círculo vicioso muy negativo.

He dejado de leer
Cuando uno escribía a menudo necesitaba informarse de temas, contrastar opiniones, ver puntos de vista diferentes... y muchas veces de unas lecturas nacían nuevos artículos directamente o se enquistaban alguna ideas que era necesario rumiar. Leía casi todo lo que caía en mis manos (será mejor decir caía en mis medios, pues la mayoría venía por el lado digital). Eran libros, pero también artículos de otros blogs (el RSS y pocket eran armas de culturización masiva) e incluso papers del trabajo o presentaciones... Encontrabas huecos de tiempo para leer sin dificultades, cuando ahora todo se te hace bola. Pero si es que salían hasta temas para escribir en alguna de las novelas negras que me acompañaban por las noches. Sin tener que escribir, no era tan necesario leer y sin leer no aparecían nuevos temas para escribir.

He dejado de pensar
Si algo tenía leer tanto es que muchas de las idea que leías por allí te invitaban a la reflexión. Pensar sobre temas que además afectaban a tu día a día. Como ser más productivo, como trabajar en equipo, como abrazar el cambio, el mundo de la digitalización, las nuevas generaciones, el futuro del trabajo... Y esto te llevaba a aplicar cambios en tu día a día, a probar cosas, a mejorar en algunas y a fallar en otras y a seguir intentándolo. No era una pura reflexión teórica, sino un elemento que te llevaba inmediatamente a la acción y de la conjunción de ambas, de la reflexión teórica puesta en marcha salían cientos de ideas que acababan llenando las líneas de este blog. 

He dejado de "discutir"
En el buen sentido de la palabra. Quizás sería mejor utilizar el término "debatir" o "argumentar". Con los artículos que publicaba muchos compañeros del trabajo venían a comentar sus experiencias, daban sus puntos de vista y debatíamos ampliamente sobre los temas propuestos. Era como un espacio de comentarios en vivo y en directo. Ya lo señalé alguna vez, que a veces me hablaban más de mi blog que de mi trabajo en mi empresa. Como no, de aquellas réplicas y contraréplicas salían nuevos temas para nuevos artículos. Lo dicho, la coexistencia de todo esto formaba un círculo virtuoso. Leías más para tener temas de los que escribir, pensabas sobre dichos puntos para llegar a escribir aquellos que te rondaba la mente y esos debates refrendaban o modificaban mi pensamiento (y mi acción). Todo sumaba.

He perdido intensidad
Pues ya entenderéis el porqué sin que casi os lo explique. No entran ideas nuevas, no reflexionas y no pruebas. No evolucionas. Y aquello que no se mejora es susceptible de empeorar... y sucede. Me gusta el simil de los cursos de GTD señalanado que cuando la ola te tira hay que volver a subirse a la tabla. De hecho te enseñan el truco de los surfistas... llevan esa cuerda que les une a su tabla para que una vez que se caen, tardar el menor tiempo posible para volver a estar arriba. Pues o yo no la llevaba puesta, o se me soltó o se rompió en el camino... o que se yo. No me he vuelto a subir a esta tabla y lo peor de todo es que he visto como se iba alejando poco a poco y tampoco he ido como loco a intentar recuperarla. Ahora va a tocar nada y mucho y volver a entrenar muchas cosas

He perdido networking
Una de esas cosas que acompañaron al blog sin que uno lo esperara o esperase fue la cantidad de networking que tuve la oportunidad de hacer. Interno en la empresa en la que trabajo. Ya os digo que a veces se me reconocía más por los artículos que por mi trabajo diario. De hecho hoy sigo comiendo y charlando en los comedores del currelo con gente que conocí gracias al blog. Pero no sólo en la empresa, sino también fuera de ella. Gente ligada con el mundo de la productividad, el equipo de Óptima lab, escritores de otros blogs... A veces era flipante el poder que tenía el blog para atraer a gente interesante, con la que hablar, debatir, pensar...

He ganado tiempo
Y esta hemos dicho qe era la parte positiva... en principio. Claro está que si no lees, no reflexiones, no escribes, no tomas cañas con gente interesante... algo estará comenzando a sobrar, ¿no? Por supuesto, empieza a sobrar tiempo que puedes llenar con otras cosas.
Familia, lo cual está muy bien, porque bueno, pasas más tiempo con los tuyos, atiendes sus necesidades, estás con ellos, vives más su día a día... Solo que... cuando mucho del tiempo que dedicabas al blog aparecía después de la cena, con el niño ya en la cama, cuando todo el mundo se iba a poner en marcha la televisión... 
Trabajo. Pues como hubo varios cambios en mi vida profesional en esos dos años, ha habido momentos de mucho trabajo, que perfectamente llena horas y horas a partir de las 21,30 (y antes, lo que vuelve a perjudicar en el apartado de familia). Si, ha habido mucho trabajo con todo lo que ello implica. 
Televisión. Y aquí es donde incluyo todo el tiempo que dedicas a no hacer nada de fundamento. No es tiempo de familia si estás viendo Netflix, aunque sea la misma serie que tu mujer; es tiempo de televisión. Viendo series que algo te aportan y series que podrías haber muerto sin conocerlas y no habrías perdido nada. Viendo vídeos en Facebook o repasando las vacaciones de tus amigos y de cualquiera que pasa por allí en Instagram. Y lamentablemente he de reconocer que este tiempo inútil ha ganado mucho peso en mi vida.

¿Y entonces? ¿Y sin tan claro lo tienes? ¿Por qué no vuelves a escribir?
Pues en ello estamos. Cuando llevabas la inercia escritora todo llevaba al mismo destino y era guay. Pero esa inercia despareció. Y en su lugar se ha establecido una inercia "destructiva" (es una hipérbole algo exagerada esta) que es la que hay que hacer desparecer. Vamos que toca hacer un esfuerzo para frenar estos comportamientos negativos y un esfuerzo mayor para superar esa fuerza de rozamiento que implica poner en marcha nuevos hábitos. No es el primer intento, pero bueno, vamos a intentar que sea el definitivo.

Esta vez no hay objetivos para dentro de un año, esta vez vamos a empezar mucho más facil. Objetivos a tres meses, empezando ya, hoy mismo: 
- leer 6 libros, tres novelas y tres de ficción, con una acción implantada de lectura 30 minutos al día;
- ponerme al día en los artículos de pocket leyendo al menos 5 artículos al día;
- escribir 12 artículos, uno por semana aproximadamente, de aquí a fin de año (este ya cuenta, que además se me está yendo de extenso).

¿Queréis acompañarme en el intento? ¿Habéis sufrido vosotros estos problemas? Seguiremos leyéndonos, que es gerundio.

Ps: A veces las cosas se alinean y de repente te encuentras que, a pesar de llevar tiempo sin escribir, se ponen en contacto contigo porque han visto tu blog y quieren que eches una mano promocionando una herramienta como https://www.venngage.com/ con la que he hecho el pequeño gráfico que acompaña al artículo. Gracias chicos, de momento es muy sencillo utilizarla.
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3 comentarios:

  1. Alberto, es una buena noticia leer que te animas de nuevo a escribir par los que te hemos leido desde el principio de tus aventuras en el blog y, que te echabamos de menos. Es cierto, escribir en muchas ocasiones se hace cuesta arriba y la lectura, allana el camino y alimenta la mente con ideas. No es necesario escribir largas entradas, es mejor hacerlas, aunque sean cortas, que esperar la inspiración del mejor articulo. Ya sabes, mejor hecho que perfecto. En este caso, mejor escrito que perfecto... Bienvenido de nuevo al blogging.. un fuerte abrazo

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  2. Hola, Alberto: Me alegra verte de nuevo por aquí. Es un primer paso, muy meritorio en mi opinión. Espero atento esa nueva tanda de posts...
    Tengo pendiente hablar contigo. En cuanto encuentre el momento te doy un toque.
    Un fuerte abrazo!

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  3. Alberto! Qué bien que vuelvas a estar por aquí.. me alegro un montón!
    Abrazo,
    Jordi

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